Historias del crimen: Pedro Alonso L贸pez, el "Monstruo de los Andes"

Confes贸 en la c谩rcel haber matado a m谩s de 300 ni帽as y j贸venes oriundas de Colombia, Ecuador y Per煤, y siempre bajo el mismo modus operandi: violaci贸n, tortura, muerte y entierro de las v铆ctimas.

La aparici贸n de un asesino serial suele crispar los nervios de cualquier ciudadano ni importa la zona del mundo en la cual comete sus cr铆menes, y si a esto se le agrega que sus atrocidades fueron cometidas a ni帽as y j贸venes, esto hace que sea un personaje todav铆a m谩s deleznable. Esta es la terror铆fica historia de Pedro Alonso L贸pez, el famoso "Monstruo de los Andes" sobre quien pesan al menos 300 secuestros, violaciones y muertes en Per煤,聽Colombia y Ecuador.

Mucho se dice acerca de la mente criminal de un asesino, sobre si su ni帽ez fue tan mala para luego cometer los hechos que realiz贸, si fue abandonado, golpeado o abusado u otras atrocidades que quedan en la memoria de una criatura. Si se toman estos par谩metros, la vida de Alonso L贸pez tal vez encaje en alg煤n sentido, ya que seis meses antes de su nacimiento, su padre,聽Megdardo Reyes fue acribillado a balazos, y su crecimiento y el de sus doce hermanos qued贸 en manos de su madre, Benilda L贸pez de Casta帽eda, quien ejerc铆a la prostituci贸n y en muchas ocasiones, lo hac铆a en la misma pieza donde todos dorm铆an, con una cortina que separaba a los ni帽os de su madre y el ocasional cliente.

L贸pez (nacido en la ciudad colombiana de Tolima) adem谩s de sufrir continuos golpes de su progenitora, fue echado de la casa a los 9 a帽os, cuando su madre lo encontr贸 intentando violar a una de sus hermanitas, no sin antes quemarlo con una vela en los pies.

En un estado de abandono, pobreza y con escasos a帽os de vida, este ni帽o deambul贸 por las calles, participando en peleas con cuchillos, fumaba bazuco (pasta base de coca铆na), vivi贸 en edificios abandonados, com铆a de la basura, adem谩s de haber sido abusado sexualmente en diversas ocasiones por hombres.

En este ambiente hostil, el futuro asesino serial creci贸 en la marginalidad y la carencia, hasta que un anciano con promesas de rescatarlo de su mundo lo invit贸 a vivir con 茅l y ah铆 la pesadilla sigui贸 su curso, ya que sol铆a ser golpeado, violado y atado como una animal por parte de este sujeto, sin embargo, logr贸 escapar de esa vivienda y emprendi贸 su viaje hacia Bogot谩.

En la capital colombiana conoci贸 a una pareja de estadounidenses, y con ya 12 a帽os, tuvo un nuevo hogar, familia, amigos y compa帽eros de colegio, hasta que nuevamente fue abusado por un docente del colegio, y esta vez decidi贸 tomar todo el dinero que pudiera y escapar de su "nuevo mundo".

Comenz贸 su carrera delictiva en la adolescencia (Archivo).

Ya con 21 a帽os, L贸pez era un continuo ladr贸n de autom贸viles hasta que fue atrapado por la polic铆a colombiana, condenado por hurto y sufri贸 la violaci贸n de tres presos que estaban en su pabell贸n, como venganza decidi帽o matarlos, y la justicia lo vi贸 como "defensa propio" y le agreg贸 dos a帽os a su condena.

L贸pez sali贸 en libertad en 1978 y comenz贸 su viaje delictivo hacia Per煤, donde comenz贸 la peor parte en al vida criminal del "Monstruo de los Andes", ya que seg煤n tiempo m谩s tarde, reconoci贸 haber violado, estrangulado y matado a unas 100 ni帽as y j贸venes de diversas tribus locales en las regiones por donde iba viajando. En los relatos posteriores dijo buscar a las ni帽as que "tuvieran la mirada m谩s inocente y atacarlas de d铆a, porque cre铆a que de noche desconfiar铆an de 茅l".

Alonso L贸pez ten铆a predilecci贸n por las ni帽as (Archivo).

Sin embargo, en uno de sus intentos de secuestrar a una ni帽a de 9 a帽os de la tribu ayacuchana, L贸pez fue capturado por los indios y enterrado vivo, tras torturarlo por varias horas. Pero la fortuna estuvo del lado del asesino, ya que una misionera聽americana聽convenci贸 a los indios de entregar al sujeto a las autoridades peruanas, y que ellas se encargaran de 茅l, pero 茅stos lejos de hacerlo, lo deportaron a Ecuador y se "sacaron el problema de encima".

