De brujas y gualichos: cr贸nica fen贸menos paranormales
HISTORIAS QUE CONTAR. Un vuelo bien “rasante”, pero de esos que se realizan montados en “escobas...”.
Por Carlos Parodi (*) carlosparodi64@gmail.com Burbujeantes ollas de caldos espesos mezclados con ojos de v铆boras, miembros de toros o patas de sapo son ingredientes usados en las p贸cimas 鈥減ara el amor鈥 o para 鈥渓a desgracia鈥, que conformaron desde siempre las recetas que el imaginario popular atribu铆a a los hechizos. Hay brujas y brujas.
De las buenas, que las hubo y las hay, y de esas otras que provocan da帽os, maleficios y han sobrevolado en escobas por cielos e infiernos en la historia universal.
A estas 煤ltimas nos referiremos sobre las intrigantes siluetas que escapan a toda l贸gica y que, ante la duda, causan temor frente al desconocido poder sobrenatural que quiz谩 poseen. La Brujer铆a como tal, en sus inicios era un acto de paganismo, y ya hacia el Siglo XV fue directamente decretada como obra sat谩nica por la Iglesia Cat贸lica.
Perseguidas y llevadas a la hoguera por siglos en muchas regiones de Europa, tambi茅n sufrieron la persecuci贸n en el extenso continente americano. Seg煤n el antrop贸logo escoc茅s James Frazer (1854-1941) en su obra 鈥淟a Rama Dorada鈥 de 1890, los indios norteamericanos practicaban hechicer铆a ya que cre铆an que al dibujar la figura de alguien en la arena, donde clavaban una estaca, le inflig铆an un da帽o al ser representado en la silueta.
Y en nuestro pa铆s, los hechizos o maleficios ocuparon mucho espacio. Aqu铆 van algunos. En el libro 鈥淩ecuerdos de Provincia鈥, de 1850, Domingo F. Sarmiento (1811-1888) narra cuando llevan detenida a una mujer acusada de brujer铆a, que gritaba a los que la llevaban: 鈥溌s bueno que me castiguen a m铆 que soy pobre! A fe que no han de castigar tambi茅n a Do帽a Teresa Funes o a Bernarda Bustamante y otras respetables ancianas que asist铆an los s谩bados al camposanto donde se practicaban los ritos consabidos de la brujer铆a!鈥.
Otro ejemplo lo brinda el poeta e investigador folkl贸rico correntino Guillermo Perkins Hidalgo (1902-1975) al detallar un maleficio hecho por brujas en ranchos ubicados en desolados parajes correntinos:鈥漃ara quebrar el alma y el cuerpo de alguien, se le debe tomar una fotograf铆a a la entrada del sol y luego enterrarla en un pozo, con sal, azufre y aceite鈥 Inferimos que para lograr un efecto tambi茅n se aconsejaba orinar y escupir el lugar.
Para intentar obtener el da帽o deseado, las brujas malas al principio las primeras pose铆an su metodolog铆a, algo como un manual de instrucci贸n con el uso de objetos personales de la v铆ctima (ropa, tazas, etc.) as铆 como fragmentos de su cuerpo (pelos, u帽as, piezas dentales). Y para completar su hechicer铆a, realizaban peque帽as figuras con materiales blandos para ser atravesadas con agujas y alfileres.
Algunos investigadores citan el uso de tierra fresca de cementerios, cad谩veres de gatos, cabezas de gallinas y carne de animal en estado de putrefacci贸n脿 La figura del 鈥渕u帽eco鈥 que representa a quien las brujas direccionan su da帽o debe tener sustancias que lo relacionen a la v铆ctima, poe lo que esa figura debe tener fragmento de pelos, de sudor o de heces humanas.
Claro, los tiempos cambiaron escobas y sapos descuartizados y hoy se ven volantes por todos lados que prometen de forma 鈥済ratuita鈥 desatar trabajos malignos y recuperar el amor perdido脿 previo pago de 鈥渧elas energ茅ticas鈥 que curiosamente alcanzan valores inalcansables.
EN EL F脷TBOL... HAN EXISTIDO CASOS DE FOTOS 鈥淧INCHADAS鈥 Varios curiosos episodios relativamente conocidos tambi茅n dieron cuenta del uso de gualichos en el marco del f煤tbol, el deporte m谩s popular del mundo.
En 1948, en un hecho ocurrido en la provincia de Tucum谩n cuando se allan贸 la vivienda de una supuesta 鈥渂ruja鈥 que, con el fin de curar los males enga帽aba a la pobre gente que concurr铆a a visitarla, los agentes de polic铆as se encontraron con algo sorprendente. En una de las paredes hab铆a colgada una l谩mina del futbolista Mario Boy茅 que presentaba pinchaduras de alfileres tanto en su nariz como en sus valiosos pies.
Tambi茅n los denominados 鈥淧incharratas鈥 fueron objeto de un maleficio.
Corr铆a 1954 y el Club Estudiantes de La Plata jugaba en la divisional 鈥淏鈥 del f煤tbol argentino de entonces, y se correr el rumor que tal amargura hab铆a sido provocada por una bruja llamada 鈥淟a tigra Calabrese鈥 quien hab铆a utilizado una foto del equipo platense en la que los jugadores aparec铆an atravesados por alfileres, en tanto sus musculosas piernas estaban 鈥渃osidas鈥 por hilos negros脿 M谩s ac谩 en el tiempo, el brujo 鈥淢anuel鈥 se hizo conocido por 鈥渁yudar鈥 a clubes como Estudiantes, Independiente e incluso el seleccionado nacional, aunque su fama fue ef铆mera, ya que falleci贸 durante la pandemia