De las plazas del pueblo al ClÃo rutero
Axel Kicillof recorrió los 135 distritos de la provincia durante su campaña, centrada en el interior.Â
Por Gabriel CalistoÂ
@gcalistoÂ
HabÃan pasado apenas 10 dÃas desde el 10 de diciembre de 2015 cuando comenzó la campaña electoral de Axel Kicillof. El ex ministro de EconomÃa, por entonces flamante diputado nacional, discutÃa con otros kirchneristas en el centro de una plaza porteña. Allà pedÃa "darle tiempo" al gobierno recientemente asumido y destacaba que "ya estamos trabajando para mostrarle al pueblo de qué se trata y ganar la próxima elección en las urnas. Para eso estamos trabajando ya".
Era el debut de lo que el kirchnerismo llamarÃa "las plazas del pueblo", casi un regreso a la edad de piedra de la polÃtica, cuando sus dirigentes se acercaban a algún espacio público para debatir sobre la marcha del gobierno de Mauricio Macri y la autocrÃtica del finalizado mandato de Cristina Kirchner.
Casi un año después esa forma de manifestarse llegaba a la capital bonaerense, de la mano de la concejal a Florencia Saintout -que terminarÃa siendo la candidata del kirchnerismo en La Plata-. En cada presentación, habÃa crÃticas para el poder judicial por los procesos contra ex funcionarios nacionales; y también dardos contra el gobierno nacional por los tarifazos y el esquema económico. TÃmidamente se sumaban los cuestionamientos para MarÃa Eugenia Vidal y los intendentes de Cambiemos.
En 2017, cuando un grupo de intendentes y legisladores de la provincia de Buenos Aires le pidió a Cristina Kirchner que lidere la boleta de candidatos al senado nacional, Kicillof ya recorrÃa los distritos del interior. Su presencia era destacada por los dirigentes que integraron el Instituto Patria, el eje de poder del kirchnerismo para sostener las riendas de la oposición, pero no trascendÃan la frontera del espacio ubicado a metros del Congreso nacional.
Para los dirigentes del peronismo, el diputado nacional era un "outsider", un hombre porteño que estaba tratando de sumar experiencia de cara al cargo que la ex presidenta le pidiera ocupar en un hipotético regreso. Esa falta de atención iba en ambos sentidos. Jamás el "hombre del Clio" asistió a los continuos actos del PJ bonaerense, donde la catarsis fue dejando lugar a la estrategia para forzar la unidad de todos los sectores detrás de Cristina Kirchner nuevamente.
En cada uno de esos encuentros, los intendentes discutÃan quién los iba a liderar si Cristina Kirchner encabezaba la fórmula presidencial de 2019. Muchos habÃan logrado junto a ella en la boleta de 2017 revalidar sus municipios y frenar la ola amarilla que se habÃa extendido por el centro del paÃs.
Luego de ese triunfo de Cambiemos, el oficialismo -bonaerense y nacional- descontaba un 2019 arrasador. La economÃa sumaba meses y trimestres consecutivos de crecimiento, y en cada búnker amarillo se hacÃan cuentas respecto de cuántos -y cuáles- municipios se conquistarÃan. Como mÃnima, estimaban alzarse con 100 de los 135 distritos.
En la Casa Rosada, en tanto, el optimismo iba más allá. No sólo descontaban la reelección de Mauricio Macri, sino que ya preparaban la discusión respecto de quién tomarÃa el poder del oficialismo para la campaña del 2023: Marcos Peña o MarÃa Eugenia Vidal picaban en punta. Silencioso, Horacio RodrÃguez Larreta no quedaba afuera de la terna.
Pero en 2018 todo se derrumbó. La economÃa estalló y el oficialismo entró en crisis. La corrida del dólar de la primera mitad del año llevó al Ejecutivo Nacional a firmar un pacto con el FMI, lo que empeoró aún más las cosas. Aparecieron públicamente voces crÃticas respecto de esa decisión y la conducción polÃtica del presidente.
Los radicales empezaron a pedir medidas de alivio para la población, arrancando por las tarifas, que seguÃan el ritmo de un dólar que no encotraba su techo. Hubo un fin de semana completo de reuniones en la quinta de Olivos para definir un nuevo gabinete, algo que quedó trunco entre los "no" del presidente, las dudas internas de la Unión CÃvica Radical y las operaciones públicas en los medios oficialistas que aparecÃan a cada hora. Se decidió limitar el poder del omnipresente Marcos Peña.
Ese cambio profundo, sin embargo, duró un suspiro. El jefe de gabinete nunca perdió la confianza del presidente, que no prestó atención a ninguno de los nuevos consejeros. Fue esa crisis la que disparó la unidad del peronismo. Cada uno de los sectores que veÃan con recelos la figura de Cristina Kirchner fue entendiendo que, en la provincia de Buenos Aires, nadie superaba su expectativa de voto. Otros dirigentes, como Sergio Massa, no lograban esa cifra y fueron perdiendo adherentes.
La definición
Mientras tanto, Kicillof seguÃa sus recorridas por el interior bonaerense. Con apariciones tan esporádicas como escasas en el conurbano, el diputado nacional se mostraba tomando mates con productores agrarios, aquel viejo némesis del Frente para la Victoria. Su pasado como funcionario de un gobierno que alentaba el consumo lo puso al frente de los reclamos en el flanco más débil del gobierno.
Su nombre se colaba en la discusión sobre quién podrÃa ser el elegido de Cristina para el sillón de Dardo Rocha. En los mitines del Patria se lo consultaban a la propia senadora, que no daba pistas. En el PJ, mientras tanto, se mantenÃa el veto. "Queremos que sea uno de nosotros", decÃan abiertamente los intendentes del peronismo provincial.
HabÃan logrado resistir el avance de Vidal y no querÃan repetir la historia de 2015, cuando un candidato sin peso territorial desató una interna que terminó arrastrando a buena parte de la dirigencia. Al profundizar las consultas, sin embargo, sabÃan que la decisión se tomarÃa en otro lado: "va a ser el que quiera Cristina".