Una teor铆a de por qu茅 estamos como estamos

Opini贸n por Javier Carrodani.聽

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En otras oportunidades, en este espacio se plante贸 que los dirigentes pol铆ticos y los gobernantes son, en parte, expresi贸n de la sociedad a la que pertenecen, por lo que los vicios o defectos que demuestran al ocuparse de los asuntos p煤blicos no difieren demasiado de actitudes que se dan en todos los 谩mbitos.

Uno de los funcionarios m谩s afectados por los recientes cambios en el gabinete nacional fue -justamente- el jefe de gabinete, Marcos Pe帽a, con la salida de sus dos m谩s estrechos colaboradores, los ya ex vicejefes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, y la desarticulaci贸n de una estructura que el propio Pe帽a hab铆a dise帽ado a su medida y con la cual coordinaba -y condicionaba- la actividad de todos los ministerios.

Por algo supo ganarse la antipat铆a de numerosos funcionarios, en especial de las 谩reas vinculadas con la econom铆a. Luego de varias semanas de resistir los embates contra Pe帽a -su ahijado en la pol铆tica, vale recordarlo-, el presidente Mauricio Macri dispuso fusionar ministerios, reducir sectores y disolver el armado inicial del jefe de gabinete.

Pero el de Pe帽a es s贸lo un ejemplo de tantos que se han dado en otros gobiernos nacionales, como tambi茅n en provincias, municipios y empresas estatales. Pero en la 贸rbita privada ocurre lo mismo. Y el punto es 茅ste: quienes ejercen cargos o funciones que manejan recursos y personal, en vez de concentrarse plenamente en desarrollar sus tareas lo m谩s eficientemente posible para aportar al conjunto, emplean buena parte de su tiempo y energ铆as en "marcar la cancha" y en generar condiciones para eventualmente ascender a puestos de mayor poder.

Adem谩s, esas conductas suelen ser presentadas -con alto grado de hipocres铆a- en nombre de los intereses de la empresa, del ministerio o del proyecto en cuesti贸n, cuando en verdad se busca un estado de cosas a gusto de una persona o de un sector, en desmedro del resto.

Aparte de las situaciones de injusticia que esto produce y que hasta afecta a personas que nada tienen que ver con las internas o disputas de los niveles jer谩rquicos, lo cierto es que finalmente el conjunto sale perjudicado. No puede extra帽ar, entonces, que el pa铆s est茅 como est谩.

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