El d铆a que famoso boxeador intent贸 matar a su esposa y se entreg贸 en "Cr贸nica"
Informe especial. El campe贸n sudamericano de boxeo,聽Andr茅s Selpa hab铆a intentado matar a su ex mujer.
Por Ricardo Filighera
@Rfilighera
Andr茅s Selpa protagoniz贸 una de las p谩ginas m谩s tr谩gicas de los sinuosos laberintos del boxeo cuando, arma en mano, el recordado campe贸n nacional y sudamericano se hizo presente en la redacci贸n de nuestro diario para confesar, emocionalmente abatido: “Mat茅 a mi mujer”.
El episodio tuvo lugar el s谩bado 14 de junio de 1986, alrededor de las 16. Andr茅s Selpa (54) se dirigi贸 hasta el quinto piso del edificio de “Cr贸nica”, ubicado en Azopardo y Garay, que en la actualidad ocupa el grupo de nuestra editorial y donde se encuentran las instalaciones del diario, el canal Cr贸nica HD de televisi贸n, la web y otros soportes tecnol贸gicos.
Con mirada desencajada y manipulando el arma que hab铆a disparado contra la humanidad de su esposa, Selpa advirti贸: “Me voy a matar”. Tama帽a declaraci贸n conmocion贸 a la redacci贸n. El horario marcaba el fin de la edici贸n de la sexta (diario vespertino) y la llegada de los compa帽eros del matutino.
Emilio Stillo, uno de los integrantes de la Mesa de Edici贸n, trat贸 de calmar a Andr茅s Selpa, quien, a esa altura de los acontecimientos, s贸lo deseaba afanosamente poner punto final a su vida. Ya m谩s tranquilo, y ante la presencia de otros colegas, confes贸 que en la tarde del viernes se hab铆a acercado hasta la vivienda que antes ocupaba junto con su esposa, Mar铆a del Carmen Quagliario, de 42 a帽os, profesora de m煤sica, con la que ten铆a dos hijos, Carla y Andr茅s Mar铆a, de 8 y 5 a帽os respectivamente, con el objetivo de compartir un rato con sus v谩stagos.
Selpa, en la redacci贸n de “Cr贸nica dijo: “Mi matrimonio con Mar铆a del Carmen anduvo bien hasta que me equivoqu茅”, declar贸 con l谩grimas en sus ojos el ex campe贸n de boxeo.
“Como tuve un hijo con otra mujer, decid铆 reconocerlo”. Ese hijo, Andr茅s Ezequiel, ten铆a en ese entonces un a帽o y medio. Selpa apret贸 el brazo de su interlocutor y dijo, alzando el tono: “Nunca dej茅 de reconocer a un hijo, nunca voy a abandonarlo, siempre lo voy a proteger... como lo han hecho mis padres conmigo”.
A partir de esa circunstancia, puntualmente la separaci贸n de Mar铆a del Carmen, comenz贸 un panorama de dif铆cil resoluci贸n para Selpa.
“Ellos (por sus hijos) lo vieron todo... lamentablemente fueron testigos”, coment贸 con los ojos humedecidos quien fuera un destacado deportista tocado por la varita m谩gica del 茅xito, los triunfos y la admiraci贸n popular.
El entonces director del diario, Mario “Manzanita” Fern谩ndez, que hab铆a llegado media hora despu茅s del arribo de Selpa, se puso en comunicaci贸n con la seccional policial de la zona para que se hicieran presentes en la redacci贸n y as铆 trasladaran al boxeador.
Enterado de que su mujer continuaba con vida pese a haber recibido dos impactos de bala en la cabeza y uno en el cuello, se pregunt贸: “驴Fueron tres?”, desconociendo lo sucedido.
Alejado de la situaci贸n que hab铆a experimentado y tratando de encontrar el hilo conductor de su historia, Andr茅s Selpa, agreg贸: “Realmente, no me acuerdo demasiado. Soy consciente de que le ped铆 estar unas horas con mis chicos y ella me lo neg贸, burl谩ndose de m铆. ‘Tienen que hacer’, me dijo Mar铆a del Carmen y me enceguec铆, no pude soportarlo. Ah铆 nom谩s saqu茅 el rev贸lver, porque yo siempre he usado armas, y le dispar茅. Ella continuaba mof谩ndose... Sus palabras retumbaban en mis o铆dos”.
