La declararon muerta por ataque de epilepsia pero, en realidad, la habÃan ahorcado
La familia de la mujer sospecha de un ecuatoriano con el que la vÃctima mantenÃa conversaciones a través de Facebook y videollamadas.
Por MarÃa Helena Ripetta
@mhripetta
Carla Elizabet Puertas tenÃa 35 años cuando la mataron el 1º de febrero 2019 en Escobar. La encontraron muerta en un sillón y como es epiléptica en principio se pensó en una muerte por la enfermedad. "Está caratulado por muerte violenta, fue ahorcada. No tenemos culpable, pero en el cuerpo de mi hermana encontraron ADN", dice a Crónica Pamela, quien está muy preocupada porque le dijeron que se perdió una prueba clave para la investigación. La familia sospecha de un ecuatoriano, que se habrÃa ido ya del paÃs poco después de la muerte de ella y que la celaba mucho a través de las redes sociales. Encima, el celular de ella se perdió y podrÃa contener importantes pruebas.
"Primero pensé que mà hermana falleció de epilepsia. Recién en siete meses nos enteramos por fiscalÃa que la mataron. TodavÃa no sabemos bien quién fue", cuenta la hermana de la vÃctima. "El 31 de enero di a luz a mà hijo y el 1º de febrero en el hospital me entero por mà hermano y mà marido que mà hermana falleció".
"Ese dÃa mi hermana Adriana se fue a cuidar a mà abuela con mis dos sobrinas. A las once de la noche mi hermana la encontró a Carla en el sillón con todas las luces apagadas, ella pensó que estaba durmiendo, cuando se dio cuenta y la fue a mover vio mal. Mis sobrinas estando presentes, de 2 y 3 añitos. Adriana llama a mà mamá que estaba conmigo en el hospital. Mi hermana como veÃa que no reaccionaba le hizo RCP", recuerda con tristeza Pamela, quien integra el grupo de Familiares Atravesados por el Femicidio.
"Carla era una chica de casa, trabaja en la iglesia, era una persona solidaria, le gustaba colaborar en los barrios de Escobar, no tenÃa maldad. TenÃa esa inocencia, su enfermedad le trajo problemas de conseguir trabajo, fue discriminada por tener epilepsia, pero ella siguió adelante. Era muy compañera, en todo lo que pudo nos ayudó, en todo una gran persona", la describe Pamela.
Si bien la familia no tiene un sospechoso, saben que un chico se comunicaba con ella por Facebook o por videollamada. El siempre la controlaba por WhatsApp, según pudieron saber. También saben que es ciudadano ecuatoriano, y que quizás regresó su paÃs.
"Nos dijeron que se perdió el celular, allà seguro habÃa mucha información. Es una vergüenza que pase eso. Es mucho dolor el que tenemos", sostiene Pamela. "Queremos saber qué fue lo que pasó y que se haga justicia", reclamó.