Un discreto genocidio en clave electoral
Opini贸n por Roberto Tassara.聽
El diario espa帽ol El Pa铆s public贸 el caso de la transexual argentina Ayel茅n G贸mez, asesinada a golpes en el invierno pasado, cerca del parque 9 de Julio, en San Miguel de Tucum谩n. "Asesinatos de personas trans, la violencia oculta en Argentina", titul贸 el matutino. Al caso de Ayel茅n (31), la nota agreg贸 el de Pamela Tabares (35), ultimada por esos d铆as en Rosario, ambos casi invisibles en los medios argentinos.
Para el europeo medio, esta clase de violencia se equipara a las matanzas entre tribus africanas o entre los tamiles y el ej茅rcito de Sri Lanka. En el exterior, no compran falsas im谩genes de nuestro pa铆s. Aunque la campa帽a electoral desplace de la agenda a la violencia y la marginaci贸n laboral padecidas por minor铆as sexuales, por aquello de que "somos un pa铆s l铆der en derechos humanos", la realidad es implacable. Claro que, para cubrir apariencias, hay un pu帽ado de candidatas trans.
Del lento y discreto genocidio del que est谩 amenazada esta minor铆a, mejor no hablar. Los/as candidatos/as que dicen apostar a la vida, acaso ignoren que la expectativa de vida de las trans es de 40 a帽os. Ni una palabra de esto en las campa帽as de las fuerzas electorales mayoritarias. Seg煤n Marcela Romero, conductora de la Asociaci贸n de Travestis, Transexuales y Transg茅nero (ATTA), fundada hace 24 a帽os, y de la Federaci贸n de entidades de diversidad sexual (LGBT), "hay s贸lo cinco candidatas trans en el pa铆s, se ignora el trabajo de las militantes, se nos posterga en las listas, porque con entrar en el lugar 38 no avanzamos nada".
La causa est谩 "en la sociedad y la clase pol铆tica machista que nos discriminan. Nuestra democracia carece de pol铆ticas p煤blicas, por eso la discriminaci贸n laboral, educativa y sanitaria nos margina. Desde la Casa Trans de San Crist贸bal estamos conteniendo a nuestra gente en esos aspectos, es un lugar que nos da visibilidad, pero la sociedad tiene que entender que tenemos los mismos derechos y la voluntad de integrarnos".
El pivot de la integraci贸n es el trabajo, pero Romero se帽ala que "no sabemos de ninguna iniciativa pol铆tica, m谩s all谩 del cupo laboral del Estado bonaerense, que es s贸lo un granito de arena; en el sector privado no hay trabajo para nosotras". Un vecino de la zona roja de Palermo, en los 90, se quejaba de la prostituci贸n callejera de las trans. Una vecina le propuso: "Usted que tiene una empresa, podr铆a emplear a algunas de estas personas". 脡l la mir贸, furioso: "驴Yo, darles trabajo a estos putos? 隆Ni loco!".
Es la Argentina a la que volveremos el lunes 23.