Familiares unidos para enfrentar el dolor del femicidio y luchar para evitarlo
Son el grupo Familiares Atravesados por el Femicidio, integrado por hombres y mujeres que perdieron a su hija, su mamá, su hermana y a su tía en las manos de un femicida. Crónica conversó con ellos, en un nuevo 8M en el que reclamarán justicia.
Ellos hoy, como todos los 8 de marzo, van a estar ahí, juntos, reclamando, llevando las fotos de las mujeres que fueron arrancadas de sus vidas, exigiendo medidas para que no les pase a otras. Pero el trato entre ellos es cotidiano para contenerse, para apoyarse, para ayudarse. Son el grupo de Familiares Atravesados por el Femicidio. Mujeres y hombres que perdieron "a la mujer de su vida" : su hija, madre, hermana, tía en manos de un violento que les arrancó la vida y la de ellos se modificó para siempre.
"Hay una necesidad de contención entre familiares de una víctima de femicidio que encuentra su punto en común en la búsqueda de Justicia, en el juzgamiento de nuestras mujeres, en criar niños que han quedado huérfanos y en ese sentimiento que por mas que consigas la perpetua para el femicida es de un dolor eterno", dice Marcela Morera, mamá de de Julieta Mena asesinada por su pareja cunado estaba embarzada, en diálogo con Crónica.
Y continúa: "Hay que trabajar mas en la prevención en los establecimientos educativos principalmente públicos y privados, en los medios y redes y en todo ámbito posible. Llegar con un mensaje claro, pero este cambio llevará décadas. Primeramente necesitamos un cambio de conducta en esos "machos" lo cual es bastante complicado. No podemos echarle la culpa a la víctima: la mataron porque se lo buscó, por la junta, por su ropa, porque se drogaba. Obviamente hay que consientizar a las mujeres desde muy temprana edad para que puedan diferenciar entre lo que es una relación violenta y puedan correrse a tiempo".
"El grupo surgió a partir de una mesa de familiares de víctimas de femicidio que participábamos ad honorem en lo que fue el Consejo Nacional de la Mujer, pero por diferencias con la conducción de ese organismo, decidimos emprender un camino de trabajo independiente. Nuestra meta es desde entonces, ayudar a quienes atraviesan por una situación similar a la nuestra", explica a est medio Manuel Iglesias, su hermana es Laura es víctima de femicidio.
"No somos abogados -sostiene- pero a la fuerza tuvimos que ir conociendo de distintas leyes. No somos psicólogos pero a través del dolor, aprendimos a empatizar con quienes han perdido una mujer en su familia. No somos trabajadores sociales, pero sabemos tejer redes y coordinar para poder ayudar a quienes lo necesitan".
Y agregó: "La justicia es el poder del Estado más anacrónico que tenemos. Si bien no se puede englobar a todos, en una buena parte, son misóginos, patriarcales y machistas. Deberían aplicar en sus fallos, la ley conocida como "Micaela", y especialmente no poner el foco en la víctima sino en el victimario, que en definitiva es quien está sentado en el banquillo de los acusados".
"Se fundó gracias a la ineficacia del Estado. Nos autosolventamos, los recursos depende de lo que podemos aportar para los eventos de concientización. Algunos de los integrantes se dedican a la contención, otros al asesoramiento, otros acompañamiento en los juicios. También otra de las funciones es la visibilización y prevención, el femicidio", sostiene a Cronica.com.ar Hugo Capacio, padre de Davana Capacio, otra víctima.
"Cuando llega un nuevo familiar se le da la bienvenida, pero causa mucho dolor una familia más que perdió a una mujer amada. Los acompañamos en juicio, ese ahí cuando la familia queda a la desamparada, la asistencia a la víctima no existe", dice el papá de Davana.
"Tristemente sabemos que si no la viviste no la padeciste no es fácil de entender. Es una muerte totalmente antinatural, que no te esperas. La única forma de sobrevivir es hacer algo por el otro, acompañarlo", agrega Hugo, otro de los fundadores.
