驴Crist贸bal Col贸n no descubri贸 Am茅rica?
El viaje del Gran Almirante buscando otra ruta de las especias sirvi贸, en realidad, para "blanquear" un secreto bien guardado: Am茅rica ya era visitada por otros navegantes desde mucho antes.
Por Prof. Antonio Las Heras (*)
La hip贸tesis que manejamos es que fue necesario "oficializar" el descubrimiento del Nuevo Continente. El Gran Almirante Crist贸bal Col贸n ten铆a perfecto conocimiento de que no viajaba en busca de Jap贸n ni del extremo de Asia, sino de unas tierras a las que los europeos, as铆 como los vikingos, fenicios, chinos e hind煤es, visitaban desde hac铆a siglos con fines estrictamente comerciales. Cuando se advirti贸 que ya era imposible seguir manteniendo el "secreto", los reyes de Portugal, Espa帽a y Francia, en acuerdo con el Papa, comenzaron a idear un plan que les permitiera dar a luz los hechos entramados en una leyenda (para la cual se prest贸 Col贸n no sin inconvenientes) y que les permitiera convertirse en due帽os de las nuevas tierras de forma legal.
El "Nuevo Continente" era conocido por todos los grandes navegantes cuando a煤n Col贸n ni siquiera pensaba en atravesar el Atl谩ntico. De hecho, los miembros de la Orden Templaria llegaban a estas tierras ya en el siglo XIII con la finalidad de conseguir, sobre todo, plata para acu帽ar moneda. Numerosas embarcaciones llegaban a Am茅rica, movidos por negocios. Eso s铆, los marinos, antes de zarpar, juraban ante su capit谩n no revelar nunca jam谩s ni el destino ni la ruta del viaje. La ceremonia, que se hac铆a delante de toda la tripulaci贸n, era tan importante que los cristianos deb铆an jurar sobre la Biblia.
Hay claros elementos indicativos de que hacia 450 a.C. los chinos ya viajaban por el Pac铆fico hasta las costas americanas. En China hay documentos que mencionan animales y plantas con descripciones que se ajustan a las de los b煤falos y el maguey, describiendo en este 煤ltimo caso hasta las aplicaciones 煤tiles que este vegetal tiene y que los abor铆genes precolombinos siempre aprovecharon. Los chinos le hablaron a Marco Polo de que m谩s all谩 del mar hab铆a una civilizaci贸n. Se recordar谩 que entre los ropajes m谩s delicados que utilizaba el Inca los hab铆a de seda de neto origen chino, un producto del intercambio comercial que hab铆a entre ambos continentes. Y desde el siglo XIII llegaban a Am茅rica normandos, bretones y vascos, que pescaban en Terranova, donde a煤n hoy est谩 el "Cabo de los Bretones". En tanto, Pigafetta, en la primera expedici贸n de Magallanes, ten铆a pleno conocimiento sobre c贸mo era la entrada al estrecho (1520) antes de que, siquiera, lo hubieran visto.
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El Papa otorg贸 las tierras a Espa帽a y Portugal con antelaci贸n a que Col贸n concretara su "descubrimiento". 驴C贸mo ten铆a certeza Su Santidad de que habr铆an de hallarse nuevas tierras? A la vez, el Rey de Francia inform贸 al embajador espa帽ol que su corona reconoc铆a el laudo pontificio, menos aquellos sitios a donde sus pescadores viajaban desde dos siglos atr谩s.
Es curioso que Col贸n, a quien tanto le gustaban la figuraci贸n y las pompas, haya hecho levantar anclas del Puerto de Palos a sus tres nav铆os en forma secreta, intempestiva, de madrugada, cuando a煤n el Sol no estaba sobre el horizonte. Embarc贸 aquel viernes 3 de agosto de 1492 a 30 jud铆os, incluyendo a uno que le铆a hebreo (驴un rabino, acaso?). Esto ocurr铆a justo horas antes de que venciera el plazo impuesto por el rey Fernando, el Cat贸lico, para que todos los jud铆os no conversos abandonaran territorio espa帽ol. A diferencia de lo que era habitual en estos viajes, Col贸n no llev贸 a ning煤n sacerdote cat贸lico. Bartolomeo, hermano de Crist贸bal, era un eximio cart贸grafo y Col贸n aprendi贸 de 茅l. Por esos tiempos viaj贸 a Irlanda y a Groenlandia llegando, probablemente, a las costas de Am茅rica del Norte. Groenlandia era conocida como Findland y hab铆a colonias vikingas establecidas entre los siglos X y XIV en la regi贸n costera de Norteam茅rica.
