La historia de c贸mo Margarita Di Tullio se termin贸 convirtiendo en "Pepita la pistolera"

Mar del Plata fue el escenario de los hechos delictivos protagonizados por la mujer que tuvo en vilo a la ciudad balnearia durante parte de las d茅cadas del '80 y del '90. 驴C贸mo empez贸 a robar a las siete a帽os en una iglesia y cu谩l fue su 煤ltimo atraco?

Las historias del crimen tiene como protagonistas a m煤ltiples hombres y mujeres que dejaron su nombre marcado a fuego y que forman parte de la memoria de nuestro pa铆s, como el caso de Margarita Di Tullio, la denominada "Pepita la pistolera", quien marc贸 una 茅poca en la ciudad de Mar del Plata con sus il铆citos.

Margarita creci贸 en el seno de una familia que viv铆a sobre calle Marcelo T. de Alvear al 200,聽en la zona del puerto marplatense. Su padre Antonio se encarg贸 de entrenarla en el boxeo para que peleara por dinero y as铆, vestida con ropa de hombre,聽como recordar铆a la propia Di Tullio a帽os m谩s tarde, no dudaba en 鈥渁garrarse a trompadas鈥 con quien ofreciera m谩s dinero en las apuestas. Si los contrincantes eran hombres m谩s grandes que ella, el monto tambi茅n era mayor.

A los siete a帽os se聽inici贸 en el mundo del delito: iba a聽la Gruta de Nuestra Se帽ora de Lourdes, se acercaba a las alcanc铆as en las que los fieles dejaban sus ofrendas y se hac铆a de las limosnas. Cuando cumpli贸 diez, Antonio le ense帽贸 a disparar y comenz贸 la leyenda.聽鈥淢arga no usaba armas blancas, le fascinaban los rev贸lveres鈥, recuerdan quienes la conocieron.

La adolescencia de Margarita no fue lo que se dice convencional ya que mientras otras chicas se emocionaban con los preparativos para sus fiestas de 15, ella ya integraba su primera banda delictiva.聽Por entonces, estudiaba en la Escuela Provincial 12, aportaba聽a la econom铆a familiar y hab铆a comenzado una relaci贸n amorosa a escondidas de sus padres. Alicia, su hermana, a sabiendas de la reacci贸n que tendr铆an sus padres si se enteraban de romance, extorsionaba a Margarita: bombones a cambio de guardar el secreto.

Margarita Di Tullio: inicio en la delincuencia

Cuando cumpli贸 16, durante una discusi贸n,聽su padre le rompi贸 la nariz de una trompada y ella abandon贸 la casa familiar.聽Sin hogar ni dinero,聽se dedic贸 de lleno a su聽banda, con la que sol铆a asaltar turistas y parejas que llegaban en auto a la Loma de Stella Maris a 鈥渃hichonear鈥.聽鈥淎 ponerse la ropita鈥, les dec铆a Margarita a los amantes incautos mientras los apuntaba con su arma calibre 38.

Esa rutina la mantuvo hasta 1966, cuando聽cay贸聽detenida por el delito de聽robo automotor a mano armada. Ten铆a 18 a帽os y durante los siguientes cuatro, sus compa帽eras del Penal de Dolores le ense帽aron el聽abc聽de la peluquer铆a y manicur铆a.

Guillermo Schellign, pareja de Margarita Di Tullio (Gabriel Trivi帽o).

La ma帽ana del 20 de agosto de 1985, un hecho de sangre en su propia casa har铆a que Di Tullio dejara de ser聽Marga, la rubia avasallante que estaba en pareja desde hac铆a una d茅cada con聽Guillermo 鈥渆l Negro鈥 Schelling,聽para convertirse en 鈥淧epita la pistolera鈥.

鈥淟os tipos estaban armados y agarraron a mi esposo para preguntarle d贸nde estaba la plata. Cuando 茅l los llev贸 hasta el lugar, me dijo al o铆do 'agarr谩 la m谩quina'. Ya est谩, les dije, ll茅vense la plata y listo. Me dijeron que no s贸lo se iban a llevar la plata sino que ten铆an ganas de violar a mis ni帽os y de paso a m铆. Cuando vi que las amenazas ven铆an en serio, saqu茅 el arma de debajo de las s谩banas y les dispar茅 sin asco. Los tres quedaron tendidos en mi habitaci贸n, y yo cre铆a que ya estaban muertos, pero uno de ellos se levant贸 con el arma en mano y me coloc贸 el ca帽o entre los ojos. Estaba tiritando y alcanz贸 a decir:聽'Me pusiste...'. Yo le agarr茅 la mano que sosten铆a el arma, saqu茅 el ca帽o que apuntaba a mi frente y se lo coloqu茅 en la suya. 驴As铆 que te puse? Ahora te mato. Entonces dispar茅 y termin茅 con el 煤ltimo de ellos'', cont贸 una d茅cada despu茅s, sentada en聽la mesa de Mirtha Legrand.

