Carrascosa: "El objetivo de mi vida es saber qui茅n la mat贸"
Mientras la periodista de Cr贸nica Mar铆a Helena Ripetta聽disertaba sobre el caso el viudo de Mar铆a Marta sorprendi贸 con sus confesiones desde la platea.聽
Por聽Mar铆a Helena Ripetta聽
mripetta@cronica.com.ar聽
E n el BAN!, Festival Internacional de Novela Policial, sucedi贸 algo inesperado: me encontraba dando una charla sobre el caso Garc铆a Belsunce cuando apareci贸 en la platea Carlos Carrascosa, el viudo de Mar铆a Marta. Escuch贸 la exposici贸n, que hacia el final tuvo un espacio para las preguntas, y s贸lo en ese momento pidi贸 la palabra.
En mi muro de Facebook poste茅 que iba a hablar sobre la construcci贸n medi谩tica y judicial en los casos policiales, tomando como ejemplo el crimen de Mar铆a Marta Garc铆a Belsunce, cometido en su casa del country Carmel en Pilar en 2002.
Poco despu茅s, por privado, Carrascosa, a quien he entrevistado muchas veces, me dijo que por ah铆 iba, pero la verdad no cre铆 que fuera. Estaba frente a la capilla del Centro Cultural Recoleta, donde se est谩 realizando el BAN!, y faltaban unos minutos para las 19, que era la hora en la que me tocaba a mi exponer.
Miraba mi celular cuando escucho que alguien me saluda. Levant茅 la vista y para mi sorpresa era Carrascosa. El viudo fue condenado por el Tribunal Oral por el encubrimiento y absuelto por el homicidio, para luego ser condenado por Casaci贸n por el crimen de su mujer, por lo que estuvo siete a帽os y medio preso, hasta que fue absuelto por la Corte en 2016.
Al estar 茅l ah铆 le propongo hablar con Ernesto Mallo, director del festival, para que subiera conmigo al escenario. Me respondi贸 que no, que s贸lo estaba para escuchar. Vinieron de la organizaci贸n para decirme que era la hora. Mientras me acomodaba me di cuenta de que hab铆a dejado la libreta con el punteo de la charla en el bar en que hab铆a tomado un caf茅.
En ese momento veo c贸mo Carrascosa se ubica en los 煤ltimos asientos de la sala sin que nadie lo reconociera. Bastante nerviosa ante la falta de mis apuntes y la presencia de la persona de la que justamente iba a hablar en relaci贸n con su condena social, vi c贸mo desde la organizaci贸n hablaban con Carrascosa.
Intu铆 que era para que se sumara a la charla, pero no lo hizo. Di la charla, 茅l en ning煤n momento me interrumpi贸. Me avisaron que el tiempo hab铆a terminado y que se abr铆a el espacio a las preguntas. Un se帽or me pregunt贸 sobre Horacio Garc铆a Belsunce, hermano de la v铆ctima y condenado por encubrimiento.
Entonces veo que Carrascosa se mueve, y lo escucho decirme que lo disculpe pero que esa respuesta la ten铆a que dar 茅l. Entonces yo le digo a la gente que Carlos Carrascosa estaba en la sala y vi c贸mo todas las cabezas, casi al mismo tiempo, se daban vuelta para mirarlo. Tuve la sensaci贸n hasta de escuchar el sonido de la sorpresa, como si fuera una pel铆cula.
El viudo le respondi贸 al se帽or sobre la personalidad de su cu帽ado. Y despu茅s dijo que quer铆a decir algo que solamente 茅l o alguien que hubiera pasado por una situaci贸n como la suya podr铆a explicar. "Nadie puede imaginar el shock que significa vivir la escena que yo viv铆, volver a tu casa y encontrar a tu esposa muerta".
La gente lo escuchaba en silencio. Carrascosa no hab铆a estado nunca en un evento publico. Record贸 que "no entend铆a nada", que lleg贸 la masajista de Mar铆a Marta, Beatriz Michelini, y le dijo que llamara a su cu帽ado, Guillermo B茅rtoli, vecino del Carmel. "En ese estado comet铆 el primer error, que fue llamar a mi cu帽ado antes que al m茅dico. Despu茅s se termin贸 convirtiendo en el caso de los mil errores", sostuvo ante la gente.
"El objetivo de mi vida es saber qui茅n mat贸 a Mar铆a (as铆 llama a su esposa)", sostuvo. El juicio contra Nicol谩s Pachelo, ex vecino del country, y dos ex vigiladores ser谩 en agosto del a帽o que viene. Los tiempos del BAN! son muy estrictos, as铆 que Mallo intervino para despedirnos. Antes Carrascosa adelant贸 que el a帽o que viene publicar谩 su libro.
Cr贸nica de una noche casi de verano聽
Por聽Hugo Ferrer聽
Como en aquella tapa de Cr贸nica del s谩bado 14 de mayo de 2011, el hombre fumaba. “驴Este es el gordo del que me hablabas?”, arranc贸 Carlos Carrascosa entre risas, nervios e iron铆a. Orgulloso de defender a su esposa, orgulloso de caminar libre, por Recoleta, entre la ca铆da del sol y las luces que se encienden.
Con paso “cansino”, caminamos desde “El” Centro Cultural Recoleta hasta La Biela. Mesa al aire libre. Todos nos miraron. 脡l tambi茅n. Hizo un recorrido 360, levant贸 la mano y llam贸 al mozo. Como cuando lo hac铆a con Mar铆a Marta, pidi贸 el mejor whisky. Otro cigarrillo Parisienns.
“Estos cuestan 125 pesos. Yo fumo Cigarillos 30, pero s贸lo los consigo en Luj谩n. Esos son cigarrillos de campo”. Pidi贸 que la medida, doble, del whisky sea abundante. Invit贸 y pag贸. Con un gui帽o de complicidad, con su mano izquierda le dio propina al mozo. Como si estuviera editando el tr谩iler de su pel铆cula, en pocos minutos relat贸 con precisi贸n los momentos clave del d铆a que les cambi贸 la vida para siempre a 茅l y a su familia.
Est谩 solo, pero se siente en paz. Se neg贸 a que le devolvieran el sill贸n que le secuestraron. Desde ah铆 habl贸 por tel茅fono aquel d铆a. Jam谩s encontraron en la tela una gota de sangre. Desde ese mismo sill贸n, cercano al living, compart铆a sus d铆as con Mar铆a Marta. Desde una silla blanca, casi al lado del cl谩sico gomero, mientras mira las estatuas de los hermanos G谩lvez y recorre el movimiento de las dem谩s mesas, da otra pitada. Mira c贸mo el humo sube y se va.
Da fuerte la mano. Como debe ser. Se queda disfrutando la charla. No tiene apuro ni cuentas que rendirles a nadie.