Y con una mueca que expresaba el profundo odio que anidaba en sus extra帽as, Selpa destac贸: “Le dispar茅 dos veces m谩s”.
Muy cerca de la Mesa de Edici贸n y ante la atenta mirada de nuestro compa帽ero Emilio Stillo, Selpa, proyectando su visi贸n hacia los amplios ventanales del quinto piso a trav茅s de los cuales se avizoraba la t铆pica postal del funcionamiento del puerto de Buenos Aires, por esos a帽os ya en decadencia, expuso: “Yo solo quer铆a que Carla y Andr茅s Mar铆a estuvieran conmigo en el D铆a del Padre”, y se preguntaba con sabor a resentimiento: “驴O no tengo derecho a poder verlos?”.
Y agreg贸: “Yo siempre he trabajado y les pagu茅 el departamento donde viven ellos”. Tambi茅n acot贸 m谩s adelante que “la familia de ella hab铆a utilizado custodios privados para matarme. Yo los denunci茅 en la seccional novena, pero no prosper贸. No me dieron ni cinco de bola. Cuando llevaba a los chicos a la escuela, polic铆as de la comisar铆a cercana a la casa de Mar铆a del Carmen me vigilaban para ver si comet铆a un paso en falso... Era algo insostenible y no pod铆a tolerarlo”.
En este marco, con sus hijos convertidos en una suerte de “bot铆n de guerra”, se produjo el lamentable desenlace. Selpa volvi贸 a narrar con la mirada obnubilada, perdida en un punto inimaginable del espacio: “Ellos estaban presentes, me vieron... me vieron”.
En esos momentos, una comisi贸n policial de la seccional 22 lleg贸 al quinto piso y, tras los tr谩mites de rigor, comenz贸 a hacer efectivo el traslado de Selpa: “Se los juro..., se los juro, nunca les hice nada, nunca les toqu茅 el pelo... Los chicos me adoran, me quieren mucho”, gritaba mientras era retirado por las fuerzas policiales. El incre铆ble episodio qued贸 registrado en la memoria hist贸rica de “Cr贸nica” como una p谩gina imprevista y cruel en potencia; una de las miles de historias que tienen lugar, inevitable y dolorosamente, en nuestra ciudad, la verdadera e implacable ciudad desnuda.
Agresiones f铆sicas y psicol贸gicas
Por el intento de asesinato a su esposa, Mar铆a del Carmen Quagliario, fue condenado a 6 a帽os de prisi贸n, siendo excarcelado en 1992, aunque volvi贸 a estar entre rejas, a los 65 a帽os, por maltratar a su nueva mujer, Olga Cui帽a, 27 a帽os menor que 茅l. Al a帽o siguiente fue encarcelado otra vez por golpear de manera salvaje a un hombre en un asilo para indigentes. Andr茅s Selpa hab铆a visitado la redacci贸n de la revista Ahora (piso octavo del edificio de “Cr贸nica” ubicado en Azopardo y Garay) una semana antes de la agresi贸n contra su pareja, Mar铆a del Carmen Quagliario. Hab铆a ido a visitar a su amigo David Sbarsky, a quien le manifest贸 que se encontraba “saturado” por los supuestos desplantes de Mar铆a del Carmen y que estaba decidido a “pegarle cuatro tiros”.
Dicha confesi贸n impact贸 a Sbarsky, as铆 como tambi茅n a otros colegas presentes, Julio de Puch y Carlos Poggi, quienes trataron de calmarlo. Sin embargo, ese d铆a Selpa se retir贸 de la redacci贸n de Ahora -que lindaba con otra revista de la editorial Flash, comandada por Tito Jacobson-, en un tenso clima con presagios de muerte que, finalmente, se concretaron. “Cr贸nica” fue testigo de los hechos que conmocionaron a la opini贸n p煤blica de ese entonces
CUANDO MONZ脫N MAT脫 A ALICIA MU脩IZ
VIOLENCIA DE G脡NERO: OTRO ANTECEDENTE
En esos a帽os, la sociedad de entonces sufri贸 el impacto de un caso que ha vuelto a tomar auge en la actualidad. Precisamente, el 14 de febrero de 1988, la recordada modelo Alicia Mu帽iz falleci贸, v铆ctima de femicidio, cuando esa categor铆a no exist铆a a煤n en la legislaci贸n argentina. Su deceso se produjo cuando ten铆a 33 a帽os, a manos de Carlos Monz贸n, campe贸n mundial de boxeo y padre de su 煤nico hijo, Maximiliano.
