DETALLES

El fin del mundo y su "impacto" en Argentina

COMETA. En 1910, el p谩nico se apoder贸 de la poblaci贸n ante un posible cataclismo

Por Prof. Antonio Las Heras (*)alasheras@hotmail.com

Acomienzos del siglo XX; m谩s precisamente cuando nuestro pa铆s prepa- raba especiales actos con motivo de los festejos por el Centenario, lleg贸 a la Argentina el anuncio de un casi inmediato cataclismo c贸smico. No es que fuera la destrucci贸n total del terri- torio nacional; sino mucho peor. La Tierra por completo ser铆a de- vastada. El cometa Halley ser铆a el responsable del siniestro que aca- bar铆a con la humanidad.

La fecha: 18 de mayo de 1910, a las 21. Los diarios enseguida comenza- ron a colocar las noticias sobre este fen贸meno celeste en sus ta- pas con gran tipograf铆a. Un astr贸- nomo prestigioso como Camilo Flammarion no dud贸 en se帽alar que 茅sta no ser铆a una tragedia m谩s de las tantas que sucedieron en la historia del planeta; sino que se tratar铆a 鈥渄e la 煤ltima鈥.聽

Halley, desplaz谩ndose por el Sistema So- lar a una velocidad de 194.400 ki- l贸metros por hora y con una cola que med铆a 21 veces m谩s que la distancia entre la Tierra y la Luna, impactar铆a contra nuestro planeta trayendo la destrucci贸n completa de la superficie.

Para aumentar m谩s el temor, Halley se fue haciendo visible cada noche, ocupando m谩s y m谩s espa- cio en la esfera celeste; hasta cubrir buena parte del firmamento.

Las reacciones fueron muy diversas; desde los esc茅pticos hasta los convencidos y, entre ellos, los aprovechadores de siempre; al- gunos de los cuales comenzaron a publicitar la venta de m谩scaras para evitar la contaminaci贸n con los gases t贸xicos con que el cometa envenenar铆a nuestra atm贸sfera hasta la construcci贸n de unas ha- bitaciones que resultar铆an impe- netrables a los efluvios del astro.

Hubo quienes organizaron rezos p煤blicos en las calles, se hicieron misas especiales pidiendo la inter- secci贸n del omnipotente para que nada malo sucediera.聽

Tambi茅n al- gunos, que no fueron demasiado escuchados, se帽alando que Halley seguir铆a su ruta sin perturbar a la Tierra en modo alguno. Como sea, est谩 demostrado que en la Argentina la cantidad de sui- cidios super贸 considerablemente la media usual.

Los investigadores Lidia Parise y Abel Gonz谩lez de- mostraron que en los 138 d铆as que van desde el 1 de enero hasta el 18 de mayo de 1910, tuvieron lugar 427 suicidios. Y no fueron pocos los que en sus cartas de despedida se refirieron al cometa y a que pre- fer铆an concretar su propia muerte antes que sufrir una lenta agon铆a.

El investigador C. D. Perrine des- cribi贸 as铆 los hechos: 鈥淎 mediados de mayo (de 1910) el cometa al alcanzar su mayor tama帽o ad- quiri贸 proporciones magn铆ficas. Ofreci贸 entonces un espect谩culo verdaderamente pasmoso en su majestad silenciosa, 煤nicamente igualado, en los fen贸menos celes- tes, por un eclipse total de Sol (...) Durante casi todo el mes de mayo el cometa fue mi espect谩culo ma- ravilloso.

La quincena antes de su mayor aproximaci贸n a la Tierra estuvo en su mayor apogeo y su aspecto fue suficientemente pavo- roso para despertar recelosos te- mores a quien no conociera la ver- dadera naturaleza del fen贸meno.

Con su cola gigantesca que cubr铆a desde el horizonte hasta el cenit, en la que durante algunos d铆as se distingu铆a claramente una bifur- caci贸n, domin贸 el cielo matutino hasta ser borrado por el Sol. Poco despu茅s de su mayor acercamien- to a la Tierra, empez贸 a disminuir de tama帽o y brillo aparentes y a fines de junio su aspecto fue ordi- nario.

M谩s tarde en agosto, cuan- do fue visible por la 煤ltima vez, no era m谩s que un miembro ordi- nario de la familia鈥. Agrego algo personal. Contaba mi madre lo que a ella le hab铆an comentado que aconteciera esa noche del 18 de mayo en la casa familiar.

Mi abuelo hizo cenar temprano a todos sus hijos, tras lo cual los envi贸 a sus respectivas camas. Ya a solas con mi abuela, siempre en el gran comedor de la casona, convers贸 un rato con ella, coment贸 lo feliz que le hac铆a tener esa familia, leyeron juntos unos pasajes de los Evangelios y entonces le pidi贸 a su esposa que ella tambi茅n fuera a dormir. Ella pregunt贸 por qu茅 茅l no hac铆a lo mismo.

Recibiendo por respuesta: 鈥淓l padre de familia tiene que es- tar dispuesto a recibir despierto la desgracia que fuera鈥. Segu铆a contando mi madre que, a la ma帽ana siguiente, y siendo que el fin del mundo no hab铆a ocurrido, todos se levantaron y fueron a desayunar. All铆 encon- traron el 煤nico vestigio dejado por mi abuelo se帽alando que algo desacostumbrado hab铆a su- cedido. Una copita vac铆a y la bo- tella de an铆s al lado, que estaban sobre la mesa.

ESCRITO: EL RELATO DE JAURETCHE

El escritor y pol铆tico argentino Arturo Jauretche (1901/1974) record贸 las sensaciones que se vivieron en los d铆as previos al supuesto cataclismo que causar铆a el cometa Halley en su libro 鈥淧antalones cortos鈥 volumen de la serie que titul贸 鈥淒e memoria鈥.聽

鈥淣o s茅 bien por qu茅 el centenario, pero supongo que la resonancia de su celebraci贸n marc贸 de un modo especial mis recuerdos, pero adem谩s en 1910, tuvimos el cometa Halley, y con 茅l nos aproximamos al fin del mundo. Ahora me r铆o yo y se r铆e usted, pero hay que haberlo visto a los ocho o nueve a帽os, apareciendo cada tarde, por el lado del naciente, hasta llegar a ocupar un cuarto del horizonte 没 as铆 es en mi recuerdo 没 隆y casa vez m谩s cerca! 隆Se viene, se viene!, dec铆an las viejas. 隆Y se ven铆an no m谩s! Una noche de enero el choque que la Tierra era para la madrugada y no hubo forma de retenernos en la cama hasta que aclaro y vimos que no hab铆a pasado nada. Tarde a tarde el cometa se fue achicando hasta que s贸lo qued贸 una estrella grande; por fin se quedo siguiendo el viaje. Despu茅s nadie hab铆a tenido miedo, pero lo cierto que hubo gente tan asustada que hasta se suicid贸; por lo menos, lo contaban los diarios y yo a煤n no hab铆a aprendido a desconfiar de las noticias period铆sticas. De todos modos, un cometa de veras es un buen se帽alador entre dos tiempos. El Halley est谩 en mi recuerdo como uno de esos de cart贸n o cinta entre dos p谩ginas de un libro鈥.

(*) Doctor en Psicolog铆a Social, parapsic贸logo, fil贸sofo, historiador.

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