¡FASCINANTE!

Misterios del tercer ojo

CHAKRA. Un centro de energía vital vinculado al alma, que permite alcanzar armonía 

Por Prof. Antonio Las Heras (*)alasheras@hotmail.com

Las más importantes civilizaciones de la antigüedad advirtieron la existencia de un centro de energía vital y positiva, a través del cual es posible alcanzar verdaderos estados de armonía humana.

Es lo que se conoce como “tercer ojo†o “chakra del entrecejoâ€, aunque también se lo ha denominado “Ojo de Shivaâ€, “Ojo de la sabiduría†o el “Ojo del alma.†De acuerdo a la sabiduría esotérica oriental, el cuerpo humano está conformado por siete centros de energía denominados chakras; término sánscrito que significa sendero.

Cada chakra actúa como transmisor de energía, permitiendo a cada persona, mediante su correcta canalización, el adecuado desarrollo espiritual tan menguado en estos tiempos, así como el crecimiento intelectual y dominio sobre la materia corporal con lo que se evita la generación de enfermedades.

El sexto chakra es el tercer ojo. Su nombre, sánscrito, es ajna que puede traducirse como mando, en el sentido de comandar, dominar, conocer, obtener maestría sobre algo. Por medio de la puesta en armónico funcionamiento del ajna, se alcanza la integración de la personalidad superando el dualismo que, desde hace 2.500 años prevalece en la cultura occidental.

Para entenderlo mejor: no se trata de blanco o negro sino de la interpenetración de los opuestos mediante un sistema que conduce a la serenidad, claridad mental, amplitud de creatividad para la resolución de problemas, hasta el logro de la armonía.

El tercer ojo tiene dos aspectos que se manifiestan simultáneamente. Cada uno está simbolizado por cuarenta y ocho pétalos que representan los pro y los contra de cada pensamiento. Cada vez que el intelecto dice “síâ€, automáticamente está generando un “noâ€.

Este punto puede ser estimulado al recitar diariamente el mantram Omh, símbolo del comienzo y final de todas las cosas. Observado desde la ciencia moderna, el ajna es la glándula pineal, aquella donde el filósofo francés René Descartes situó la ubicación del alma.

Se trata de una curiosa formación ubicada en el cerebro a la altura del entrecejo. Su longitud es de ocho milímetros y pesa dieciocho gramos. Ésta glándula actúa como reloj biológico y su desequilibrio podría generar distracción, pérdida de la memoria, olvido y ciertas anomalías en la conducta sexual.

Los lamas del Tíbet milenario lo denominaron tercer ojo porque advirtieron que su función es la de “ver†más allá de lo que se observa con los ojos físicos. De allí que consideraran al ajna la causa que genera lo que en Parapsicología son los fenómenos extrasensoriales de telepatía, clarividencia y precognición.

Tanto en la India como en el Tíbet, los maestros sabios aseguran que cuando se “despierta†el tercer ojo se hace posible la utilización de los maravillosos poderes que la persona guarda en sí misma y habitualmente ignora.

TRADICIONES Y REPRESENTACIONES: DE ANTIGUAS CIVILIZACIONES

De acuerdo a los datos históricos, los sacerdotes de la América Precolombina supieron del chakra del entrecejo.Por ello se puede apreciar su representación en frisos y esculturas mayas, aztecas y olmecas cabezas de dioses, reyes e incluso animales sagrados, presentando el clásico hundimiento entre las cejas.Es posible que recibieran éste conocimiento directamente de Oriente a través del continuo intercambio comercial que mantuvieron con las civilizaciones de Asia. Según la tradición hermética, el tercer ojo constituye un centro de intuición permitiendo la conexión con la infinita sabiduría del Cosmos.Su apertura proviene de la maestría obtenida sobre el flujo de la mente. Casi siempre se lo representa como la luz interior; cuando se activan todas las potencialidades desarrollando el conocimiento, la templanza, las ideas de dignidad, grandeza, veneración.

(*) Doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. Magister en Psicoanálisis. Pte. Asoc. Arg.Parapsicología y de la Asoc. Junguiana Argentina

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