DOLOR Y CONMOCIÓN

La desgarradora historia detrás del hallazgo de Aimé, la bombera voluntaria encontrada sin vida en un campo

Según las primeras investigaciones, la joven de 23 años se habría quitado la vida. Ya había tenido un intento el pasado 1 de enero, luego que se enterara que su pareja se había suicidado. 

En las últimas horas, se confirmó el peor final: el cuerpo sin vida de Aimé Castillo, la bombero voluntaria de 23 años que era buscada intensamente desde el sábado pasado, fue encontrado en un campo de la localidad de Brandsen. Otro de los casos policiales más impactantes de la jornada. 

Según las primeras investigaciones, Aimé se habría quitado la vida. El hallazgo ocurrió durante este lunes por la tarde en un terreno cercano a la Ruta Provincial 215, por efectivos policiales que participaban de los rastrillajes junto a bomberos y familiares. Las pertenencias de la joven estaban al lado de su cuerpo.

La bombero voluntaria de San Vicente había sido vista por última vez con su familia, el sábado pasado. 

Desde ese momento se había activado el protocolo de búsqueda, que incluyó perros rastreadores, drones y la colaboración de bomberos de diversas localidades. 

 

¿Cuál es la trama detrás de la drástica decisión?

La joven atravesaba una crisis de salud mental luego que su pareja de 47 años, también bombero, se suicidara el pasado 31 de diciembre, en vísperas de las celebraciones del Año Nuevo. 

Tras ese hecho, Aimé habría intentado suicidarse el primer día de este año, sin embargo su entorno advirtió su frágil estado emocional, y fue internada en un hospital local donde días después recibió el alta. 

Una vez dada el alta médica, la bombero fue alojada en la casa de su madre, Sabrina, situada en Brandsen, para su recuperación, pese a que vivía con su padre y su hermana en San Vicente. 

El sábado pasado, Aimé pidió prestada una bicicleta color naranja, y salió de la casa con destino incierto.

“Se despertó el sábado y mi mamá decía que estaba mejor. Pensó que había una mejora”, contó Micaela, hermana de Aimé, en diálogo con la prensa. Pero desde ese momento no volvieron a tener contacto con la joven. 

Cabe destacar que Aimé estaba sumida en una profunda depresión tras el suicidio de su pareja, Daniel Gustavo Lencina, de 47 años, que también se desempeñaba en el Cuerpo de Bomberos y trabajaba como remisero. 

Lencina había salido a cumplir dos servicios con los bomberos el pasado martes y había terminado a las 19.30. Algunas horas después de la medianoche fue hallado muerto en su casa. Su muerte causó una fuerte conmoción en el cuartel debido a que era muy querido por sus compañeros. 

“Se nos fue un hombre de bien, una persona que hacía todo por los demás, quedan pocos como Daniel. Se desvivía por colaborar. Causó mucho dolor su partida, estamos todos muy compungidos”, sostuvo Ariel Bondoni, jefe del cuartel de bomberos, según consignó El Diario Sur. 

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