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Rompió el silencio el papá de la nena 5 años asesinada y apuntó contra la madre y el padrastro de la criatura: "Yo creo que la mataron"

“Yo pienso que le pegaron y se les fue la mano, no entiendo porqué no me llamaron o me dijeron si la nena les molestaba, yo jamás me negué, si me decían que les molestaba", contó José Luis Quintana, en diálogo con cronica.com.ar.

La hipótesis de José Luis Quintana, el padre biológico de María Luciana Maidana, la nena de cinco años que fue encontrada muerta enterrada adentro de una bolsa de arpillera, es contundente. “Por mi mente lo que se me cruza es que la mataronâ€, sostuvo en diálogo con cronica.com.ar. Por la muerte de María están detenidos su progenitora y padrastro ambos imputados por “Homicidio calificadoâ€.

“Yo pienso que le pegaron y se les fue la mano, no entiendo porqué no me llamaron o me dijeron si la nena les molestaba, yo jamás me negué, si me decían que les molestaba, yo la buscaba, yo les había dicho que si necesitaban algo para María yo se los dabaâ€, contó Quintana a este medio, que a su vez explica porque María no llevaba su apellido.

Según la versión de Quintana, cuando conoció a Rosalía, la madre de María, él recién se divorciaba de su pareja anterior con la que tiene otras dos hijas. 

“Yo la conocí a Rosalía. Después nos alejamos y al tiempo ella volvió y me dijo que estaba embarazadaâ€, relató José Luis. La relación entre Rosalía y Quintana tuvo idas y venidas. Rosalía en ese entonces era menor de edad, tenía 15 años, por lo que decidió tomar nuevamente distancia.

“Cuando María nace, yo ahí me junté con ella, y me hice cargo de María apenas nació. Ella me dijo que era mi hija, no hubo ADN, ni nada, pero cuando nació ellos la anotaron y no me dijeron nadaâ€, remarcó Quintana. 

 

María Luciana Maidana tenía cinco años.

María era la más pequeña de sus tres hijas. Hace un año que José Luis se separó de Rosalía. Los primeros tres meses no tuvo problemas. Sin embargo, al poco tiempo Rosalía se puso en pareja con Néstor, actualmente también detenido por la muerte de la menor, y ahí comenzaron los problemas. 

“No me dejaban verla, yo no sabía por donde estaban, yo la busqué por redes, pero ella me dijo que yo a María no la iba a ver más. Yo la quería verâ€, contó José Luis.

La última vez que pudo compartir un momento con María fue fines de febrero en la colonia El Bañadero. “Estuve con ella, hablamos muy poco, se la veía bien, pero ella no me dijo nadaâ€, relató José Luis. 

Al tiempo Rosalía y María se mudaron a la zona rural de Colonia, donde la pareja de Rosalía tenía una casa. José Luis vive a 40 kilómetros en una colonia entre Bañadero y Villa 2 13.

Semanas después, él estaba en la casa de un vecino y María salía con su mamá de la vivienda. “María me quiso saludar, pero la madre no la dejóâ€, dijo José Luis. Aparentemente, a la pareja de la la madre, no le gustaba que tengan contacto con él.

“Cuando le pregunté porqué no la dejaba a María que me salude, no me dio una explicación. Supuestamente era porque ella después tenía problemas con la parejaâ€, contó.

Al ser consultado porqué no acudió a la Justicia para poder tener contacto con su hija, José Luis respondió: “Pasó todo en poco tiempo, yo laburo día a día, soy empleado rural por día. Tengo que trabajar para comer, si tengo que ir, me pierdo un día. La vida de campo es dura, tenía que salir día a día a trabajarâ€, expresó.

José Luis confiesa que nunca pensó que “esto podía ocurrirâ€. Hacía entre 10 y 15 días que los vecinos de María le advertían que no la veían por la zona. Sin embargo, cuando José quiso hacer la denuncia en la comisaría, no le permitieron hacerla porque la menor no llevaba su apellido. Incluso le dijeron que si la hacía, Rosalía lo podía denunciar. 

El injusto final de María se desentrañó luego que su abuela hizo la denuncia. En su declaración, la progenitora de la menor y el padrastro tuvieron contradicciones y ambos quedaron detenidos imputados por “Homicidio Calificadoâ€.

“A Rosalía no la pude mirar, ella estaba muy tranquila, esposada, no la podía ni mirarâ€, expresó el padre de María con bronca. 

José Luis recordó a su hija como “una máquina de hablar, que no daba problemasâ€. 

Y concluyó: “Yo quiero que haya Justicia, porque María ya no está, ya fue sepultadaâ€.

 

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