Baja de la edad de imputabilidad: criminalizar a menores no resuelve la inseguridad y s铆 vulnera derechos y estigmatiza
Pablo Manuel asegura que la baja de la edad de imputabilidad vuelve a escena como respuesta autom谩tica frente a la inseguridad, pero choca con datos, evidencia acad茅mica y experiencia internacional. Las estad铆sticas oficiales muestran que los delitos cometidos por menores disminuyeron sin necesidad de cambiar la ley, mientras el discurso punitivista refuerza la estigmatizaci贸n de j贸venes vulnerables. En un pa铆s atravesado por profundas desigualdades, advierte que los ni帽os y adolescentes no deben convertirse en el nuevo chivo expiatorio.
No hay por qu茅 subirse a la ola. Cada vez que la inseguridad se instala en la agenda, con los menores de edad como protagonistas, reaparece la misma y trillada propuesta: bajar la edad de imputabilidad. En Argentina, el debate volvi贸 a cobrar fuerza con las iniciativas del oficialismo que plantean llevarla a los 14 a帽os (hoy es desde los 16), tras el asesinato de Jerem铆as Monz贸n en Santa Fe del que participaron otros 3 menores de edad.
Sin embargo, lejos de ser una soluci贸n eficaz, la medida choca con evidencia acad茅mica, los est谩ndares internacionales y la experiencia comparada. Incluso, no hace muchos meses atr谩s la Base General de Datos de Ni帽os, Ni帽as y Adolescentes (BGD) de la Corte Suprema de Justicia de la Naci贸n present贸 su informe estad铆stico del primer semestre de 2025, que reflejaba una baja de los delitos de ni帽os, ni帽as y adolescentes. Es decir, ni siquiera en un contexto social altamente vol谩til se necesit贸 cambiar la ley para que bajaran los delitos cometidos por menores.
El pedido de bajar la edad de imputabilidad penal no es nuevo. Suele inscribirse con bastante claridad dentro del discurso pol铆tico de la derecha que, casi por definici贸n, es punitivista. Pero ese discurso no es exclusivo de la derecha argentina, ocurre casi sin variantes en todos lados del mundo. Quienes asumen esa posici贸n suelen poner el foco en la responsabilidad individual, dejando en segundo plano las causas sociales del delito: la pobreza, la exclusi贸n, la falta de acceso a educaci贸n, salud o trabajo.
Aunque parezca fuera de moda: endurecer el sistema penal juvenil no reduce el delito; hay bibliotecas llenas que explican con fundamento cient铆fico que ampliar el castigo sobre adolescentes profundiza la exclusi贸n y la reincidencia. En el medio obra otro factor no menos importante: la estigmatizaci贸n. Cuando se habla de bajada en la edad de imputabilidad, suele relacionarse especialmente a los adolescentes de sectores vulnerables.
Con ese mismo razonamiento, se suele sobredimensionar el rol de los menores en la comisi贸n de delitos, aunque las estad铆sticas digan lo contrario. Tambi茅n se asocia a los j贸venes con la "inseguridad" o "delincuencia" de forma autom谩tica, aunque la mayor铆a de los delitos los cometan los mayores. Y hasta se suelen justificar respuestas punitivas m谩s duras, sin abordar las causas estructurales que las provocan.
Ese 茅nfasis tambi茅n suele utilizarse para estigmatizar a los inmigrantes. Muchos a煤n recuerdan la tapa de cierta revista que a principios de los 2000 titul贸: "La invasi贸n silenciosa", responsabilizando a los ciudadanos de pa铆ses lim铆trofes por la delincuencia, la falta de empleo en Argentina, de vacantes en universidades o hasta por la falta de insumos en los hospitales. Pero el chivo expiatorio no era cualquier extranjero: la publicaci贸n alud铆a a los bolivianos, paraguayos y peruanos. Tambi茅n en esa misma 茅poca la tesis estigmatizante fue desmentida con datos de la realidad: el porcentaje de extranjeros en las c谩rceles, universidades y hospitales era m铆nima.
As铆 como en algunos momentos de la historia reciente de Argentina, con m煤ltiples dificultades econ贸micas, que no han sido pocas en los 煤ltimos 40 a帽os, algunos discursos apuntaban al "enemigo externo", el inmigrante que ven铆a a delinquir, a ocupar los hospitales, a estudiar "gratis" en las universidades, a "crear" villas de miseria; ahora la nueva parece ser culpar de todos los males a los menores de edad, pero no cualquiera, generalmente se lo relaciona al "marginal", al que viene de los estratos m谩s bajos de la sociedad.
Por supuesto que hay menores de edad que cometen delitos, por supuesto que algunos de ellos son aberrantes como el de Jerem铆as Monz贸n, por supuesto que hay que reformar la Ley Penal Juvenil, pero la soluci贸n f谩cil parece ser la punitivista y no la del abordaje social. Estamos en un pa铆s con profundas desigualdades, con un deterioro de las condiciones sociosanitarias de gran parte de la poblaci贸n, con problemas urgentes a resolver como el crecimiento de la mortalidad infantil, por lo que ponerse a discutir la baja de la edad de imputabilidad responde a una agenda impuesta y elaborada en los "laboratorios" comunicacionales.