Col贸n consigui贸 ingresar, con la ayuda de una dama de la nobleza, a los archivos de la tesorer铆a del rey portugu茅s en Lisboa. All铆 hall贸, entre otros, el mapa del matem谩tico Toscanelli que muestra las costas de una supuesta "Asia", muy pr贸xima a Europa. El Almirante se qued贸 por cinco meses en Lisboa y, al parecer, confirm贸 la idea de que del otro lado del Atl谩ntico hab铆a una tierra oficialmente desconocida.
隆Tierra!Por un tiempo, Col贸n se instal贸 en las Islas de Madeira, donde convers贸 discreta pero cuidadosamente con los m谩s avezados marineros, quienes le refirieron datos, aunque muy difusos, de lo que se encuentra en el otro extremo del Atl谩ntico. A la vez comprob贸 que, de vez en cuando, esas aguas arrojaban a las costas objetos, como maderas manufacturadas, de origen desconocido. Escuch贸, de distintas fuentes, el comentario de que una vez hab铆an hallado una embarcaci贸n con cad谩veres de humanos con vestimentas nunca vistas. Ya en Salamanca, Col贸n brind贸 su informe a los sabios ge贸grafos y afirm贸 que planeaba encontrar tierra a 5.772 km de la costa europea, dato que es absolutamente correcto. Los cient铆ficos no aceptaron la idea colombina; empero, estaba en lo cierto. 驴C贸mo hab铆a obtenido una cifra tan exacta?
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Col贸n puso como capit谩n de la "Pinta" a Mart铆n Alonso Pinz贸n, casualmente, el primero en advertir tierra... quiz谩 porque en sus mapas ya figuraban esas islas, conociendo de antemano cu谩ndo habr铆a de verlas, que ya era un destacado navegante a quien, a帽os antes, una tormenta hab铆a llevado su nav铆o llegando hasta lo que hoy es el norte de Brasil. Es interesante destacar que ya en el siglo XIII llegaban a Normand铆a troncos de madera "brasil", manteni茅ndose en secreto el origen de estos, salvo en el "Libro de los Gremios", en el que se deja clara constancia. De esos mismos "gremios" surgir谩 cuatro siglos despu茅s la Masoner铆a moderna. A la vez eran, en ese siglo XIII, los templarios quienes, coincidentemente, administraban los gremios y eran conocedores de Am茅rica, de donde tambi茅n consegu铆an la plata con que financiaron sus construcciones.
En aquel primer viaje, el 12 de octubre de 1492 no lleg贸, realmente, al continente americano, sino a las Islas Antillas, que ya figuraban en los mapas de entonces. El viaje del genov茅s a las 贸rdenes de la corona espa帽ola no fue, pues, otra cosa que el camino elegido para la revelaci贸n p煤blica de datos secretos que estaban desde hac铆a siglos en manos de la realeza, de los grandes comerciantes y de los capitanes de mar. Cuando ya era imposible seguir manteniendo el secreto, se tom贸 la decisi贸n de difundir esta informaci贸n, guard谩ndose Portugal y Espa帽a, entonces due帽as del poder铆o mar铆timo, de dividirse los territorios, a partir de la mediaci贸n a cargo del Sumo Pont铆fice, aun antes de haberlos descubierto "oficialmente".
(*) Doctor en Psicologia Social, filosofo y escritor. Magister en Psicoanalisis. Pte. Asoc. Arg. Parapsicologia y de la Asoc. Junguiana Argentina.