DETALLES

Agua en la Luna, ¿esconden algo?

OPINIÓN. Es posible que existan formas de vida en nuestro satélite natural

Por Antonio Las Heras (*) alasheras@hotmail.com

Ha llamado especialmente la atención que, en estos últimos meses, a raíz de las espacionaves automáticas enviadas a la Luna por China, como la sonda Chang’e 5 que halló una reserva de agua oculta de millones de toneladas, así como otra sonda de la India, se haya difundido que existe agua en la superficie de nuestro satélite natural.

A la vez, si el líquido elemento está presente, en la condición que sea, implica que también hay hidrógeno y oxígeno; ambos esenciales para la vida, al menos tal como la conocemos en la Tierra. Somos varios quienes afirmamos que la existencia de agua en suelo selenita debió ser conocida desde hace décadas, dada la cantidad de aparatos terrestres que fueron a investigar.

¿Cómo es que recién ahora se informa tan importante hecho? Si hay agua, si hay hidrógeno y oxígenoà ¡las posibilidades de que existan formas de vida lunares se hacen muy factibles! Sea en lo profundo de los cráteres o en regiones especiales. Pero podría existir vida en la Luna. Algo que, parecía, descartado desde siempre. Pero si investigamos la historia de la Astronomía, hallamos que no era así.

Al contrario, prestigiosos científicos opinaron en el sentido de que, lo más probable, era que en la Luna existiera vida autóctona; esto es, surgida y desarrollada en la superficie selenita. Debe recordarse que ya en 1966, el notable biólogo soviético Aleksandr I. Oparin (1894/1980) escribía sus conclusiones en un diario soviético (ver tema aparte).

Siendo una de las más importantes figuras del campo de la Ciencia dedicadas al estudio del origen de la vida en el siglo XX, el biólogo y bioquímico soviético logró grandes avances conceptuales con respecto al origen de la vida en la Tierra. En 1970 fue elegido presidente de la Soc. Internac. para el Estudio de los Orígenes de la Vida (Int. Society for the Study of the Origin of Life).

No fue el único, porque en octubre de aquel 1966, un grupo de científicos de la NASA afirmaba, en rueda de prensa celebrada en Langley (Virginia, EE.UU.), que las fotografías de la superficie lunar obtenidas por las naves automáticas, habrían “dado indicios según cuales la Luna podría tener formas de vida mucho mayores de lo que se creía.†¿A qué se referían estos astrónomos?

Eran los resultados de lo obtenido, en junio de ese 1966, por el Surveyor 1, sonda que posó suave sus tres patas en la Luna y transmitió miles de fotos y valiosos datos sobre las características geológicas. Tiempo después, Surveyor 3 también descendió amortiguadamente y consiguió analizar la composición del suelo lunar y midió su solidez.

Algo que nunca aclararon con precisión los estudiosos fue qué había en aquellos datos que los llevaron a señalar que la perspectiva de vida auténticamente lunar era muy probable. Luego, por décadas, la idea que prevaleció es que en la Luna û carente de atmósfera û no existe posibilidad de vida autóctona de ningún tipo.

¿Por qué se descartó tan de plano lo que otros científicos habían indicado con elementos suficientes como para una indagación exhaustiva, antes de ir por la negativa contundente? El 7 de noviembre de 2022, la página oficial de la NASA publicó un trabajo titulado “La Luna, un faro para la exploración espacialâ€, que comenzaba con: “No hay vida en la Luna y tampoco se han encontrado señales de vida antigua†Curiosamente lo expresamos así de manera irónica, por supuesto û la nota fue quitada y ya no está disponible para su lectura. ¿Por qué? Queda el interrogante.

Y ya en 2023, Prabal Saxena, experto en investigaciones planetarias, que se desempeña en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, sostuvo que existe la posibilidad de que haya vida microbiana en entornos tan hostiles como los de la Luna.

“Una de las cosas más sorprendentes que ha descubierto nuestro equipo es que, dadas las recientes investigaciones sobre los rangos en los que puede sobrevivir cierta vida microbiana, puede haber nichos potencialmente habitables para esa vida en zonas relativamente protegidas de algunos cuerpos sin aireâ€, comentó.

Queda flotando la duda sobre qué hay de verdad y qué se ocultaría sobre la existencia de vida autóctona en la Luna. Lo mismo que ha ocurrido con la cuestión de la existencia de agua, sólo reconocida da en febrero de este año cuando la NASA comunicó que en la Luna grandes reservas de hielo. Además de en lo profundo de los cráteres, también hay agua en las regiones polares.

Aclaró la NASA que la sonda automática Lunar Prospect encontró agua a finales de la década de 1990 y que existen depresiones más pequeñas y menos profundas en las mismas regiones polares que podrían ser bien frías como para retener hielo durante miles o millones de años. Si ya se sabía de todo esto en la última década del siglo XX, ¿por qué no se difundió lo suficiente?

PALABRAS CALIFICADAS: LAS OPINIONES DE OPARIN Y GOIDANICH

Así encontramos que, en diciembre de 1966, el biólogo soviético Aleksandr I. Oparin (Foto a la izquierda) escribía en el diario soviético Moskovski Komsomoltz: “Las primeras formas de vida aparecieron en la Tierra y en la Luna, ya como resultado de actividades volcánicas, o bien traídas por meteoritos. La primera forma de vida apareció como evolución de los carburos, y su estadio originario debe de ser universal.

Ciertas formas de vida pueden haberse adaptado a las rigurosas condiciones existentes en la Luna, hundiéndose muy profundamente en el subsuelo en donde las variaciones de temperatura son menores y donde también es probable que exista agua. Las profundidades defenderían a los organismos vivientes incluso a las radiacionesâ€.

También el profesor Athos Goidanich (1905/1987), biólogo y entomólogo, por entonces director del Instituto de Entomología de la Univ. de Turín, Italia, en enero 1967, explicaba: “La falta de atmósfera en la Luna no excluye la presencia de vida de microorganismos. Vemos que en la Tierra hay muchos que viven en ausencia de oxígeno, ´enhebrados´ en la corteza terrestre, y que han sido catalogados precisamente entre los anaerobios. Viven en un ambiente asfíctico, y extraen los alimentos que les son necesarios por medio de la transformación de la materia que se halla en torno a ellos. Así, en la Luna podría haber también una vida anaeróbica si no existe atmósfera o esta no es adecuada. No se debe olvidar que los microorganismos saben obtener oxigeno descomponiéndose en sustancias orgánicas, lo que les permite crear aire respirable donde está faltante. Hay también organismos que consumen parte de ellos mismos, de su propio protoplasma, para crear ese oxigeno que es indispensable en otros puntos de su organismoâ€.

(*) Doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. Magister en Psicoanálisis. Pte. Asoc. Arg. Parapsicología y de la Asoc. Junguiana Argentina

Esta nota habla de: