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Samanta, mamá de Tomás Tello: "Siempre hablamos de Fernando Báez Sosa. Mi miedo era que le quieran pegar de a muchos"

Samanta Ferreira tenía 16 años cuando nació Tomás, el único varón. Ella dará a luz a su cuarta hija durante la próxima semana, en medio del dolor por el crimen que conmociona a Santa Teresita. El desgarrador pedido de la mujer.

Ella tenía 16 años cuando nació su primer hijo. "Crecimos juntos", dice a crónica.com.ar la mamá de Tomás Tello, el joven de 18 años asesinado por una patota en Santa Teresita el pasado 1° de enero, en medio de los festejos por Año Nuevo. Samanta Ferreira tiene previsto internarse el próximo martes para dar a luz a su cuarta hija, a pocos días de enterrar al mayor.

"Tengo dos nenas más, de 14  y dos años, y una que nace el miércoles. La bebé se va a llamar Morena Valentina", contó la mujer de 35 años al regresar de su último control antes del parto.

Samanta, la mamá de Tomás Tello, en la fiscalía (Télam).

Para Ferreira, Tomi era su orgullo más grande. El único varón. "Era mi preferido.Trabajaba con su tío todo el día, de lunes a sábados. Jamás me pedía nada. Todas sus cositas se compraba con su trabajo", aseguró la mujer, que trabaja en el hospital que intentaron salvarle la vida a su hijo. 

"Estaba feliz con la llegada de su hermana. Él quería que fuera varón así le compraba la ropita", rememoró emocionada. "Tenía muchísimos amigos y amigas que lo querían mucho. Gente grande que lo conocía y todos sabían cómo era Tomi. Muy tímido, súper bueno y no es porque sea la mamá, cualquier amigo y amiga lo puede decir", siguió.

 

 

El asesinato de Fernando Baez Sosa, de 18 años, en Villa Gesell el 18 de enero del 2020 tras el ataque de un grupo de rugbiers conmovió a Samanta. "Siempre lo hablamos a eso. Yo le pedía por favor que jamás vaya a pelear con amigos, que nunca vaya a pegarle a nadie en la cabeza, ni la cara. Que un golpe en la cabeza mata. Y las últimas veces le dije Tomi 'Vos pareces más grande de la edad que tenés cuídate mucho hijo porque el día que te quieran pegar no va a ir uno solo van a ir de a varios, sos muy grandote' . Desgraciadamente terminó siendo así", lamentó. 

"Tenía miedo a que le hagan algo siempre por el hecho de que era grandote y muy alto. Mi miedo siempre fue ese que lo agarren de a muchos", agregó la mamá. Y eso fue lo que finalmente pasó, a pesar de que él intentó escapar.

Ferreira explicó que Tomás "le contaba todo". "No lo puedo creer. Todavía no logro creer que es verdad. Quería ponerse su propia barbería. Se había comprado las máquinas pero no se había inscripto este año que pasó porque no le daban los horarios", detalló sobre los sueños de su hijo que estaba terminado el colegio.

Tomás Tello tenía 18 años  y estaba feliz con la llegada de su tercer hermana.

"Cuando él nació siempre vivimos con los abuelos de él. Yo era chica, ellos a mí me criaron como una hija más y siempre ayudaron. Cuando me separé del papá, Tomi y Cami quedaron con sus abuelos porque ellos los extrañaban muchísimo. Entonces como teníamos la mejor relación con los abuelos decidimos por el bien de los nenes, para que no sufran más, que vivieran con ellos", relató.

Ferreira explicó que "iba siempre a verlos y a compartir con los abuelos". "Cuando Tomi creció más ya empezó a venir solito a mi casa a comer, a tomar mate cuando salía de trabajar y demás. Obviamente de más chicos venían a dormir conmigo también. Compartíamos todo siempre", rememoró.

"Entre el embarazo, mi beba de dos años, los medios, todos los mensajes y llamadas verdaderamente no logro caer. Miro la tele y no creo que sea mi bebé. Pienso y pienso lo que debe haber sufrido. Lo que trató de defenderse y no lo logró. Los piedrazos y botellazos que recibió, los golpes en el cuerpo. El dolor que debe haber sentido", dijo.

 

 

"Quiero queden todos presos y perpetua para todos", reclamó. Al momento de publicación de esta nota, son 10 los detenidos, dos de ellos menores. El principal acusado es Damián Kopelián, conocido como "El Kope". También están implicados su hermano y su padre. La mamá de Tomás está segura que hay más implicados: "Sí, obvio que sí. Eran muchos contra mi bebé".

"Extraño sus mensajes, que al llegar a mi casa me diga 'Hola madreeee' como me decía siempre. Los abrazo de oso que me daba", concluyó Ferreira, que aún no sabe cómo explicarle a su nena de dos años que  nunca más volverá a ver a su hermano.

Por M.H.R.

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