INFORME

A 40 a帽os del macabro crimen de la profesora de City Bell, asesinada de 37 pu帽aladas y tres balazos

El s谩bado聽se cumplir谩n 40 a帽os del macabro homicidio de la profesora de ingl茅s de City Bell. Recibi贸 37 pu帽aladas y tres balazos. Su ex marido Federico Pippo fue detenido dos veces, pero la causa se cerr贸 sin culpables.

El s谩bado se cumplir谩n 40 a帽os del crimen de Aurelia Oriel Catalina Briant, una profesora de ingl茅s de City Bell querida por sus alumnos, de una familia de clase acomodada, con cuatro hijos. El 13 de julio de 1984, a la altura del kil贸metro 75 de la ruta 2, fue encontrada asesinada de 37 pu帽aladas en el cuerpo y tres balazos. La descuartizaron y nunca se supo la verdad. Por entonces se habl贸 de las sospechas sobre su ex marido, Federico Pippo, de su entorno, hasta de una secta, de una trama de esp铆as y de videos sexuales que se comercializaban. Los forenses hablaron de la 鈥渇uria destructiva鈥 del asesino, que hab铆a 鈥渕utilado la cara, los pechos, el vientre, las piernas y la vagina de Oriel鈥.

El informe de los peritos indic贸 que se trat贸 de una muerte por apu帽alamiento, previa larga tortura y con particular ensa帽amiento en el aparato genital. Fueron 3 disparos calibre 32 y 37 pu帽aladas. Tres d铆as antes del macabro hallazgo, un vecino que pas贸 por la puerta donde ella viv铆a escuch贸 el llanto desgarrador de un ni帽o que ped铆a por su madre. Era Christopher, por entonces de tres a帽os, sosten铆a que su mam谩 no hab铆a vuelto de hacer los mandados. Ese fue el comienzo 鈥搊 el final鈥 de la historia: Oriel hab铆a sido secuestrada cuando dorm铆a y el ni帽o hab铆a quedado solo. Sus otros tres hijos 鈥Martina, Tom谩s y Juli谩n鈥 hab铆an pasado la noche con su padre, Federico Pippo. Oriel se hab铆a separado de ese hombre al que hab铆a conocido en la Facultad: ella estudiaba profesorado de ingl茅s y 茅l, Letras. Adem谩s de dar clases de Literatura, 茅l era polic铆a bonaerense y fue cesanteado despu茅s del asesinato. Lo detuvieron dos veces, pero sali贸 en libertad por falta de pruebas. No lleg贸 a estar un a帽o detenido. En una de sus salidas critic贸 a la Justicia y dijo: 鈥淐reo en Dios鈥. El caso qued贸 en la impunidad.

Cuando Oriel estaba embarazada de cuatro meses de su 煤ltimo hijo, Pippo viaj贸 con Charly a Europa durante un mes. Los rumores de una posible relaci贸n entre profesor y alumno ocuparon espacio en los medios. Cuando le toc贸 declarar ante el juez Julio Desiderio Burlando (padre del famoso penalista Fernando Burlando), Charly declar贸 que una vez Federico le hab铆a dicho que estaba harto de Oriel. Charly fue detenido y cuando lo trasladaban en patrullero, una mujer se le acerc贸 y le grit贸 鈥溌sesino degenerado!鈥 鈥淟a voy a liquidar, contrat茅 gente para que haga el trabajo鈥 le habr铆a dicho Pippo, seg煤n Charly. Burlando orden贸 la detenci贸n de Pippo. Aunque despu茅s en el careo con el ex marido de la v铆ctima, se desdijo.

Los pesquisas hicieron varios allanamientos.

Una de las hip贸tesis era que Pippo se hab铆a enamorado de Charly y juntos hab铆an tramado el asesinato. 鈥淓l autor del homicidio es un ser sexualmente reprimido, que un d铆a da rienda suelta a sus represiones y se vuelve altamente peligroso. La se帽ora Briant fue objeto de su odio ancestral a la mujer por parte del sujeto que vio en ella a todas las mujeres y desat贸 su salvajismo como una forma de vengarse. El ensa帽amiento con la zona genital de la profesora refuerza sus caracter铆sticas homosexuales del matador. Para un homosexual, la visi贸n de los genitales femeninos produce horror y reactiva en 茅l el temor infantil a la castraci贸n鈥 expon铆a el periodista Enrique Sdrech en su libro con peritos que intervinieron en el caso. 鈥淢i pap谩 no fue el asesino. Me lo enloquecieron, pobre. Se dijeron muchas cosas, que mi mam谩 era subversiva, que era informante, creo que nunca se va a saber qui茅n la mat贸. Para m铆 fue un crimen pol铆tico. La tragedia nos destroz贸鈥, dijo Juli谩n Pippo en una nota al programa 70-20-Hoy, que conduc铆a Chiche Gelblung.