Cabe recordar que el tr谩gico episodio se consum贸 en un chalet de las afueras de Mar del Plata y tuvo, durante esa temporada, una enorme repercusi贸n en los diferentes medios gr谩fi cos y televisivos. Monz贸n ya hab铆a dado muestras de agresiones psicol贸gicas y f铆sicas hacia otras parejas.
En este sentido, se puede se帽alar que en 1974 lleg贸 a estar detenido por golpear duramente a su primera esposa, Pelusa Garc铆a, y en 1976 protagoniz贸 un verdadero esc谩ndalo en un hotel en Roma junto con Susana Gim茅nez, que incluy贸, de acuerdo con los registros period铆sticos de esa 茅poca, gritos, golpes y llanto. La dram谩tica y lamentable historia del destacado deportista argentino fue recreada recientemente en formato de miniserie para televisi贸n, con las actuaciones protag贸nicas de Jorge Rom谩n, Carla Quevedo, Diego Cremonesi, Soledad Silveyra y Florencia Raggi.
Duro y letal en el ring
Por Jorge Fern谩ndez Gentile
jgentile@cronica.com.ar
Podr铆a decirse de Andr茅s Selpa que, en el mundillo del boxeo nacional, el bragadense tuvo su enorme protagonismo entre las d茅cadas de 1950 y 1960, aunque siempre fue considerado como un antih茅roe. Una contrafigura m谩s silbada que amada, a pesar de ser un gran boxeador de indiscutibles cualidades y muy potente pegada. Pero su popularidad aument贸 en el papel de malo que se hab铆a aprendido con poses fanfarronas que rozaban la soberbia, para brillar -u opacarse- en inolvidables duelos ante un 铆dolo como era Eduardo “El Zurdo” Lausse.
Y aunque lo silbaran cada vez que se sub铆a al cuadril谩tero del m铆tico Luna Park, no le fue para nada mal en el deporte de los pu帽os enguantados.
Apodado “El Cacique de Bragado”, vivi贸 ante Lausse las dos caras de una misma moneda. Lo venci贸 en 1956, por abandono en el und茅cimo cap铆tulo, para apropiarse de los cetros de monarca argentino y sudamericano de los pesos medianos, por entonces una divisi贸n plagada de talentos.
Pero ese brillo cambiar铆a por sombras dos a帽os despu茅s, cuando fue el turno de su rival para despojarlo del cintur贸n nacional, en una noche en la que Selpa fue un compendio de faltas e inconductas. Siempre fue un pugilista que trascendi贸 m谩s all谩 de lo que hac铆a en el ring. Como si fuese una especie de conjunci贸n entre Jos茅 Mar铆a Gatica y Oscar Bonavena. Incluso, lleg贸 a enfrentarse dos veces ante un creciente Carlos Monz贸n.
En 1965 perdi贸 por puntos y luego empat贸, lo que marca de qui茅n estamos hablando, habida cuenta de lo que llegar铆a a ser el santafesino. En 1967, en Washington, disput贸 el cetro mundial de los semipesados ante el estadounidense Bob Foster, quien lo super贸 claramente antes del l铆mite.
Antes, en 1966, hab铆a sido monarca sudamericano medio pesado al derrotar por abandono en el 12掳 asalto al brasile帽o Rubens Oliveira. Tuvo otro gran oponente en su dilatada carrera en ese peso, el marplatense Miguel 脕ngel P谩ez, con quien gan贸, empat贸 y perdi贸, justamente, con 36 a帽os y ante ese mismo oponente, en un traspi茅 olvidable. Esa noche colg贸 los guantes con un palmar茅s no f谩cil de igualar: 136 triunfos, la friolera de 80 antes del l铆mite, 51 derrotas y 30 empates.