Abducci贸n ovni: estos autos no corr铆an, "volaban"
HISTORIAS. Asombrosos casos de autom贸viles “succionados” por naves extraterrestres.
Por Carlos Parodi (*) carlosparodi64@cronica.com.ar
Las primeras experiencias de encuentros cercanos con OVNIs en la inmensidad y desolaci贸n de las rutas argentinas comenzaron a aparecer de a poco en los titulares de los diarios a mediados de 1960.
Pero entrada la d茅cada del 70, la casu铆stica ya era seguida desde tiempo atr谩s por los inquietos investigadores vern谩culos y los dubitativos miembros de la Fuerza A茅rea. As铆, el fen贸meno ovni comenz贸 a surgir.
Y en virtud de la proliferaci贸n de un suceso tras otro, el fen贸meno comenz贸 a tomar dominio p煤blico cuando los testigos acudieron a los medios period铆sticos para describir esos acontecimientos tan desconcertantes como aterradores.
El hecho m谩s extraordinario le sucedi贸 la noche del 23 de septiembre de 1978 a dos pilotos chilenos, durante el Rally Internacional que se corr铆a por nuestros caminos.
En plena Ruta 3, tanto el piloto Carlos Acevedo (fallecido en 1987) como su navegante, Miguel Moya, relataron que mientras su Citro脵n GS recorr铆a la des茅rtica zona de Viedma en direcci贸n a Pedro Luro, fueron literalmente levantados en el aire por una poderosa fuerza que los traslad贸 cerca de 70kms y a una velocidad incalculable.
Una aterradora experiencia espacio-temporal. Seg煤n los dichos de Acevedo, pudieron ver por el espejo retrovisor a una 鈥 luz densa de tonos amarillos y viol谩ceos 鈥 que los persegu铆a. Primero pensaron que se trataba de otro competidor que ven铆a 鈥減egado鈥, pero el asunto tom贸 otro 鈥渃arril鈥 cuando el Citro脵n comenz贸 a elevarse en el aire a una altura de 2mts.
Descartada la idea de haber pasado un gran 鈥渓omo de burro鈥, Acevedo y Moya se aferraron a la estructura de protecci贸n interna del auto y vivieron con terror el suceso m谩s asombroso de sus vidas. Moya record贸 en su momento que aparte de los gritos de ambos, no escucharon ning煤n sonido m谩s.
Calcularon que el 鈥渧uelo鈥 hab铆a durado cerca de un minuto, cuando fueron depositados suavemente sobre una banquina. Ante tama帽o desconcierto y muy aturdidos, vieron alejarse hacia el cielo a una luz en forma de cono. Luego pusieron primera y retomaron el camino hasta una estaci贸n de servicio en Pedro Luro a la que llegaron con lo justo de combustible.
Al parar en la YPF, ambos competidores miraron el cuentakil贸metros y advirtieron que marcaba 50kms, cuando de Viedma a Pedro Luro eran 120脿 Relataron su experiencia a un trasnochado playero que, sin asombrarse, les cont贸 que dos meses atr谩s algo parecido le habia sucedido a otro veh铆culo脿Finalmente Acevedo y Moya, en estado de shock, fueron acompa帽ados por un m贸vil policial hasta Bah铆a Blanca.
El caso tom贸 mucha relevancia por aquellos tiempos de 鈥渙las platillistas鈥. Moya record贸 hace algunos a帽os que a su llegada a Bah铆a les retuvieron el Citro脵n SG y que unos personajes extra帽os les pidieron sus vestimentas y dem谩s elementos del auto.
Como suele suceder ante este tipo de casos, algunos los trataron de fabuladores, mientras otros, sin dudar les creyeron, dada la abundante casu铆stica que se registraba desde tiempo atr谩s en Bah铆a Blanca y alrededores. Lo cierto es que el caso nunca tuvo una explicaci贸n que conformara a todos.
De acuerdo con la opini贸n que verti贸 aquel a帽o Antonio Cangelosi, un astr贸logo italiano pero residente bahiense, la experiencia de los chilenos, 鈥渟e debi贸 a la intervenci贸n de una nave espacial en pr谩ctica de ejercitaci贸n, que absorbi贸 los elementos materiales del veh铆culo para su posterior estudio鈥 .
