INFORME

Carcarañá y aquella momia de otro mundo

PASÓ EN 1877. Un aerolito y ya en la roca, un tripulante de una especie humanoide

Por Dr. Antonio Las Heras (*) alasheras@hotmail.com Carcarañá. Un río que, a manera de serpiente, ondula sobre la pradera santafesina. A unas dos horas de viaje de Rosario, importante ciudad portuaria sobre el río Paraná, da nombre a una localidad habitada, principalmente, por gente que vive del trabajo en el campo. Un pueblo fundado en 1870, cuando tenía una población estable de entre cien y ciento cincuenta habitantes.

Ahora es una zona pujante con miles de personas interesadas en desarrollarlas bondadosas características del terreno que permite lograr buenas cosechas. Recorro la carretera, solitaria, rumbo a Carcarañá. Me espera otro enigma. Esta vez, digno de un relato de ficción científica. Pienso en Clarke. Sí. Ni Asimov, ni Bradbury podrían haber escrito algo como esto que estoy viviendo. La noche me acompaña.

Una Luna en cuarto creciente se despierta sobre el horizonte del camino. Pienso, en ese instante, que Clarke habría titulado a su relato fantástico “La tumba de un OVNIâ€. Eso, justamente, es lo que yo voy a buscar a Carcarañá. Aunque no sé bien con qué voy a regresar. eS una vieja historia.

El 13 de octubre de 1877, a siete (mágico número) años de la fundación de Carcarañá, a la vera del río homónimo, el diario “La Capitalâ€,. uno de los más antiguos de América del Sur editado en la vecina Rosario, también en la provincia de Santa Fe, publica una nota extraña, curiosa, enigmática y que, por esas paradojas que tiene la vida, pasó casi desapercibida en aquella época, y también después.

La nota, publicada a una columna, habla del hallazgo, por parte de dos estudiosos, de un aerolito, del interior del cual fue extraído un ser momificado.

Transcribo la nota “Estamos profundamente atónitos, en presencia de la relación científica del más grande descubrimiento que ha conquistado la mirada investigadora del hombre.â€

“El Carcarañá Este, es el lugar que el destino señaló para enriquecer a la ciencia con ese objeto que llamará la atención de todos los hombres científicos y curiosos del mundoâ€.

Sin embargo, como manifesté anteriormente, el asombroso hallazgo pasó desapercibido para la mayoría del público. Incluso, no parece haber despertado interés en los científicos de Buenos Aires, ya que no hay constancia alguna de que se fletara expedición investigativa o se solicitaran datos a través del correo. Más bien, el asunto se encaró de manera parecida a una atracción circense.

El relato que hace “La Capital†continúa con este subtitulado: “Un habitante planetarioâ€. “Importante y curioso descubrimiento científicoâ€.

“En los primeros días de mi llegada dirigí mis pasos del lado de las barrancas del río, cuando había andado tres millas del pueblito me hallé frente a una gran roca negra de forma ovoide y midiendo más o menos treinta varas de diámetro, en su parte más ancha, por cuarenta y cinco varas de largo. Me extrañó sobremanera al ver tal piedra aislada en medio de lallanura; llamó sobretodo mi atención el aspecto negruzco y vitrificado que presentaba a la vista.

La examiné detenidamente y a los pocos instantes no me quedaba ninguna duda: ¡me hallaba delante de un aerolito!... pero tan colosal, como pocos se han hallado hasta la fecha.â€

Luego, el autor de esta carta dirigida al diario rosarino hace mención de la llegada de otro geólogo, John Paxton, y juntos los tres decidieon perforar el curioso aerolito con el fin de tomar muestras y también, si les era posible, perforarlo a efectos de comprobar si se trataba de un objeto macizo o hueco.

Resulta evidente, frente a la descripción hecha por Servarg, que se trataBA de un objeto que atravesó la atmósfera totalmente antes de ir a incrustarse en ese trozo de territorio argentino. Prueba de ello es el intenso color negro, que leS llamÓ la atención, y el proceso iniciado en todo el perímetro de vitrificación. Como sabemos ésta nunca se logra a temperaturas menores de 1000°C.