Crimen y condena

Los聽tipos聽a los que hac铆a referencia eran聽los hermanos Alejandro 鈥淓l Tarta鈥 (30) y Roberto Losada, y聽Am茅rico C贸rdoba, todos personajes del mundo del hampa.聽Los diarios de la 茅poca dan cuenta de una sociedad del mayor de los Losada con Di Tullio y una deuda de 300 d贸lares. Sin embargo,聽36 a帽os despu茅s,聽Gabriel Trivi帽o, su hijo,聽niega la existencia de una sociedad.

Margarita se adjudic贸 los tres cr铆menes pero las pericias determinaron que hab铆a causado la muerte de dos de los sujetos. Por el hecho, caratulado como exceso en la leg铆tima defensa, cumpli贸 una condena de tres a帽os de prisi贸n. No le gust贸 nunca el apodo con la hab铆an bautizado los medios:聽hac铆a referencia a una adolescente que mataba y violaba por placer y ella, en cambio, s贸lo respetaba a los delincuentes con c贸digos.

"Neisis", el boliche que abri贸 en Mar del Plata (Archivo).

A mediados de los '80, Di Tullio abandon贸 la delincuencia y junto a su pareja abri贸 "Neisis Drinks", el emblem谩tico cabaret que regentear铆a hasta su muerte; luego sus hijos continuar铆an con el negocio familiar. Hay quienes dicen que el nombre era una forma de homenajear a Shelling, a quien llamaban聽Ness por su aspecto f铆sico.

Lo cierto es que en 茅pocas en que la prostituci贸n no era cuestionada, el negocio progresaba y Margarita聽se jactaba de tener verdaderos antros de perdici贸n聽al que asist铆an marineros, comerciantes, profesionales y pol铆ticos. Seg煤n sol铆a decir,聽las mujeres que trabajaban con ella estaban all铆 鈥減orque quer铆an鈥 y聽porque ella las hac铆a respetar. En sus mejores 茅pocas, el lugar supo tener聽40 mujeres聽que trabajaban en el bar.鈥淣inguna mujer est谩 ac谩 porque es obligada,聽de hecho, muchas se han ido a la competencia y son libres鈥, explicaba.

Como si fuera el mejor coaching motivacional, Margarita las reun铆a cada tanto y con voz firme arengaba: 鈥淣o me vengan en zapatillas y gorrita.聽Esto no es una f谩brica. No son costureras: son putas y a toda honra.聽Ac谩 hay que poner la mejor sonrisa. Con las luces apagadas todas se ven lindas. Y la que no quiera laburar que se vaya a su casa, nadie las obliga a nada, son libres鈥, les dec铆a.

"Era otra 茅poca. Ahora dec铆s bar de copas y se relaciona a la prostituci贸n y聽la trata.聽Yo empec茅 a trabajar con mam谩 en 2001聽y te puedo asegurar que las 40 chicas que pasaron por el bar van a coincidir en que no hab铆a prostituci贸n en Neisis", afirma Gabriel Trivi帽o, quien durante casi una d茅cada fue la mano derecha de Margarita. De acuerdo al relato del hombre encargado de llevar las cuentas del bar, el dinero que ingresaba al bar era por la venta de tragos que realizaban las mujeres. "De los tragos, las chicas se quedaban con un porcentaje. Despu茅s,聽si el cliente quer铆a algo m谩s que una copa, ellas eleg铆an aceptar o no, nadie las obligaba. Te digo m谩s: si el cliente insist铆a y las chicas no quer铆an, mi vieja o la gente de seguridad se pon铆an firmes.聽Era un bar de tragos atendido por chicas", explic贸 el hijo.

Cierre del Neisis

Tras la muerte de Margarita, "Neisis" reabri贸 y en la barra, iluminada con una luz led colocaron la misma foto con la que hab铆an聽decorado los autos que participaron del cortejo. Debajo de la imagen, la leyenda: "Nuestra Pepita". Y sobre la pared, con tinta indeleble: "Marga, con vos no se muere la noche".