"Mi nombre Sofia Ibarra, aunque me gusta mas ser Sofia Rodríguez con el apellido mi mamá. A ella la mató mi papá policía. Yo llego al grupo por una amiga que los seguía por Instragram y que podría hablar y unirme. No lo dudé, le hablé a Marcela y me sume. En ese momento el grupo no era muy grande. Lamamentablente creció mucho porque siempre hay más víctimas", dice la mujer a este medio.
"El grupo es de apoyo y contención. No todos vivimos el dolor de la misma manera, pero si es terrible para todos. No somos solo mujeres, hay muchos hombres luchando para cambiar las cosas. Participamos todos", explica.
"Convivir con el femicidio es muy dificil. En mi caso a mi mamá la necesito todo el tiempo y cada vez más. Pensé que el tiempo iba a hacer que la necesitara menos, no creo que me vaya a curar. Creo que me voy a morir necesitándola. Todas las cosas lindas que me pasan necesitaría compartirlas con ella. Me recibí, tuve a mi hija, mis sobrinas estudian , es muy dificil que no esté. Nos hace falta para todo. Es terrible . No es como convivir con cualquier muerte, si ella hubise muerto por una enfermedad hace cicatriz, pero cuando una persona te la saca no es posible", afirma Sofía.
"Era mi mamá pero también era mi amiga, era una persona muy sabia. La voy a extrañar hasta mi último aliento. Hya que hacer una modificación en las leyes, la persona denunciada por violencia de género tiene que ser detenida. Las esposas de las personas que trabajan en las fuerzas tendrían que tener un espacio para hacer las denuncias. Mi mamá lo denunció en la comisaría de ea mujer y no hicieron nada. Las leyes tienen que cambiar urgente", reclama una hija que perdió a su mamá en manos de su padre.
"A veces nos tratan muy mal. No se le explica a la familias como será un juicio y las etapas Especialmente cuando no son querellantes y no tienen un abogado/a que los asesore. No te dejan entrar. No te explican. Sino sabés o desconocés los pasos obviamente te vas a sentir perdido. Por eso nosotros tratamos de explicarles como será ese proceso que es complicado de entender y de digerir, no nos olvidemos que te vas a encontrar de cara con el femicido y vamos a escuchar a los peritos forenses lo cual es muy muy fuerte. Y además hay que aguantar las barbaridades que dicen de la víctima", sostiene Marcela.
Cada vez que Marcela se entera de un nuevo femicidio siente: "Te juro es un dolor tremendo. Otra mas. Otra menos. Se te remueven muchas cosas en tu interior".
En cuanto las perimetrales, sostiene: "Servirían si se hicieran controles. Por ejemplo un papel que dice que no se te puede acercar un violento no sirve porque no lo respetan. Y si son botones o pulseras deben funcionar y ser correctamente controlados".
"La justicia si funciona te da una perpetua, repara en parte... el dolor es eterno. La perpetuidad de la pérdida y la tristeza es para los familiares de las mujeres asesinadas. Hay un hueco que deja el Estado, una ausencia del Estado que nosotros como familiares de vìctimas de femicidio tratamos de suplir y acompañar para que no transiten solos este camino tan duro que nos toca vivir en el después", agrega Marcela.
"Dentro del grupo somos todos sosmos hermanos, todas nuestras víctimas valen y pesan lo mismo. El mismi dolor qe siento por mi hija es el mismo dolor que siento por las hijas de los otros. Enfrentar el juicio contra un femicida no es fácil, si no vas preparado para saber que de tu hija van a hablar pestes, mostrar fotos que te van a doler en las entrañas, hablan en un idioma técnico que como victima no entendes qué quieren decir", explica Hugo.
"Te sacaron las tripas en vida, te dejaron sin corazón. No te queda otra que salir a ayudar para transformar todo ese dolor en algo para ayudar, para cubrir lo que otros no hacen. Te sentas a comer y hay una silla vacía, siempre te va a faltar. La única forma de sobrevivir es ayudando a otro que tiene tu mismo dolor", afirma el papá de Davana.