En julio de 2010, el mismo astr贸logo, a sus 84 a帽os, reafirm贸 sus convicciones y le confi贸 al diario 鈥淟a Nueva鈥 de Punta Alta que:聽鈥淟os OVNIs son naves procedentes de otros puntos de la Galaxia, con el fin de seguir de cerca los acontecimientos terrestres鈥.
Fue a mediados de 1978 y a ra铆z del estreno en nuestro pa铆s de 鈥淓ncuentros cercanos del Tercer Tipo鈥, la fabulosa producci贸n de Steven Spielberg , cuando los 鈥減latos voladores鈥 tambi茅n hicieron su flamante 鈥減resentaci贸n鈥 en distintos lugares de nuestro pa铆s.
As铆, en el invierno del 麓78, 麓poco antes del hecho del rally, un episodio de naturaleza fant谩stica sucedi贸 en la Ruta Panamericana direcci贸n Sur con destino a Luj谩n de Cuyo, Mendoza. Los Nu帽ez, padre e hijo, transitaban con su Chrysler modelo 1933, cuando en 鈥渃ontados segundos el auto comenz贸 a elevarse por el piso鈥, contaron, y adem谩s de pegarse el susto de sus vidas, los abord贸 a sus ocupantes una 鈥渟ensaci贸n de paz y tranqulidad鈥,agregaron.
De acuerdo al relato de Fransisco Nu帽ez, uno de los testigos, desde las alturas y a plena luz del d铆a, ambos se asomaron por las ventanillas y vieron una ciudad con grandes edificaciones, pero casi fantasmag贸rica, ya que no ten铆a se帽ales de vida. Fue una experiencia alucinante seg煤n sus protagonistas y acaso la imagen on铆rica de un aut茅ntico vuelo espacial de apenas 15 minutos de duraci贸n, seg煤n la opini贸n de otros.
SUCEDI脫 EN SANTA FE: TELETRANSPORTACI脫N DE UN CAMIONERO Y SU VEH脥CULO Otro episodio de 鈥渢eletransportaci贸n espacial鈥 lo vivi贸 en carne propia un hombre al que solamente se lo conoci贸 como Juan M., un vecino del departamento de General L贸pez, en la provincia de Santa Fe. Cuando manejaba por un camino aleda帽o a la laguna 鈥淓l Aljibe鈥, detuvo su marcha ante una gran bola de luz que estaba estacionada a menos de doscientos metros de donde 茅l se encontraba.
El conductor, a pesar de no saber de qu茅 se trataba, comenz贸 a hacerle juego de luces de su cami贸n, y como respuesta recibi贸 una gran estruendo acompa帽ado por una incre铆ble luminosidad que cubri贸 su enorme veh铆culo. Lo m谩s incre铆ble es que los instrumentos del cami贸n comenzaron a girar de forma enloquecedora y finalmente ese pesado veh铆culo se elev贸 por los aires, alcanzando una velocidad imposible de calificar.
La experiencia dur贸 pocos minutos, que a Juan M. le parecieron horas, una verdadera eternidad. Preso de un gran pavor y una l贸gica crisis nerviosa por lo vivido, ya una vez que su cami贸n 鈥渄escendi贸鈥 al suelo tras ese inimaginado 鈥渧uelo鈥, y detenido sobre una franja de tierra, el conductor santafecino sufri贸 inmediatamente dolores de cabeza y al mismo tiempo, una fuerte opresi贸n en su pecho, que ocasionaron que no bien se baj贸 del veh铆culo, un servicio m茅dico de urgencias que lo atendi贸 decidi贸 que fuera trasladado de urgencia, hasta donde fue en una ambulancia hasta el sanatorio 鈥淢ar铆a Teresa鈥.
Nada m谩s se supo de este asustado testigo que narr贸 con estupor su asombrosa experiencia ante los medios de prensa, en tanto el Misterio sigui贸 rodando por los aires o los cielos ... Porque nada m谩s se supo de ese cas de teletransportaci贸n.
(*) Investigador paranormal