Muerte del anestesista: Delfina Lanusse admiti贸 consumir propofol robado e implic贸 a Boveri
La investigaci贸n comenz贸 con la muerte por sobredosis de Alejandro Zalazar, un anestesista hallado con frascos del hospital en su domicilio.
La causa por el robo y consumo de propofol en el Hospital Italiano de Buenos Aires sum贸 una declaraci贸n clave: Delfina Lanusse, la m茅dica residente imputada, reconoci贸 haber consumido el anest茅sico fuera del 谩mbito cl铆nico y acus贸 a Hern谩n Boveri.
La joven conocida como "Fini" confes贸 ante autoridades judiciales del caso y asegur贸 que fue Boveri quien la indujo al consumo del f谩rmaco, indic谩ndole c贸mo administr谩rselo y minimizando los riesgos.
La mujer declar贸 que atravesaba un consumo problem谩tico desde hac铆a al menos dos a帽os. El anestesista se帽alado tambi茅n est谩 imputado y admiti贸 haber participado en situaciones de consumo, aunque aleg贸 que fueron consensuadas.
La Justicia investiga si existi贸 una relaci贸n de poder que facilit贸 estas conductas, un aspecto fundamental para determinar las responsabilidades penales de cada imputado.
La muerte del anestesista por sobredosis
El esc谩ndalo estall贸 cuando el anestesista Alejandro Zalazar fue hallado sin vida en su domicilio con rastros de consumo de propofol y otros insumos m茅dicos.
Al rastrear la procedencia de los frascos, se comprob贸 que pertenec铆an al Hospital Italiano, lo que desencaden贸 denuncias penales, allanamientos y apartamientos preventivos.
Alejandro Zalazar, el anestesista que muri贸 por sobredosis.
Desde el hospital confirmaron el faltante de medicamentos, reforzaron los protocolos de trazabilidad y se pusieron a disposici贸n de la Justicia.
Entidades de anestesiolog铆a recibieron testimonios, activaron mecanismos de asistencia para los involucrados y realizaron presentaciones judiciales.
La investigaci贸n contin煤a abierta. No se descarta que surjan nuevos acusados mientras la causa se convierte en un llamado de atenci贸n sobre los controles 茅ticos en el sistema sanitario.
El propofol es un anest茅sico intravenoso de uso exclusivo en quir贸fanos. No se comercializa en farmacias y requiere monitoreo constante: una dosis mal calculada puede provocar apnea, paro cardiorrespiratorio o la muerte.