Un testimonio político incontrolable, con poca sustancia jurídica

Opinión por Gabriel Calisto. 

Oscar Centeno armó un revuelo político, pero con poco sustento.

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gcalisto@cronica.com.ar 
@gcalisto 

La investigación judicial originada en los escritos del chofer Oscar Centeno está, a casi un año de su origen, con fragilidad expuesta. Que el fiscal Carlos Stornelli haya tenido desde abril fotocopias de los cuadernos y no haya asegurado su resguardo es un paso en falso enorme, tanto que complica la principal prueba de la trama, hasta ahora.

De ahí la importancia, la asfixiante necesidad, de sumar arrepentidos. Empresarios que vayan aportando testimonios para romper el pacto de silencio que existe en torno de la corrupción. Si esas declaraciones se dan en coincidencia con lo que trascendió de los escritos atribuidos a Centeno, la causa puede tomar fuerza.

Esa debilidad de las pruebas, sumada a la irregularidad del manejo de la causa por parte de dos funcionarios judiciales altamente cuestionados como Stornelli y el juez Claudio Bonadio complica aún más el camino judicial que recién comienza la denuncia. Stornelli fue apartado de otras causas, también contra Roberto Baratta, por fraguar evidencias contra el ex teniente de Julio de Vido.

Más allá de la enorme irregularidad en el manejo de la causa, que debió ser sorteada, de la que Stornelli se debería haber apartado y otras cuestiones, el detallado testimonio de Centeno, sumado a las voces de los empresarios que hablen por miedo o conveniencia, podrían terminar detallando y comprobando todo lo que se sabe, pero no se puede probar sobre el circuito de la corrupción. 

Que el momento político haya sido ideal para el gobierno de Cambiemos y la debilidad jurídica de la causa no tapan la exposición de una matriz de obtención y movimiento de un dinero ligado a las coimas y las irregularidades. La base misma del poder.

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