Un país no es una casa, pero…

Opinión por Jorge Cicuttin.

Opinión. Un país no es una casa pero... (Imagen de archivo)

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En todas las discusiones y debates sobre las raíces de los problemas económicos que estamos pasando los argentinos, se escucha señalar que "un país es como una casa en la que se quiere gastar más plata de la que ingresa". El famoso déficit fiscal, explicado de una manera más corriente.

Gastar más de lo que se tiene es un problema, es cierto. Pero la lógica y razones del gasto público en un país no se pueden trasladar al manejo del gasto en una empresa o en una casa. Tan claro como que un empresario exitoso puesto en el cargo de ministro puede resultar un tremendo fracaso.

El manejo económico de un país es mucho más complejo que la economía hogareña. Pero aún tomando como cierto ese paralelismo, a la hora de gastar menos y de "ajustar el bolsillo" en una casa, hay elecciones, hay prioridades.

Entonces, un jefe de familia puede elegir, a la hora de ahorrar, entre cambiar el auto o enviar a sus hijos a una escuela de menor calidad. Entre seguir usando el taxi y no el colectivo, pero ahorrar en los remedios del abuelo. Uno también puede no enviar a sus hijos a la universidad y que vayan a trabajar. Otra opción es endeudarse mucho, "tarjetear", o hasta hipotecar la casa y que la deuda la terminen de pagar los hijos, si es que pueden.

No se puede gastar más de lo que se tiene, es muy cierto. Pero uno, tanto en el manejo de un país, una empresa o una casa, elige en qué ahorrar y qué cosas, o quienes, son imprescindibles. Y ahí sí, las opciones que se eligen hablan mucho de un gobernante, un empresario o un jefe de familia.

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