MEMORIA

Leningrado y Auschwitz: el hambre, el genocidio y la memoria que no debe borrarse

El 27 de enero une dos hechos decisivos de la Segunda Guerra Mundial: el levantamiento del sitio de Leningrado y la liberaci贸n de Auschwitz. Hambre, genocidio y memoria hist贸rica frente al avance del nazismo y el deber de no olvidar.

El bloqueo de Leningrado por parte de la Alemania nazi se extendi贸 desde el 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944. Durante 872 d铆as, la ciudad fue sometida a un cerco brutal que provoc贸 la muerte de entre 600.000 y 1,5 millones de personas. M谩s del 90 % falleci贸 por hambre.

El levantamiento del sitio marc贸 un punto de inflexi贸n en la Segunda Guerra Mundial. No solo represent贸 una derrota estrat茅gica para el nazismo, sino tambi茅n una victoria moral decisiva para el Ej茅rcito Rojo, que comenz贸 a creer firmemente en la posibilidad de una victoria total sobre el fascismo europeo.

27 de enero de 1945: la liberaci贸n de Auschwitz

Un a帽o despu茅s, el 27 de enero de 1945, tropas sovi茅ticas liberaron el campo de concentraci贸n y exterminio de Auschwitz. La fecha se convirti贸 en s铆mbolo universal del horror nazi y de la necesidad de preservar la memoria hist贸rica.

En 2005, la Organizaci贸n de las Naciones Unidas estableci贸 este d铆a como el D铆a Internacional en Memoria de las V铆ctimas del Holocausto, recordando la Shoah -el exterminio del pueblo jud铆o- y el Porrajmos, el genocidio del pueblo gitano.

El Holocausto: genocidio planificado

El Holocausto fue la persecuci贸n y el asesinato sistem谩tico de seis millones de jud铆os por parte del r茅gimen nazi. La maquinaria de exterminio se bas贸 en una ideolog铆a racista que proclamaba la superioridad de la llamada "raza aria" y condenaba a otros pueblos a la eliminaci贸n f铆sica.

Adem谩s de jud铆os, fueron perseguidos gitanos, personas con discapacidades, pueblos eslavos como polacos y rusos, y opositores pol铆ticos: comunistas, socialistas, homosexuales y testigos de Jehov谩. Antes incluso del inicio de la guerra, los campos de concentraci贸n ya funcionaban como instrumentos de terror estatal.

Guetos y campos de exterminio

Durante la guerra, los nazis crearon m谩s de 400 guetos en Europa ocupada. All铆, la poblaci贸n jud铆a fue aislada y obligada a sobrevivir en condiciones extremas. Entre 1942 y 1944, millones de personas fueron deportadas a campos de exterminio, donde fueron asesinadas en instalaciones dise帽adas exclusivamente para matar.

En 1944, ante el avance del Ej茅rcito Rojo, los nazis intentaron borrar las pruebas del genocidio en Auschwitz. No lo lograron: los planos del campo revelan barracones hacinados, f谩bricas de trabajo esclavo, c谩maras de gas y crematorios. Auschwitz fue, sin eufemismos, la mayor f谩brica de muerte de la historia.

Hitler no estuvo solo

Adolf Hitler fue el rostro visible del horror, pero no actu贸 en soledad. Millones fueron educados en el odio, el desprecio al otro y la obediencia ciega. El nazismo fue una construcci贸n colectiva basada en propaganda, miedo y fanatismo.

Y su l贸gica no termin贸 en 1945. En Am茅rica Latina, dictaduras como las de Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet replicaron m茅todos: tortura, asesinato y desaparici贸n forzada de personas.

El sacrificio sovi茅tico y la memoria incompleta

M谩s de 26,6 millones de ciudadanos sovi茅ticos murieron durante la Segunda Guerra Mundial. Soldados y civiles de m煤ltiples nacionalidades que combatieron al nazismo y liberaron cerca de 40 campos de concentraci贸n en toda Europa.

Sin embargo, en muchos memoriales actuales se recuerda la fecha de la liberaci贸n, pero se omite qui茅nes fueron los liberadores. Cuando el Ej茅rcito Rojo estuvo al frente, el dato suele desaparecer.

Memoria, presente y futuro

Recordar Leningrado y Auschwitz no es un acto del pasado. Es una advertencia para el presente. Cuando la memoria se relativiza o se borra, el autoritarismo encuentra siempre la forma de regres

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