Juli谩n ten铆a seis a帽os cuando asesinaron a su madre y seg煤n 茅l dorm铆a con su padre, Federico Pippo -el principal sospechoso- cuando ocurri贸 el hecho. 鈥淧ara nosotros era el culpable, pero las actas y otros procedimientos se hicieron mal y eso llev贸 a la nulidad鈥, dijo una fuente que particip贸 en el expediente.

Denisse, la hermana de Oriel, manifest贸 que 鈥no tomaba drogas ni pastillas. Siento que esto es un problema de venganza por el ensa帽amiento contra su cuerpo. Es un psic贸pata sexual el que la mat贸. Ella era sumamente ingenua, cuando la vida la golpeaba siempre buscaba otra oportunidad. Yo le dec铆a: 鈥榥unca vas a crecer鈥欌.

En una entrevista, Pippo expres贸 "tengo mucho miedo, me siento totalmente perseguido. Mi familia tambi茅n es perseguida y buscan un culpable dentro de ella. Todo esto supera toda ficci贸n".

Luego se refiri贸 al crimen de su mujer como un 鈥momento en el que ocurren los hechos que nos tienen ac谩 reunidos鈥. El primer detenido fue un vidriero que hab铆a comenzado a salir con Oriel.

Cuando lo fue a buscar la polic铆a, intent贸 matarse con un cuchillo que misteriosamente apareci贸 en la guantera de su auto. Sobrevivi贸. Lo liberaron y muri贸 cuatro a帽os despu茅s del hecho. 鈥El chacal homicida fue detenido e intent贸 matarse con cuchillo鈥, titul贸 Cr贸nica sobre ese episodio.

Mientras Burlando sosten铆a que el asesino hab铆a sido Pippo, otras l铆neas investigativas resultaron ins贸litas. Una hablaba de que Pippo y Charly pertenec铆an a la Secta Moon. Una testigo, de hecho, declar贸 que Pippo hac铆a vestir a Oriel con t煤nica y que la hac铆a fumar de una boquilla larga y dorada, adem谩s de pedirle que se dejara el pelo largo. 鈥Parec铆a una sacerdotisa鈥.

Esa pista se reforzaba con los rituales sexuales y sangrientos de las sectas. Hasta se habl贸 de las similitudes con el crimen de Sharon Tate, asesinada por el clan Manson en 1969. Mientras el juez Burlando sospechaba de Pippo, otras ins贸litas l铆neas de la investigaci贸n apuntaban a sectas, mafia italiana y hasta ajuste de cuentas por 鈥渓a pesada鈥 de la dictadura militar. Otros pesquisas se refirieron al 鈥渇actor Malvinas鈥. Aunque se estaba en democracia, se sab铆a que los padres de Oriel eran ingleses y hab铆an trabajado en la embajada brit谩nica. Charly tambi茅n se hab铆a desempe帽ado en esa sede diplom谩tica.

Hasta se sospech贸 que Oriel pod铆a haber sido esp铆a y por eso la mataron. 鈥淟a venganza de la que hablan los hijos y habl贸 Pippo a sus allegados es que los esp铆as argentinos la sentenciaron a muerte. Y que una vez terminada la guerra la iban a matar. Y los antecedentes de violencia que ten铆a Pippo en perjuicio de Oriel, les vinieron bien para incriminarlo鈥, se public贸 como conclusi贸n de esta disparatada teor铆a. Una nueva pista se refiri贸 a la posibilidad de que Pippo trabajara para un comisario de activa participaci贸n en la dictadura militar y Oriel hubiera sido asesinada por presuntos contactos con Montoneros.

Una tapa de Cr贸nica del caso.

Tambi茅n se habl贸 de la mafia italiana. Y del origen siciliano de los Pippo, que eran definidos por la prensa como un clan o 鈥淟a pesada de los Pippo鈥. Incluso se habl贸 de un castillo en Lobos donde hab铆a mu帽ecos diab贸licos y supuestamente se hac铆an sacrificios de animales.