El聽12 de octubre de 2012聽la Polic铆a desbarat贸 el cabaret en un allanamiento y en el lugar, que聽funcionaba al 100% aunque sin las extravagantes escenas de anta帽o, los efectivos encontraron a聽trece mujeres聽-nueve de nacionalidad dominicanas, tres argentinas y una paraguaya- que estaban聽trabajando en el lugar y no pudieron acreditar que estaban聽all铆 por propia voluntad. Entonces, Gustavo, hijo de Pepita聽-que por entonces estaba a cargo del bar- fue procesado junto a su pareja y otra mujer por el delito de聽Trata de Personas.

Algunas de las chicas que trabajaban en "Neisis" (Gabriel Trivi帽o).

Fuentes consultadas por聽0223聽indicaron que, dentro de la causa se identificaron tres casos agravados por聽Captaci贸n, recepci贸n y acogimiento,聽y a principios de este a帽o la C谩mara ratific贸 al elevaci贸n a juicio de la causa.

En 1997 el nombre de Margarita Di Tullio ocup贸 las primeras planas de los diarios聽nacionales.聽鈥淧epita la pistolera鈥, esta vez, hab铆a聽quedado envuelta en un nuevo caso policial resonante: se la聽acusaba de liderar 鈥淟a banda de los Pepitos鈥, organizaci贸n聽sospechada de haber participado el 25 de enero de ese a帽o del crimen del fot贸grafo de la revista Noticias,聽Jos茅 Luis Cabezas.

Margarita Di Tullio: amor por la fama

鈥淣o s茅 nada. La 煤nica vez que hice algo feo fue para defender a mis hijos鈥, dec铆a a quien le pon铆a un micr贸fono en frente.聽Sin embargo, el 11 de febrero qued贸 detenida聽acusada de ser la autora intelectual del crimen聽y pas贸 77 d铆as en la c谩rcel. Durante aquellas semanas, le hablaba al esp铆ritu de Cabezas y, para distraerse, mont贸 una peluquer铆a. "Le dec铆a:聽hac茅 algo, que estos hijos de puta te mataron, no seas gil, hac茅 algo, yo no fui, vos sab茅s que yo no fui. No pod茅s dejarme ac谩 adentro, hac茅 que caigan los culpables鈥, cont贸.

Convertida en un personaje pintoresco y novedoso, se paseaba por los medios, incluso, lleg贸 a contar su historia en la mesa de Mirtha Legrand y particip贸 del detector de mentiras de聽Chiche Gelblung. Por esos d铆as tambi茅n se enarbol贸 como una de las principales defensoras de las prostitutas que hab铆an sido asesinadas por聽el denominado聽鈥渓oco de la ruta鈥, un falso asesino serial inventado por la Polic铆a Bonaerense.

Margarita Di Tullio y sus hijos (Gabriel Trivi帽o).

Margarita siempre quiso ser famosa, amaba las luces del espect谩culo y a Sandro聽y quer铆a conocer a las celebrities. Estaba convencida que su vida era digna de un libro.聽Cuando en octubre la producci贸n de la diva de los almuerzos la contact贸 para coordinar una participaci贸n en el programa, sinti贸 que por fin "hab铆a llegado".

鈥淓l d铆a que me invitaron a la mesa de Mirtha Legrand, tom茅 coca铆na en su cara.聽Me met铆a el polvo blanco debajo de la u帽a del me帽ique y aspiraba. En un corte, Mirtha me pregunt贸 si me picaba la nariz. Hoy me arrepiento de eso, pero ven铆a de estar presa pese a ser inocente y mi cabeza estaba en cualquier lado鈥, le confi贸 Di Tullio al periodista聽Rodolfo Palacios,聽una historia que su hijo desmentir铆a una d茅cada m谩s tarde.

驴Qu茅 ocurre hoy en esa zona?