Entre 1978 y 1980, Alonso L贸pez viaj贸 de forma alternada a Ecuador y Colombia donde continu贸 su raid criminal atacando a ni帽as de 9 a 11 a帽os, y esto hizo prever la falta de ni帽as de sus casas llevando a la sospechas de estos gobiernos, m谩s que a nada un caso de trata de personas que al ataque del "Monstruo de los Andes".

En un s贸lo sector se hallaron m谩s de 50 cad谩veres (Archivo).

Sin embargo, la verdad comenz贸 a emerger en abril de 1980 con una fuerte inundaci贸n聽en la zona ecuatoriana de Ambato, donde varias personas desaparecieron producto del siniestro, pero adem谩s porque聽se encontr贸 una fosa armada por el asesino, que dej贸 al descubierto los cad谩veres de cuatro ni帽as y la polic铆a comenz贸 una investigaci贸n tras sospechas.

En tanto, Alonso L贸pez fue detenido por la polic铆a聽ecuatoriana cuando intentaba secuestrar a una ni帽a de 12 a帽os que estaba junto a su madre, pero entre los comerciantes y vecinos lo atraparon. Ya en la comisar铆a, el sujeto se neg贸 a confesar y los efectivos sab铆an que algo grande podr铆a haber detr谩s del demorado.

En la c谩rcel, el criminal confes贸 los asesinatos (Archivo).

All铆 es que los polic铆as llaman al sacerdote C贸rdoba Gudino, quien se hizo pasar por otro preso para intentar saber la verdad, la cual sali贸 a la luz al ganarse la confianza del abusador. Los relatos fueron tan cruentos que el "hombre de dios" pidi贸 salir de la celda y coment贸 la situaci贸n a la polic铆a.聽

De hecho, el sacerdote sostuvo que "me ha confesado actos tan horribles, bestiales y violentos que no pod铆a seguir escuch谩ndolos. Primero violaba a las ni帽as, luego las estrangulaba mir谩ndolas聽fijamente a los ojos porque en ese instante la excitaci贸n sexual y el placer llegaban a su m谩ximo punto, antes de que su vida se marchitara".

Una de las tantas v铆ctimas del asesino y el lugar donde fue encontrado el cuerpo (Archivo).

El modus operandi de L贸pez era el siguiente: una vez muertas, cavaba un hoyo y las iba enterrando en grupos de tres o cuatro para, despu茅s "ir a visitarlas". Seg煤n 茅l, "aquellas ni帽as eran sus mu帽equitas y charlas con ellas se convert铆a en una fiesta".

Otra terrible frase del asesino fue "ten铆a un gusto predilecto por las ecuatorianas porque eran m谩s f谩ciles de enga帽ar, ya que las ni帽as colombianas eran m谩s hermosas pero sospechaban m谩s", con lo cual en el juicio que se llev贸 a cabo en Ecuador la pena que recay贸 sobre Pedro Alonso L贸pez fue de cadena perpetua (tras 110 muertes en Ecuador, 100 en Per煤 y 100 en Colombia), aunque en 1994 las autoridades colombianas hicieron un pedido de extradici贸n y fue enviado a aquella naci贸n, donde fue recluido en un hospital psiqui谩trico del cual se le declar贸 como sano y consigui贸 la libertad.

Pedro Alonso L贸pez fue atrapado en Ecuador (Archivo).

Temiendo una nueva serie de ataques, la Interpol emiti贸 un pedido de b煤squeda, localizaci贸n y captura para el asesino serial, pero su paradero hasta el d铆a de hoy es incierto. Algunos hablan que fue ejecutado por padres de v铆ctimas que juraron hacerlo si sal铆a de la c谩rcel, otros dicen haberlo visto en la zona colombiana de Bucaramanga en 2010 y otros que vive en las monta帽as locales o ecuatorianas.

Pedro Alonso L贸pez: perfil psicol贸gico

Seg煤n los ex谩menes psicol贸gicos聽que le practicaron, este criminal era un soci贸pata con un "trastorno de personalidad antisocial, sin conciencia ni empat铆a", y que con gran habilidad para la manipulaci贸n y el enga帽o mediante el uso de la palabra.

Lo cierto, es que en 2012 en la ciudad colombiana de Tunja se produjo el crimen de la ni帽a Andrea Garc铆a Buitrago, y la similitud con su primera v铆ctima聽(Flor Alba S谩nchez) es tan grande, que los investigadores creen que la sombra del "Monstruo de los Andes" sigue oscureciendo la zona con muerte.

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