Lleg贸 a hablarse de una siniestra conspiraci贸n de los Illuminati. Lo m谩s concreto en la causa fueron las denuncias previas que Oriel hizo en la comisaria de City Bell contra Pippo por violencia de g茅nero. 鈥淯n d铆a me llam贸 y me dijo: 鈥榁en铆 r谩pido porque Federico me est谩 matando a golpes鈥欌, declar贸 la madre de la v铆ctima. En diciembre de 1980, seg煤n consta en otra denuncia, Oriel sali贸 de su casa gritando que su marido la hab铆a perseguido con un cuchillo. La relaci贸n entre los dos hab铆a terminado. Antes de separarse, dorm铆an en cuartos separados. 脡l no le quer铆a dar un centavo, ni siquiera para comprar alimentos o para sus hijos. Ni siquiera quer铆a pagar la luz. Dec铆a que no la usaba, que no ve铆a televisi贸n y que por la noche le铆a a la luz de una vela. En el expediente figuraba que cuatro testigos hab铆an declarado otros episodios de violencia. En uno de ellos, Pippo habr铆a dicho: 鈥Que esta no se haga la loca porque tengo gente de la Polic铆a que la va a hacer reventar鈥. 鈥淟a voy a matar a patadas鈥, 鈥淪i tengo un cuchillo, se lo clavo mil veces鈥. Esas eran otras de las frases que habr铆a pronunciado el sospechoso.

Otra testigo dijo que Oriel le hab铆a contado que la hab铆a amenazado con un cuchi- Pippo, cuando fue detenido. No estuvo ni un a帽o preso. Detenidos y luego liberados llo para violarla. Otra, que ten铆a moretones en los brazos porque Pippo le pegaba y hasta lleg贸 a amenazarla con una cuchilla delante de sus hijos. Hasta un vidente, Guillermo, declar贸 a la prensa que la madre de Pippo consultaba brujos y curanderos para hacerle da帽o a Oriel.

鈥淟a odiaba. Le encontraron fotos de Oriel pinchadas. Y una vez me dijo a m铆, durante una consulta, que su hijo a veces desvariaba y que quer铆a matar a todos鈥. Un dato clave reactiv贸 la causa y llev贸 otra vez a Pippo a la c谩rcel.

Los muebles de Oriel, que hab铆an desaparecido, fueron encontrados en el stud del primo de Pippo. Federico fue detenido junto a su hermano Esteban, su primo y su madre. 鈥淓steban y Ang茅lica aparecieron en mi stud en un Renault 12 en el que iba una mujer rubia, vestida en camis贸n y medio dopada. Les ped铆 que se fueran鈥, declar贸 el primo de Pippo. Pero a los pocos d铆as se desdijo.

鈥淓l film del crimen de la profesora Briant, que contiene s谩dicas y aberrantes escenas, se habr铆a rodado en una estancia bonaerense鈥, titul贸 el diario La Raz贸n el 29 de agosto de 1985.

La nota, firmada por Guillermo Patricio Kelly, no era ning煤n invento. Hubo una denuncia hecha por un hombre de nacionalidad alemana que viv铆a en la Argentina que dec铆a, palabras m谩s, palabras menos, que Oriel fue secuestrada y filmada y que esa pel铆cula pornogr谩fica fue vendida por un mill贸n de d贸lares a un enigm谩tico personaje que viv铆a en una mansi贸n de Chicago.

鈥淓n el rodaje habr铆an intervenido entre doce y quince artistas sexuales. El rapto y la puesta en escena cost贸 80 mil d贸lares. Se filmaron escenas de sexo en medio de un ritual sat谩nico鈥, consign贸 La Raz贸n.

Los hijos de Oriel y Federico sufrieron el infierno en carne propia. Primero, el crimen de su madre. Luego, la detenci贸n del padre. Como ejemplo: Christopher vio c贸mo se llevaban secuestrada a su madre. Y tambi茅n vio c贸mo la Polic铆a se llevaba a su padre. 鈥淣o me dejes, papito鈥, dijo llorando.

鈥淵o no la mat茅, pero no importa lo que piensen. Se habl贸 demasiado ya, todo porque era una Briant, por supuesto. Te aseguro que si era una P茅rez no se hablaba nada鈥, manifest贸 Pippo, que muri贸 a los 68 a帽os, el 6 de junio de 2009. Al final de todo nadie sabe la verdad de uno de los casos m谩s emblem谩ticos de la historia policial argentina, que sigue impune.

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