Por lo tanto, queda admitido que el objeto venía del espacio. “El interior contiene 5% de carbón al estado de grafito, sulfuro de hierro magnético; un carbonato de magnesio y de hierro, el cual puede considerarse como una variedad de breu merite, sustancia ésta extremadamente escasa; silicio, talco; algunos minerales complejos que no se encuentran en la Tierra por ejemplo, la sheibirsite, que es un fósforo doble de hierro y de níquel; clorhidrato de amoníaco, sal muy volátil, su presencia en el aerolito de que el estado candente de la superficie no ha durado largo tiempo y que el calor no ha penetrado hasta el interior de la masa y esto es concordante con la poca conductividad de su composición y por fin contenía Csium...â€

Es evidente que estamos frente al análisis hecho por un químico de profesión, como era el caso del señor A. Servarg. Sin embargo, quizá por no tratarse de un astrónomo o de un físico, hay un detalle interesante que pasó por alto: un objeto del tamaño descripto que se hubiera comportado como un meteoro de ninguna manera habría sido hallado en la superficie.

Habría producido,l en el momento del impacto con ésta, un gran cráter, en lo profundo del cual yacería la piedra. ¿Por qué no sucedía esto? Además es perfectamente conocido que los aerolitos permanecen calientes por espacio de varios días después de producido su arribo a la superficie terrestre, particularmente cuando se trata de piezas de gran tamaño. Las piedras pequeñas se enfrían rápido, claro, pero no es este el caso.

Entonces ¿por qué verifica el químico Servarg que el objeto estuvo a temperatura elevada por un breve lapso? De este análisis deduzco lo siguiente: El supuesto aerolito no se estrelló contra la superficie terrestre tras haber ingresado descontroladamente a la atmósfera planetaria como sucede siempre con estos. Nada de eso.

APRECIACIÓN MI OTRA HIPÓTESIS

Considero que no nos es difícil hoy llegar a la conclusión de que se trató de un aparato extraterrenal guiado. No era un pedazo desprendido de Marte como supuso Servarg, sin duda. Sí sus medidas coinciden con las de algunas descripciones de OVNIs dadas en el presente. Medía 25m de ancho por 37 de largo; se ajusta bastante a algunos aterrizajes recientes.

Por otro lado la supuesta “cuevaâ€, ya que Servarg creía hallarse ante una formación natural, y es de neto corte artificial. La naturaleza no hace cuevas con pisos móviles o trampas secretas como el compartimento donde yacía el probable cadáver. Después veremos por qué cito “probableâ€.

HALLAZGO: ¿UN “HUMANOIDE†VENIDO DE MARTE? Aquel día comenzamos a perforar el aerolito... la piedra era muy dura y de repente la macha encontró un hueco y se hundió más de dos varasâ€, contaba el relato.

Y prosiguió: “En el centro se destacaba un cuerpo humano, envuelto en un sudario calcáreo, era extendido como quien duerme y apenas medía una vara y dos cuartas, su cabeza un tanto levantada, se perdía bajo una almohada de carbonato de cal... igual que sus piernas. Atacando el calcáreo con ácido, pusimos al descubierto una momia muy bien conservadaâ€, terminó explicando.

Agrega el minucioso relato que en la “tumba†se halló también una chapa de plata con unos dibujos “como suelen hacerlos los niños†en los cuales se apreciaba un rinoceronte, una palma y el sol rodeado de varias estrellas.

Indica entonces el químico que “hemos hallado muy aproximadamente órbitas que separan Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Neptuno; sólo el planeta Marte era mucho más grande que los otros. Ésta distinción acordada a Marte en daño de los demás planetas, ¿no nos demuestra el amor propio de sus habitantes?†se interrogaron. Para continuar la exposición: “...a nuestro parecer no hay duda que el aerolito es una ínfima porción del planeta llegado a la Tierra por voluntad del Todopoderoso para enseñarnos que hay seres racionales en otros mundosâ€.

La carta finalizaba diciendo: “El esqueleto del habitante planetario, el ánfora, así como la plancha de plata estarán exhibidos en valde, durante mi permanencia en Carcañará Este, en la casa de don Francisco Ringnoli, frente a la estación Central (del pueblo). El aerolito está a tres millas del norte de Carcañará Este, cerca de la costa; es un paseo de una hora desde la estación del ferrocarril, por ir a verlo y volver.â€

(*) Doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. Magister en Psicoanálisis. Pte. Asoc. Arg. Parapsicología y de la Asoc. Junguiana Argentina

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