Habrían pagado más de 50 mil pesos para ejecutar al narco y a su hijo en Belgrano

EXCLUSIVO Así opinan analistas de seguridad y en venta de drogas, quienes consideran que el homicida sería un delincuente argentino.

La situación actual de la abogada Julieta Estefanía Bonanno ante la justicia es muy comprometida.

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Por Fernando Vázquez
fvazquez@cronica.com.ar

El asesino del narcotraficante mexicano Rodrigo Alexander Naged Ramírez y de su hijo John Naged, de nacionalidad colombiana, sería un delincuente local que habría cobrado arriba de 50.000 pesos por el doble crimen, que se registró en la noche del lunes pasado, en el barrio porteño de Belgrano. De esta manera opinan analistas en temas de seguridad y expertos ligados a la lucha contra la venta de drogas. A raíz del ilícito, se encuentra detenida hasta el momento la abogada Julieta Estefanía Bonanno, de 29 años, quien aparece sindicada como cómplice del responsable material de ambos fusilamientos. La Justicia Federal sospecha que la letrada no solamente facilitó los movimientos del forajido, sino que no se descarta que haya sido la persona que habría contratado al autor de los homicidios. ¿El móvil? Como principal hipótesis se baraja la idea de una represalia por aquel cargamento de casi 2 toneladas de cocaína, por un valor de 60.000.000 de dólares, que a pesar de haberse acondicionado en bobinas de acero, se descubrió, en 2017, en Mendoza y en Bahía Blanca.

Al respecto, Luis Vicat, licenciado en seguridad, consideró que el asesino de las víctimas era un killer y no un sicario, como se dijo en un comienzo, a la vez que agregó que “por sus movimientos, daría la idea de que es un argentino y no un homicida profesional que habría viajado desde territorio mexicano para dar muerte al hombre y al muchacho”.

Vicat, al igual que otros especialistas en cuestiones de seguridad, opinan que un homicida a sueldo argentino habría ganado más de 50.000 pesos, por balear al narco, de 59 años, y a su hijo, de 30, con una pistola 9 milímetros.

Piso y techo

“Hablamos de un piso de 50 mil pesos y de un techo de 100 mil”, añadió el licenciado, quien señaló que “un individuo llegado de México o de otro país cobraría en dólares y nunca en dinero argentino”, a la vez que aclaró que en estas ejecuciones no existe “un tarifario, como en su época implementó en Colombia el famoso Pablo Escobar Gaviria para dar muerte a los miembros de las fuerzas de seguridad, en sus diferentes jerarquías”. “El autor de este doble asesinato es un killer y no un sicario. La diferencia sustancial consiste en que el killer es un criminal que habitualmente actúa solo y que se vale de un amigo, familiar o allegado para aproximarse a la víctima, a la que siempre agrede al sorprenderla indefensa porque esta no espera que surja un ataque en su contra”, manifestó Vicat, para añadir que “los sicarios actúan casi siempre en dúo, movilizándose en vehículos, a veces a plena luz del día y en lugares públicos”.

En este caso la allegada sería Bonanno y no se descarta, que por al menos un viaje que efectuó, en 2017, a México, haya sido la persona que, por encargo de los jefes de Naged Ramírez en aquel país, fue “designada” para buscar un homicida a sueldo en Argentina.

Un profesional no hubiera dejado testigos antes de darse a la fuga. La abogada lo era y está con vida, lo que demuestra claramente que también habría sido parte de la maniobra.

Mientras tanto ex integrantes de la vieja Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), que prefirieron mantener sus identidades en reserva, dijeron que, muchas veces, los asesinos de los narcotraficantes no obtienen dinero por las ejecuciones sino que lo hacen “para que sus deudas con esas bandas sean perdonadas, aunque en oportunidades la paga se concreta con la entrega de drogas”, a la vez que recordaron que en algunas ocasiones los abogados ofician como “testaferros” de sus defendidos.

Adrián Ignacio Ezequiel González Charbay, el juez federal de Campana, que se hizo cargo del expediente ya que también intervino en la causa del denominado procedimiento “Bobinas blancas”, en el que Naged Ramírez apareció involucrado, no cree que las víctimas hayan sido atacadas a disparos con fines de robo en el departamento de avenida Cabildo al 2600.

González Charbay espera los resultados de las cámaras de vigilancia de la zona para intentar establecer la identidad del agresor.

¿Abogada sospechada en la causa visitó en Cancún a familiares de su cliente?

A los investigadores de un viaje que la abogada Julieta Estefanía Bonanno realizó en 2017 a suelo mexicano les llama la atención un sugestivo detalle: la profesional habría estado en Cancún y, curiosamente, su cliente, el difunto Rodrigo Alexander Naged Ramírez, tenía su domicilio legal registrado en esa zona del mencionado país caribeño.

El delincuente aparecía en el expediente como una de las personas que se había encargado de acondicionar la cocaína en el interior de las bobinas de acero, para despistar a las autoridades. Se comprobó que la letrada estuvo en México entre el 21 de agosto y el 2 de septiembre del año pasado, y se sospecha que habría tomado contacto con familiares y diferentes personas allegadas a su defendido. Naged Ramírez, de acuerdo a lo que figura en el expediente judicial, era un individuo que había nacido el 6 de julio de 1958, era de profesión economista y constructor, y residía en la Súper Manzana 500, manzana 12, lote N° 6, en jurisdicción de Cancún.

Trascendió que el individuo tenía muchas conexiones en Colombia, porque se asegura que había pasado gran parte de su infancia en la ciudad de Tolima. La Justicia Federal le había concedido la libertad a Naged Ramírez luego de que el narcotraficante padeciera un accidente cerebrovascular (ACV) mientras se hallaba en prisión.

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