Crimen de Lucio Dupuy: el día que sus maestras notaron los "dolores de espalda" que lo llevaron a la muerte
En los días previos a la muerte del nene de cinco años, la tortura se veía reflejada en el cuerpo de la víctima fatal. Las maestras de jardín decían que al salón "siempre entraba con una sonrisa", y los propios directivos declararon que "no había tenido ninguna manifestación de un hecho de violencia".
Los días previos al crimen de Lucio Dupuy estuvieron marcados por escalofriantes torturas y golpizas generadas por su madre Magdalena Espósito Valenti, y su pareja Abigail Páez, ambas condenadas a prisión perpetua. Esas señales fueron reveladas por sus maestras de la salita de 4 del Jardín de Infantes Nucleado (JIN) Nº 7 de Santa Rosa: el nene avisó que "le dolía la espalda", víctima del martirio.
El testimonio de la docente de música del establecimiento, Leila Sarai Velázquez, reveló en la sala del Tribunal de Audiencias de Santa Rosa la tortura a la que era sometido la pequeña víctima de cinco años. “Nunca vi a Lucio decaído, siempre entraba con una sonrisa", agregó al testimonio, sin imaginarse que el jueves 25 de noviembre sería la última vez que pisaría el salón. "Saludó con puñitos a sus compañeros, acostado", recordó.
Otra estremecedora revelación de la maestra de música tuvo que ver con que el nene había vomitado sangre el día anterior cuando comió un chocolate en la casa de un "amiguito", pero el propio pequeño, inocentemente, le contó a su docente que “estaba bien”.
Es preciso mencionar que Lucio murió de un edema cerebral como consecuencia de politraumatismos, registros de patadas muy fuertes en la cadera y una de sus piernas, sumado a mordeduras y quemaduras de vieja data. El médico Hugo Argüello, quien lo atendió previo a la muerte, reveló un grave hematoma en la región del glúteo derecho.
Sin embargo, las maestras del jardín de infantes destacaron que sobresalía en la clase, mostrándose "siempre activo", a pesar del horror que vivía en el interior de su hogar. “Era un nene superdulce y superbueno, muy buen compañero", describió Velázquez al Tribunal de Santa Rosa.
Su maestra de música contó más cualidades de la pequeña víctima, quien permanecía con una sonrisa pese a la agonía que desembocó en su temprana muerte: "hablaba bien, tenía buen vocabulario, contaba cosas cotidianas, los intercambios dan lugar a que diga qué hacía el fin de semana, era muy inteligente, era el que más se destacaba del grupo, dibujaba bien y entendía la consigna".
La propia directora del JIN Nº 7 reveló ante los jueces que "no había tenido ninguna manifestación de un hecho de violencia" a pesar de la investigación que la propia institución llevó a cabo. Pero el legajo escolar anunciaba que en los últimos dos meses de Lucio con vida (15, 18, 19, 27 y 29 de octubre; 1 y 23 de noviembre), hubo reiteradas inasistencias, argumentados con diversos cuadros de resfrío, tos y vómitos.
Crimen de Lucio Dupuy: el contacto de las maestras con las asesinas
Las investigaciones del caso estremecedor arrojaron que las asesinas de Lucio Dupuy trataban de ocultar los golpes y torturas que el nene recibía constantemente y que nadie sospechara que la víctima de 5 años era víctima de violencia y maltrato
“Ahí le puse un poco de hielo en el chichón” y “me parece que es mejor que te adelantes a decirle a la maestra antes de que ande preguntando ‘qué te pasó’", revelaron algunos de los chats que fueron confiscados de los celulares de las condenadas a partir de la aprehensión.
En ese sentido, una de las maestras del pequeño agregó que “siempre que faltaba, la madre avisaba". Pese a eso, dijo que "era uno de los que más asistía, ya que durante la pandemia los niños faltaban mucho, aunque no se entregaban certificados médicos".
Cuando regresaron a clases en el mes de marzo, se aclaró que "lo llevaba y lo buscaba su mamá" al jardín, y que se enviaban las actividades por WhatsApp, las cuales eran entregadas por la misma vía en tiempo y forma.
Sin embargo, el terror se escondía en la mirada de Lucio y posteriormente revelados en los chats de las asesinas. "Los moretones eso no se le van a ir más", le decía Valenti a Páez, siendo esta última quien le pegaba con brutalidad al nene de cinco años. "Eso sabes muy bien que no me gusta, déjalo en penitencia y listo. Anda con toda la cara marcada horrible", ratificó la madre del nene.
Páez era quien incentivaba a ejercer violencia con Lucio y a que no concurra al establecimiento educativo: "No va a ir al Jardín. Así que ni te gastes en hacerle comida o nada, que se quede ahí. Sí podemos estar solas, tranquilas. Cerramos las puertas y que se quede ahí en el patio".
“Me parece que es mejor que te adelantes a decirle a la maestra antes de que ande preguntando ‘qué te pasó’".
“Me gustaría poder hacerlo desaparecer”, figuró en uno de los chats en el que Páez escribió un 18 de octubre del 2021. "Empezá a surtirlo porque si no lo hago yo. Yo sé que a vos no te da paja pegarle, pero bueno, estaré para eso”, agregó. La madre de Lucio opinaba lo mismo y así lo reflejaba en los mensajes: "No veo la hora de que se vaya para poder levantarme y estar sola y en paz".
Valenti y Páez creían que la víctima fatal “interfería en la relación”. Finalmente, Lucio murió un 26 de noviembre del 2021. Hoy en día las condenadas están Unidad Penitenciaria N°1 del Servicio Penitenciario de San Luis cumpliendo la condena a prisión perpetua, por pedido de justicia de los familiares de la víctima, que jamás volverán a ver al pequeño crecer y ni sonreír.
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