ANIVERSARIO

A 19 años de su muerte: ¿Qué rol cumplió Juan Pablo II para el final de la guerra de Malvinas?

El ya fallecido Pontífice tuvo por esos días una visita fugaz al país luego de haber visitado Inglaterra dos semanas antes.

El expapa Juan Pablo II tuvo rápida visita a la Argentina en 1982, a días de que se termine la Guerra de Malvinas y se proclamara la derrota contra Gran Bretaña. Previamente, organismos de derechos humanos le habían acercado sus pedidos para que denunciara las trágicas desapariciones en sus discursos públicos. Sin embargo, en su estadía, el clérigo solo mantuvo reuniones privadas con algunos militares.

El 11 de junio de 1982,  aterrizó en Buenos Aires donde se quedó solamente 31 horas, y a tres días antes de que termine la guerra. Este fue un acontecimiento nunca antes visto en la diplomacia vaticana, ya que se organizó en tiempo récord para denotar una diferencia con la visita hecha a Gran Bretaña solo dos semanas antes.

El dictador de turno, Leopoldo Fortunato Galtieri lo recibió en Ezeiza y escuchó su primer discurso como estaca a su lado:  "Permitidme que desde este momento invoque la paz de Cristo sobre todas las víctimas de ambos bandos del conflicto bélico entre la Argentina y Gran Bretaña; que muestre mi afectuosa cercanía a todas las familias que lloran la pérdida de algún ser querido; que solicite de los gobiernos y de la comunidad internacional medidas aptas para evitar daños mayores, sanar las heridas de la guerra y facilitar el restablecimiento de los espacios de una paz justa y duradera", dijo apenas llegado. 

Luego, a lo largo de la travesía en auto, desde el aeroparque del oeste bonaerense hasta la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, la gente común fueron a vivarlo al costado del camino, con una esperanza: el fin del conflicto bélico. Al día siguiente, 12 de junio, el Papa Juan Pablo II celebró dos misas. Una, de mañana, en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, la patrona de los argentinos; la segunda, poco después y ya sobre el filo del mediodía, en un altar montado en la intersección de las avenidas Libertador y Sarmiento.

Luego, en Casa de Gobierno, tuvo una reunión a puertas cerradas con el presidente de facto, y 20 minutos más tarde partió hacia hacia Ezeiza con el fin de abandonar el país y no regresar hasta 1987, durante la presidencia de Raúl Alfonsín.

En el libro "La verdad los hará libres: la Iglesia católica en la espiral de violencia en la Argentina 1966-1983", que presentó el Episcopado y que escribieron distintos teólogos inspirados por el papa Francisco están las cartas de Emilio Mignone, escritor, abogado y fundador del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), quien le pedía al papa que se reuniera con organizaciones de derechos humanos durante su corta estadía.

Mignone escribía a un clérigo de los que les lleva mensajes al papa: "le señaló el riesgo de que la misión evangelizadora y de paz del Papa fuera usufructuada por las autoridades del gobierno para su propio proyecto y hasta convertirlo en un aval de la dictadura militar y de sus aventuras" y decía que los militares "pugnarían por ocupar los primeros puestos y ser enfocados por la televisión que les obedece".

El Papa volvió a la Argentina en 1987, durante la presidencia de Raúl Alfonsín.

Además, la Comisión de Solidaridad con Familiares de Desaparecidos en Argentina escribió al Papa con una solicitud concreta: "Apelamos a su autoridad moral para que exija la aparición con vida de los detenidos desaparecidos, la libertad de todos los presos políticos y gremiales, garantías para el retorno de los exilados". 

En su viaje, el pontífice tuvo una corta reunión a solas con los dictadores a puertas cerradas. El libro cuenta que "con probabilidad Juan Pablo II instó en forma personal a dar respuestas sobre el tema de los desaparecidos, en base a la documentación que utilizó el Vaticano para preparar el viaje". Según cuenta el libro publicado por la Iglesia católica, el ex papa llevó a ese encuentro una nota con pedidos de organismos internacionales y personas que acudieron al Vaticano con nombres y apellidos de los desaparecidos. Además, supuestamente el clérigo llevó "un apunte sobre el problema de los desaparecidos en general".

"Por encargo del Santo Padre interesé al ministro de Relaciones Exteriores del problema de los desaparecidos. Le entregué también la lista preparada por el Consejo para los Asuntos Públicos y de la Secretaría de Estado", se lee en una nota desclasificada del monseñor Eduardo Martínez Somalo, que tenía la tercera posición de jerarquía en la Santa Sede y era parte de la delegación papal en la capital argentina. Este monseñor se reunió con el ministro Nicanor Costa Méndez y le dio esos documentos. 

Además, hubo una misa masiva el 12 de junio en los bosques de Palermo, pero los discursos del papa se centraron en buscar una solución pacífica por Malvinas. Tampoco se reunió con víctimas u organismos de derechos humanos durante su visita. 

Karol Józef Wojtya murió el 2 de abril de 2005, exactamente 23 años después del inicio de la Guerra de Malvinas. El Papa Francisco lo nombró santo de la Iglesia en el año 2014.  

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