Hoy, en el Puerto de Mar del Plata nadie sabe ni se acuerda de nada y del pu帽ado de comerciantes que compartieron cuadra con Di Tullio en la d茅cada del 鈥90 y a煤n se mantienen en la calle principal del centro comercial de 12 de Octubre, la mayor铆a dice haber tenido un trato cordial con esa mujer retacona y de risa fuerte que comandaba la whisker铆a m谩s famosa del lugar.聽鈥淟e echaban la culpa a los marineros, pero ac谩 ven铆an todos: jueces, fiscales, pol铆ticos鈥 Era otra 茅poca, la prostituci贸n no estaba vista como ahora鈥, aclara uno de ellos.聽

Otro, propietario de una perfumer铆a ubicada a escasos metros del local nocturno de Di Tullio, asegura haber tenido con ella siempre un trato cordial, aunque admite que聽hab铆a d铆as en los que las fiestas que se prolongaban hasta bien entrada la ma帽ana revolucionaban el barrio. 鈥淓lla sol铆a venir a comprar perfume, siempre muy educada. Aunque a veces, como ocurre con el caso de las personas que consumen droga, estaba muy arriba o muy abajo鈥, agrega.

A煤n para aquellos que se encontraban a mayor distancia, la presencia de Di Tullio no pasaba desapercibida: coinciden en que聽sol铆a desplazarse con actitud de vedette y ten铆a gestos algo exagerados, pero generalmente, se mostraba 鈥渁legre, con una sonrisa鈥.聽

El 5 de julio de 2009, Margarita estaba en San Juan, hab铆a viajado junto a su nueva pareja y聽comenz贸 a sentir cansancio y聽un fuerte dolor de cabeza. Al mismo tiempo, su lengua se hab铆a trabado y el lado derecho del cuerpo le hab铆a dejado de responder. Minutos antes, hab铆a hablado por tel茅fono con su hijo Gabriel para saludarlo por su cumplea帽os. "Me dijo聽Feliz cumplea帽os,聽hablamos un poco y antes de cortar me coment贸 que estaba cansada y me dijo聽hijo te amo", despu茅s me llamaron para avisarme que estaba internada y que desde que hab铆a cortado el tel茅fono no hab铆a vuelto a decir una palabra", recuerda.

ACV y muerte

Fue internada de urgencia por un accidente cerebro vascular y derivada a la unidad de cuidados intensivos, con pron贸stico reservado. Gabriel no dud贸 en trasladarla en un helic贸ptero hasta el Hospital Privado de Comunidad en Mar del Plata, donde聽permaneci贸 internada en coma聽hasta el 30 de septiembre,聽cuando su cuerpo dijo聽basta.

鈥淐uando me muera no los quiero ver llorar, quiero que pongan m煤sica y tomen champagne. Los voy a estar mirando鈥, les hab铆a dicho a sus familiares meses antes de sufrir el ACV, como si hubiera presentido que el final estaba cerca.

Antes de ser enterrada, le tiraron champagne sobre el f茅retro (Fabi谩n Gastiarena).

En Mar del Plata nunca se vio un velorio igual ya que las "chicas" de Marga llegaron a despedirse con sus ropas聽de trabajo, mientras que聽cientos de hombres y mujeres se acercaron a la Cocher铆a Italiana, sobre calle Magallanes al 3300,聽con una copa de champagne en la mano. Si bien el velatorio fue multitudinario, no todos pudieron ingresar a la sala donde se encontraban los restos de Di Tullio.

鈥淟os hijos no quer铆an que los periodistas entraran a la sala velatoria pero a mi, como me conoc铆an de estar siempre haci茅ndole entrevistas, me dejaron pasar鈥, se acuerda聽Guillermo Villareal, corresponsal del聽Diario Clar铆n.

Un velatorio "distinto"

Lo que vio es algo de lo que no se olvidar谩 jam谩s:聽a Margarita la velaron a caj贸n abierto, la vistieron con ropa de noche, la maquillaron y le pusieron anteojos聽de sol. Bajo el f茅retro, un viejo grabador tipo "huevito鈥 reproduc铆a en loop canciones de Sandro a todo volumen, mientras los deudos beb铆an y聽un loro cantaba la Marcha Peronista. 鈥淐ada tanto alguien gritaba 'Margarita te amamos' y todos aplaud铆an", cuenta el periodista a聽0223.

Villarreal califica la escena como 鈥渦na mezcla entre surrealista y bizarra鈥 y asegura que las reacciones de la familia de Di Tullio eran de lo m谩s diversas: 鈥淗ab铆a algunos que lloraban, pero la mayor铆a sacaba champagne de una heladera y tomaban al lado del caj贸n. Y, como si eso fuera poco,聽paseando por la sala y subi茅ndose al hombro de la gente estaba Lorenzo, el loro de Margarita鈥, relata.

