Cacerolazo: 驴cu谩nto pes贸 en la marcha atr谩s de la expropiaci贸n de Vicentin?

Por Gabriel Calisto.

Por segunda vez en menos de tres meses, el gobierno nacional dar谩 marcha atr谩s luego de cacerolazos. Anoche, con relativa fuerza, santafesinos y porte帽os se sumaron para rechazar la expropiaci贸n de la aceitera Vicentin, anunciada sorpresivamente 24 horas antes por el presidente Alberto Fern谩ndez.

Antes del mensaje presidencial, todos los actores involucrados conoc铆an que habr铆a una intervenci贸n, incluso un rescate pero no la quita de la propiedad de la firma. Luego del anuncio, referentes que Fern谩ndez suele escuchar se expresaron fuertemente en contra de la medida. Los principales, Roberto Lavagna y Eduardo Duhalde. El gobernador santafesino, Omar Perotti, tambi茅n hizo su juego, bien lejos de los micr贸fonos.

Abrazo simb贸lico frente a Vicentin, contra el proyecto de expropiaci贸n del gobierno. (Gentileza: airedesantafe)

Nadie supo hasta el momento porqu茅 se cambi贸 el plan inicial hacia uno m谩s duro. S铆 se sabe que con el correr del mi茅rcoles, la Casa Rosada dej贸 de respaldar la expropiaci贸n y se encamin贸 una vez m谩s a su plan original, el que ten铆a consenso de todos. Esa decisi贸n tampoco se comunic贸 ni se explic贸 a la sociedad, mientras en la oposici贸n se agitaba el fantasma del kirchnerismo duro en el poder real del gobierno nacional. De hecho, la frase que m谩s reson贸 del presidente en la entrevista que dio por la ma帽ana fue “la decisi贸n la tom茅 yo, no Cristina Kirchner”.

Con el correr del mi茅rcoles, la Casa Rosada dej贸 de respaldar la expropiaci贸n y se encamin贸 una vez m谩s a su plan original, el que ten铆a consenso de todos.

Si bien la decisi贸n estaba tomada, la demora en la comunicaci贸n y la falta de explicaci贸n de una medida har谩 que quienes fomentaron la protesta puedan celebrar y sentir que fueron ellos quienes torcieron el brazo del gobierno.

Algo similar sucedi贸 en los 煤ltimos d铆as de abril y los primeros de marzo. Un Procurador bonaerense –designado por Mar铆a Eugenia Vidal, luego de formar parte de su gobierno- decidi贸 que cualquier preso pod铆a pedir –y se le conceder铆a- la prisi贸n domiciliaria por el temor de contraer coronavirus en el desastroso sistema penitenciario.

Pasaron los d铆as y los medios y la oposici贸n transformaron esa decisi贸n en un plan de liberaci贸n de kirchneristas encarcelados. Otra vez, la Casa Rosada dej贸 hacer. El 30 de abril estallaron las cacerolas como hac铆a a帽os no se ve铆a. Reci茅n entonces se dijo lo obvio, lo evidente: “a nadie en el gobierno le gusta ver a presos liberados. Esto no est谩 bien”, dijeron a coro la ministra de Justicia y el jefe de gabinete Santiago Cafiero. Tarde. Cuatro d铆as despu茅s hubo otro cacerolazo, de menor intensidad. Esa misma semana, la misma justicia que hab铆a abierto la puerta a la salida masiva de presos la volvi贸 a cerrar. Los jueces, lejos de los flashes, hicieron la lectura pol铆tica antes que el dedo los se帽alara.

La Rosada no impuls贸 las liberaciones, pero tard贸 demasiado en condenarlas y gest贸 un error propio, un error no forzado como se dice en el tenis. Con Vicentin, el anuncio fuera de toda agenda y la falta de coordinaci贸n anot贸 otro punto para la oposici贸n, necesitada de encontrar temas por fuera de su rechazo a Cristina Kirchner, hoy v铆ctima del espionaje ilegal del macrismo. Otra vez, el gobierno se meti贸 un gol en contra. En un momento especialmente sensible, deber谩n ajustar los mecanismos de decisi贸n y comunicaci贸n para que no se repita.聽

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