OPINI脫N

Un horizonte de ajuste, shock y al final la luz

Por Jorge Cicuttin.

En los 40 a帽os de nuestra democracia moderna, nunca vivi贸 la Argentina una asunci贸n presidencial con un discurso tan descarnado y duro como el que se escuch贸 de boca de Javier Milei. "No hay alternativa al ajuste ni alternativa a la pol铆tica de shock", asegur贸 el flamante Presidente.

Pronostic贸 que a partir de este lunes "eso repercutir谩 de modo negativo sobre el nivel de actividad, el empleo, los salarios reales, la cantidad de pobres e indigentes", sintetiz贸.

Como una suerte de Winston Churchill aut贸ctono, emul贸 el discurso del brit谩nico ante la Casa de los Comunes cuando dijo "no tengo nada que ofrecer, sino sangre, esfuerzo, l谩grimas y sudor". Milei repiti贸 la frase de quien para 茅l fue el mejor presidente argentino, Julio A. Roca, y advirti贸 que vienen "supremos esfuerzos y dolorosos sacrificios".

Y as铆 como no se recuerda un mensaje de inauguraci贸n tan descarnado, tambi茅n dif铆cil encontrar una manifestaci贸n que aplauda a un l铆der que les advierta desde el palco: "No hay plata". Eso pas贸 este domingo, en el que los seguidores de Milei le gritaban "motosierra, motosierra", cuando explicaba el ajuste que llegar谩 al Estado.

Desde lo simb贸lico, de la misma manera que no acept贸 su sueldo como diputado y lo sorte贸 entre sus seguidores, Javier Milei le dio la espalda a la "casta legislativa" del Congreso Nacional y su mensaje lo dio frente a la gente que se agolp贸 en la plaza. Su discurso, sus anuncios de un pa铆s nuevo, se lo deb铆a decir cara a cara a la gente, no a los pol铆ticos. Pero deber谩 sentarse a negociar con esos legisladores a los que neg贸 su palabra, para sacar leyes fundamentales.

Desde lo conceptual, salud贸 el "comienzo de una nueva era en la Argentina, comenzamos el camino de la reconstrucci贸n del pa铆s (...) ya no hay vuelta atr谩s". Y reiter贸 su deseo de volver a la Argentina de finales del siglo XIX, "cuando fuimos la primera potencia mundial con la Constituci贸n liberal de 1853 (...) pero se abandon贸 ese modelo y se abrazaron las ideas del colectivismo". Y all铆 arranc贸, para el Presidente, la decadencia nacional.

Cinco veces nombr贸 la palabra "ajuste". Y explic贸 la dureza del que vendr谩 a partir "de la herencia que nos deja el kirchnerismo, para ser muy claro, ning煤n gobierno recibi贸 una herencia peor que esta".

El jefe de Estado plante贸 que el gobierno de Alberto Fern谩ndez le dej贸 "plantada" una "inflaci贸n anual de 15.000 por ciento". Por ese motivo, asegur贸 que no hay una soluci贸n alternativa al ajuste y al shock.

Eso s铆, ese ajuste, prometi贸, "caer谩 casi totalmente sobre el Estado y no sobre el sector privado". No habl贸 de tiempos. Solamente se帽al贸 que la alta inflaci贸n tiene por delante "de 18 a 24 meses, en los que seguiremos pagando los costos del desastre monetario del gobierno saliente".

Sangre, sudor, l谩grimas, esfuerzo, sacrificios. As铆 arranca el gobierno de Milei, seg煤n sus propias palabras. Pero "habr谩 luz al final del camino", se帽al贸 sobre el final de su discurso en las escalinatas del Congreso.

"Este es el 煤ltimo mal trago para empezar la reconstrucci贸n de la Argentina", les prometi贸 a sus seguidores. Y una advertencia a quienes reclamen en las calles desde este lunes: "El que corta, no cobra" el plan social. Tampoco est谩 en claro qu茅 ocurrir谩 con los planes sociales que, hasta la asunci贸n, asegur贸 que continuar谩n para no abandonar a su suerte a cientos de miles de argentinos. No obstante, el futuro es incierto porque repiti贸 una frase bien liberal: "Los planes contra la pobreza generan m谩s pobreza".

驴Cu谩ndo se ver谩 la luz al final del camino? 驴Cu谩ndo notar谩n los trabajadores que sus salarios empiezan a recuperarse? Javier Milei fue cuidadoso en no hablar de tiempos de sacrificios. S铆 aclar贸 que "la situaci贸n de la Argentina es cr铆tica y de emergencia y se requiere acci贸n inmediata".

Por eso, seg煤n sus palabras, "en el corto plazo la situaci贸n empeorar谩 por las duras decisiones que tomaremos en las pr贸ximas semanas".

La nueva Argentina que plantea Milei arranc贸 con un discurso fuerte, el m谩s duro que brind贸 un presidente al asumir. Pero se comprometi贸 ante sus seguidores a que "este ser谩 el 煤ltimo mal trago". Luego vendr谩 una recuperaci贸n genuina. Millones de argentinos esperan y dependen de que est茅 mal trago sea lo m谩s corto posible.

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