El sepelio tuvo聽la misma t贸nica: cientos de autos preparados con fotos de Margarita recorrieron la calle 12 de Octubre con m煤sica a todo volumen, y se detuvieron frente a los dos bares que administraba la mujer, mientras que el vecindario sali贸 a la vereda a aplaudir el paso del cortejo f煤nebre.

Una vez que arribaron al cementerio de Avenida 10 de Febrero y Ant谩rtida Argentina, las 300 personas que se hab铆an dado cita en el lugar siguieron con la "fiesta鈥 de despedida, aunque de una manera menos llamativa.

Repercusi贸n en el momento

鈥淓n el sepelio cantaban a capella鈥, aporta聽Dar铆o Palavecino, corresponsal del聽Diario La Naci贸n. "Pepita" fue sepultada junto a sus padres y el momento en el que baj贸 el ata煤d fue el 煤nico en el que hubo silencio. Cuando el f茅retro toc贸 fondo, los asistentes retomaron la entonaci贸n de los cl谩sicos de Sandro y, organizados en grupos,聽se apuraban a derramar bebidas alcoh贸licas sobre el caj贸n, previo a que los empleados cubrieran聽la sepultura.

Antes que los empleados del cementerio taparan el caj贸n con tierra, sus hijos, exaltados, arrojaron las botellas de champagne en el f茅retro. 鈥淔ue algo grotesco: tiraron la botella como si estuviesen botando un barco聽y聽tuvieron suerte que los vidrios que rebotaron no le pegaron a nadie鈥, recuerdan los periodistas que cubrieron la singular despedida de la mujer.

Palabra de hijo

Consultado por c贸mo era su madre, Gabriel Trevi帽o dijo "驴C贸mo quer茅s que hagamos?聽Yo te puedo hablar de lo que fue ella como mam谩, de lo que no sale en los medios", adelanta el hombre que supo hacerse cargo del negocio familiar tras la muerte de su madre en 2009. 鈥淢am谩聽un ser luminoso fuera de la actividad delictiva. Era una mujer generosa que amaba la vida y siempre estaba con una sonrisa. Me gusta recordarla as铆"

Para Gabriel, es una l谩stima que no haya trascendido que Margarita era "una madraza" que se desviv铆a, no s贸lo a sus hijos, sino tambi茅n a sus nietos. Por el contrario, advierte, esa imagen s铆 se vio reflejada en la calle y, sobre todo, en el Puerto el d铆a del velorio de Di Tullio, momento en el que "mucha gente se acerc贸 a saludar a los deudos y a despedir a la mujer que los hab铆a ayudado de manera desinteresada".

Sus hijos la destacan como una gran madre y abuela (Gabriel Trivi帽o).

"Mi mam谩 era una leona. No te lo digo porque haya sido聽mi mam谩, sino porque realmente era as铆, una mujer que por sus hijos daba todo y nos defend铆a a capa y espada", dice Gabriel mientras explica que, pese a la imagen que el com煤n de la sociedad tiene sobre su madre, Di Tullio "era como cualquier mam谩. Nos llevaba al colegio cuando no pasaba la combi, nos iba a buscar, nos ayudaba a hacer la tarea. No vamos a negar que ten铆a sus cosas, pero no era distinta a las madres de mis compa帽eros", relat贸.

Como abuela, Di Tullio no fue diferente. "Fue peor como abuela", recuerda entre risas Trivi帽o al tiempo que resalta fue "una abuela joven聽y muy presente", dice. Margarita disfrutaba de salir a pasear con sus nietos, cuidarlos los fines de semana y llevarlos a andar a caballo a Parque Camet. Ten铆a debilidad por su nieto mayor. "Mucha gente dec铆a uy Pepita la pistolera, ten茅 cuidado no se jode con ella.聽Para nosotros era mam谩 y para la gente del barrio era Marga".

"La vieja era s煤per generosa, ayudaba a comedores y no sal铆a por todos lados a decirlo. Lo hacia porque le sal铆a de adentro.聽Ten铆a eso de dar constantemente y de querer agasajar a las personas que estaban con ella.聽Cuando 铆bamos a comer no nos dejaba pagar a nosotros y聽dejaba un mont贸n de propina. Por eso te digo que hay muchas cosas que no se dicen y se quedan con lo malo, que no lo estoy negando", recuerda Gabriel.

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