Hace 38 a帽os sentenciaban a Carlos Robledo Puch
Por Jos茅 Narosky
"Quien mata lo mejor de si no es asesino. Es v铆ctima".
Una madrugada de un 15 de marzo de 1971, hace ya 47 a帽os, un joven de 19 a帽os, de ojos celestes, rostro ani帽ado, de cabello rubio ondulado, con un rev贸lver en su mano derecha penetr贸 en una boite聽-hoy se dice boliche- de Olivos.
Lo acompa帽aban dos c贸mplices. Su fisonom铆a era simult谩neamente tierna y fr铆a. 隆Es que hay muchas almas dobladas en cuerpos erguidos!. Se llamaba Carlos Robledo Puch.
Un sereno de consigna trat贸 de detenerlo. Pero en pocos segundos, yac铆a sin vida. Otro sereno, atra铆do por el estampido, acudi贸 prontamente. Otra muerte totalmente innecesaria.
Los delincuentes abrieron la caja fuerte con un certero disparo en la cerradura. Robaron una importante suma de dinero. Lograron huir. Dos meses despu茅s el siniestro tr铆o penetr贸 en una vivienda, tambi茅n de Olivos.
Ultimaron al propietario y violaron a su esposa. Esta grab贸 en su retina –y para siempre- el rostro del asesino con cara de ni帽o. La opini贸n p煤blica se conmovi贸.
En s贸lo 6 meses ya eran 11 los homicidios, 23 los robos calificados y 3 las violaciones.
Pero el cerco policial se iba cerrando inexorablemente. Porque el 茅xito parcial siempre enga帽a al criminal. Lo hace suponer due帽o de una total impunidad.
Transcurri贸 casi un a帽o, hasta que un d铆a de聽febrero de 1972, fue finalmente detenido Carlos Robledo Puch. Que ya hab铆a matado tambi茅n a uno de sus c贸mplices. Ten铆a solamente 20 a帽os. "Hablaba demasiado", declarar铆a posteriormente el asesino con rostro de ni帽o.
Al otro c贸mplice tambi茅n lo mat贸 en un fraguado accidente automovil铆stico.
Estos son los hechos objetivos, dichos as铆 muy esquem谩ticamente.
Los diarios de la 茅poca lo bautizaron "El Chacal"聽o "El Angel de la Muerte".
No se recuerda en las cr贸nicas policiales, una carrera delictiva m谩s demencial e innecesaria.
Y "la maldad gratuita es la mayor maldad". Es que "algunos necesitan la violencia para sentirse en paz".
As铆 como el amanecer puede ser un final, todo comenz贸 en 茅l, con la travesura del adolescente de 15 a帽os que era, robando una motocicleta, solamente para pasear en ella.
Pero "quien vende algo de si, vende todo".
Ya Jos茅 Hern谩ndez dec铆a con raz贸n que ning煤n vicio acaba donde comienza. Aunque vicio es poca palabra para su enfermiza necesidad de matar.
Robledo Puch proven铆a de un hogar respetable de buena posici贸n econ贸mica.
Su padre era un alto ejecutivo de una importante empresa.
Su casa estaba ubicada en un elegante barrio residencial de San Isidro. "Es que a veces el submundo, suele alojarse en las alturas".
Ya pasaron m谩s 45 a帽os de su detenci贸n. Hoy Carlos Robledo Puch es un hombre vencido que ya tiene cerca de 70 a帽os.
Aun pregona su inocencia. No es mi intenci贸n defenderlo –Ni tengo autoridad para ello- como tampoco atacarlo, por cierto. Pero quiero simplemente hacer algunas reflexiones.
Pensemos que a los 12 a帽os ya estuvo internado por unos d铆as en un reformatorio de La Plata por un delito menor.
El m茅dico -un psiquiatra- que lo atendi贸 psicol贸gicamente, intuy贸 su peligrosidad latente y sugiri贸 un urgente tratamiento psicoanal铆tico.
No se sigui贸 su atinado consejo.
Y 驴Qui茅n nos asegura que no se hubiera curado? 驴o por lo menos atenuado su necesidad homicida? 驴no tendr谩 algo de culpa la sociedad –que la formamos todos nosotros- de no tomar recaudos para atacar las causas de los hechos?
驴De qu茅 le sirve a Robledo Puch estar cumpliendo la condena?
No estoy sugiriendo que lo liberen 隆en absoluto!聽Pero 驴de que le sirve a los deudos de las personas asesinadas esta reclusi贸n de por vida del asesino de rostro angelical?
Porque muchos asesinos pagan sus cr铆menes. Pero ninguna v铆ctima los cobr贸.
Creo que nuestra sociedad falla en la prevenci贸n del delito. Hoy mismo le铆a en un diario que aument贸 4 veces el consumo de cerveza, 聽y se multiplica exponencialmente d铆a a d铆a el consumo de drogas, especialmente entre los j贸venes.
Porque "los vicios son como los falsos amigos. Llegan siempre sonriendo. Pero terminan siendo ci茅nagas. Y sin orillas".
驴Y qu茅 remedio sugiero?聽No lo tengo en absoluto.
Pero siento el deber de alertar. S茅 que mis palabras son una gota de agua en el mar. Pero el mar se forma de gotas…
Y finalizo con un aforismo para que estemos alertas frente a muchos j贸venes, que toman caminos sinuosos, que siempre terminan en la oscuridad.
"Hay asesinos que aun no han matado…".