NI UNA MENOS

A 8 años de la primera movilización de Ni Una Menos: el otro lado de los femicidios, 1.932 chicos se quedaron sin madre

Las cifras fueron dadas a conocer por la organización Ahora que sí nos ven y corresponden al período comprendido entre 2015 y 2023. 

Cada mujer que es víctima de femicidio, trae aparejado un dolor colateral irreparable para sus familias. Desde el 3 de junio de 2015, fecha en que se realizó la primera marcha de Ni Una Menos con el fin de visibilizar la violencia machista, en la Argentina hubo 2.257 femicidios, y una de las consecuencias más devastadoras de este flagelo que aún constituye una deuda pendiente para el Estado, son los miles de niñas, y niños se quedan sin sus madres víctimas de femicidio. Entre 2015 y lo que va de 2023 este número asciende a 1932.

Las cifras que componen el entramado de la problemática de los femicidios en la Argentina, son todas alarmantes. Es que entre el 3 de junio del 2015 y el 25 de mayo del 2023 hubo en promedio en Argentina: 1 femicidio cada 31 horas, según el observatorio de la organización feminista Ahora que sí nos ven. 

El 3 de 2015 se realizó la primera movilización de Ni Una Menos.

De acuerdo al relevamiento de medios gráficos y digitales de todo el país, en los últimos 8 años hubo 2257 femicidios, cifra que es abarcativa de los femicidios directos y los femicidios vinculados. Según el análisis realizado hasta el 25 de mayo de 2023, 2019 fue el año con mayor cantidad de femicidios directos y vinculados.

Es importante destacar que desde que comenzaron las masivas movilizaciones originadas el 3 de junio del 2015 a la actualidad, los femicidios no disminuyeron, sino que los casos más extremos de la violencia machista se mantienen en niveles alarmantes y estables.

 

 

La Ley Brisa, una batalla ganada

En el año 2018 se sancionó la Ley 27.452, conocida como Ley Brisa, que otorga una reparación económica para hijos y hijas de mujeres asesinadas por femicidas, la misma es hasta la mayoría de edad.

La ley nació por iniciativa de la la organización La Casa del Encuentro después del femicidio de Daiana Barrionuevo, asesinada a golpes por el padre de sus tres hijos en 2014 en Moreno. Brisa es el nombre de una de las niñas, que quedó junto a sus hermanos al cuidado de su abuelo. Por primera vez, el Estado reconoció a los niños también como víctimas, quienes en algunos casos quedan al cuidado de familiares o en otros en instituciones públicas.

Este beneficio es una reparación económica para los huérfanos y para sus familias, cuyo valor es equivalente a la jubilación mínima (actualmente $60.124) y se sostiene hasta que el menor cumpla 21 años, excepto cuando tenga una discapacidad (en ese caso es una renta vitalicia). Hasta que el niño o niña cumpla 18 años, ese ingreso es gestionado por las personas adultas que ejercen su crianza, pero cuando son mayores de edad ellos mismos gestionan sus ingresos hasta cumplir los 21.

Frente al Congreso de la Nación las organizaciones feministas reclaman medidas. 

Desde que se puso en aplicación la ley -a comienzos de 2019- hasta la actualidad, fueron 1126 los menores accedieron a este beneficio. Hasta el mes pasado (enero) había 1.147 menores que cobraban este ingreso, según informaron fuentes oficiales.

Es que en muchos casos, los niños quedan huérfanos, porque el femicida de su madre, resulta ser su propio padre. De este dato desprende otra cifra aterradora, que es que en el caso del vínculo de la víctima con el agresor, en estos 8 años el 63% de los femicidios fue perpetrado por parejas o ex parejas de las víctimas. Esta variable se mantiene estable durante todos los años y nunca por debajo del 57%.

 

"Estos hechos son resultado del entramado violento en el que se constituyen algunos vínculos sexoafectivos, en donde el disciplinamiento y el control de la vida de las mujeres por parte de los hombres constituyen una situación permanente de violencias que escalan hacia las violencias más extremas, como lo es el femicidio", explica el informe realizado por la ong Ahora que sí nos ven, a ocho años del primer Ni Una Menos.

Por otra parte, a lo largo de estos 8 años en Argentina, se registró que en el 88% de los casos los femicidas resultaron ser familiares (hermanos, hijos, padres, entre otros) y conocidos (como vecinos y amigos), es decir que en la mayoría de los casos de femicidios fueron cometidos por personas del círculo íntimo de la víctima. Dicho de otro modo, entre 8 y 9 de cada 10 mujeres fueron asesinadas por un varón que pertenece a su círculo íntimo.

"Esta cifra, que se mantiene estable año a año, nos indica que el agresor no es una persona desconocida, ajena a la cotidianidad de la víctima y no concuerda con el modelo de “monstruo” “loco” o “enfermo” que muchas veces se intenta instalar en los medios de comunicación, sino todo lo contrario. Los agresores son en mayor medida personas conocidas por la víctima, en muchos casos el padre de sus hijos o con quien tiene una relación afectiva", establece el texto.

 

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