Triple lesbicidio y pedido de organizaciones LGTB+ para que sea investigado como "crimen de odio" y la "influencia de los discursos discriminatorios"
Se está juntado dinero para la única sobreviviente, cuando sea dada de alta no tiene donde ir. La palabra de los especialistas sobre el contexto en que se cometieron los crímenes.
Cuatro lesbianas fueron atacadas mientras dormián en un hotel familar en Barracas el lunes pasado cuando otro inquilino prendió fuego la habitación 14 que ellas compartían. Pamela Cobbas murió al día siguiente. Su pareja Mercedes Roxana Figueroa, tenía el 90 por ciento de su cuerpo quemado falleció dos días después. Andrea Amarante tenía el 75 de quemaduras en su cuerpo, sus vías respiratorias superiores comprometidas, perdió la vida el domingo, era sobreviviente de Cromañon. Sofía Castro Riglos continúa internada, está mejorando y pudo dar testimonio.
El acusado está detenido, y las organizaciones feministas reclaman que sea imputado por crimen de odio. Alertan sobre la gravedad de los discursos de odio. Se realizará una asamblea en reclamo de Justica.
"Las asesinaron por lesbianas y pobres. Los discursos de odio fomentan y legitiman la violencia machista. Más cuando son promovidos por quienes nos gobiernan. Los lesbicidios de Barracas son un síntoma de este tiempo tan cruel en el que la vida de quienes se corren de la heteronorma pareciera no valer", dijo a Cronica.com.ar Raquel Vivanco, fundadora del Observatorio Ahora que sí nos ven.
"No podemos tolerar estos hechos aberrantes, por eso es necesario hacerlos visibles; exigimos Justicia y reparación para Pamela, Mercedes, Andrea y Sofia", agrega.
Castro Riglos llegó a la habitación compartida cuatro meses atrás junto a Amarante, permanece internada en el Instituto del Quemado con varias lesiones en el rostro. Está semana podría ser dada de alta. Ya declaró como testigo en el expediente por homicidio que investiga el juez Edmundo Rabbione, un testimonio tomado por la Policía de la Ciudad. Cuando este en condiciones lo hará en la fiscalía.
Justo Barrientos, vecino de la pensión de la calle Olavarría al 1600, acusado de haber provocado el incendio, estuvo internado porque se autolesionó, ya fue dado de alta, está tras las rejas y todavía no fue indagado.
"No fue un caso aislado, es odio legitimado. Desde la asamblea barrial de Barracas, en conjunto con otras agrupaciones, se convoca a una acción colectiva en plaza Colombia a las 18 horas de este lunes, para marchar hacia el hotel donde el ataque a las cuatro mujeres tuvo lugar", informaron desde Ahora que sí nos ven. También se lanzó una colecta para juntar dinero que será destinados a Sofía quien no tiene un lugar donde ir cuando sea dada de alta.
"Cuatro fueron las víctimas, tres fueron fatales, pero en distintas medidas todes somos víctimas del odio y de la crueldad que, especialmente, en este último tiempo se ve replicada y celebrada como nunca antes. Este hecho no es un caso aislado, es el resultado de una política de la crueldad que legítima discursos y actos violentos como este", continúa el comunicado.
"Fue lesbicidio, fue un ataque lesboodiante, exigimos Justicia y reparación para las víctimas", finaliza.
"Esta clara demostración de lesboodio nos recuerda, una vez más, que es urgente frenar el avance de los discursos de odio y tomar conciencia de las graves consecuencias que estos tienen para la vida de las mujeres y diversidades", sostiene Ada Rico, presidenta de La Casa del Encuentro.
"El Estado es responsable de implementar políticas públicas para la prevención de la violencia y erradicación de todas las formas de discriminación que sufren, día a día, las mujeres y todas las personas que forman parte de la comunidad LGTB", agrega.
Discurso de odio
"Hay un informe realizado en América Latina Violencia contra las personas LGTB+ y lo publicó en 2015 a Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que sigue teniendo mucha actualidad, donde se analizan datos de violencias y cómo operan en cada país y en la región, encuentra muchos patrones en común. Señala que recibieron información que la violencia contra lesbianas, gay, bisexuales, transsexluaes e intersex se ve reforzada por la diseminación de los dicursos de odio dirigidos a esa comunidad en distintos contextos. También dice que es necesario analizar este vínculo de violencia hacia el LGTB+ y discursos de odio. Lo que demuestra la evidencia es que cuando ocurren crímenes contra personas LGTB+ con frecuencia estan precedidos por un contexto de mucha deshumanización y discriminación", dice a Cronica.com.ar María Eugenia Ludueña, codirectora de Agencia Presentes, especializado en cobertura de temas de género y diversidad sexual
"Los crímenes de odio o violencia por prejuicio son un fenómeno social, en contraposición a la violencia entendida como un hecho aislado. Organismos internacionales hablan de violencia por prejuicio que nos ayudan a entender como operan los delitos motivados por el odio y uno de los componentes es que se dirigen a grupos específicos como LGTB+, también raza, etnia, religión. Busca disciplinar o castigar a ese grupo y tiene un gran impacto simbólico. Requiere de una complicidad social, de un contexto como el que que se está viviendo desde la campaña electoral. Se trata de un triple lesbicidio y no está formando parte de la agenda de todos los medios, ni generó una profunda conmoción social como si generan otro tipo de crímenes", agrega Ludueña que es docente de la maestría de Comunicacion y Derechos Humanos de la UNLP, y de la UMET.
"Los discursos discriminatorios deshumanizan, estigmatizan, generan desinformación y se arrogan tener la verdad para legitimar un estatus de desigualdad. Se le da voz a gente que dicen datos falsos. Combatir este dicurso no significa limitar la libertad de expresión, si no impedir la escalada del odio", sostiene.
"Además una responsabilidad desde el Estado, que desmanteló áreas cruciales como Inadi, Ministerio de las Mujeres, despidos y ajuste, ya que el caso se inscribe en una trama de crisis socioeconómica y habitacional", agrega.
El ataque
“Cuando salieron de la habitación prendidas fuego, él les pegó y las empujó adentro al fuego de vuelta”, dijo uno de los inquilinos a la Agencia Presentes sobre lo sucedido el día del ataque. “Éramos cinco tratando de separarlo de ella para que le deje de pegar”, agregó otro vecino.
Aquel día trabajaron bomberos y personal del SAME con la presencia de 14 móviles entre ambulancias, una unidad de triage, una unidad de oxigenación y otra unidad de catástrofe. Se hizo presente el área de Factores Humanos con psicólogos del SAME. Fueron evacuadas más de 30 personas.
Pamela y Mercedes hacía dos años que alquilaban la habitación, y desde hacía cuatro meses le habían hecho lugar a Sofía y Andrea. El agresor hacía años que vivía en el edificio.
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