El kirchnerismo sufre de abstinencia de poder

Esa fue la definición que encontró el jefe del interbloque Cambiemos en Diputados, el radical Mario Negri. En el Senado, Cristina Kirchner mantendrá la línea dura contra Mauricio Macri.

La ex presidenta Cristina, acompañada por diputados y referentes kirchneristas.

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Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

El sábado por la mañana, el jefe del interbloque Cambiemos en Diputados, el radical Mario Negri, daba una definición de cómo perciben al kirchnerismo desde el gobierno nacional: un animal herido y cansado que tira manotazos de ahogado. "Hay abstinencia de poder en sectores vinculados con el kirchnerismo, sin ningún grado de memoria ni responsabilidad política", aseguró Negri.

"Algunos imaginaron que estaban cerca de generar algo más que incomodar. El día que se interrumpió la sesión -el jueves de la semana pasada-, más que insultar al oficialismo se buscaba insultar a los del justicialismo, forzarlos a que se fueran", añadió.

Coincidió con el análisis la dirigente Graciela Fernández Meijide: "Detrás de esta violencia existe la intolerancia a haber perdido de parte de un sector, para el cual termina siendo objetivamente funcional la izquierda clásica, que tiene que ver con el kirchnerismo, que no sólo perdió poder sino también el poder de la impunidad".

Ante este escenario, Cristina Kirchner analiza el tablero e intenta imaginarse cómo debe seguir su fuerza política. Muchas chances no le quedan. Los gobernadores e intendentes que quieren verla fuera de la discusión ya comenzaron a pelearle, con bastante éxito, el control del peronismo. Pero Cristina, fiel a sus convicciones, cree que el kirchnerismo salió victorioso de la "batalla del Congreso", ya que se posicionó como "verdadera oposición" frente al peronismo de los gobernadores, que para su visión son desleales a la causa y pactan con Mauricio Macri.

Pescando en río revuelto

Cristina y sus allegados imaginan volver a enamorar a cierto sector de la clase media que estuvo muy cerca del kirchnerismo y luego lo abandonó por los hechos de corrupción de público conocimiento. Necesita ampliar la base política de su espacio, es decir, sumar más militancia que no sea La Cámpora, sumar más peronismo, o evitar que sectores peronistas se enrolen en la refundación partidaria que proponen los gobernadores. Ocurre que esta adhesión de voluntades peronistas es difícil de conseguir si no se abandona la "línea talibán" que significa criticar y cuestionar todo lo que hace Macri.

La ex presidenta parece haber comprado la teoría según la cual sólo un perfil duro permitirá diferenciarse de Macri y ser oposición con chances cuando, espera, el ajuste se profundice. Lo que quizás no entienda aún es que la estrategia de ser opositora frontal y sin matices alimenta la idea de polarización que promueve Cambiemos: que la grieta no termine nunca, así la gente elige al menos malo.

Los gobernadores peronistas disfrutan de la caída en desgracia de los corruptos K y brindan por el fin del sistema político que dio sustento al gobierno anterior. Sin embargo, pecan de ambiguos. La dureza económica que puede venirse en 2018, con la profundización de medidas de ajuste y achique estatal, requerirá de una oposición, aunque no sea fundamentalista. Hoy, la sociedad percibe a los gobernadores peronistas más cerca de Macri que de ser la voz de los excluidos. Por lo tanto, si quieren reemplazar a Cristina de manera definitiva, deberán sacar patente de opositores y ejercer. Hay un amplio peronismo que espera que despierten y muestren si tienen uñas de guitarrero.

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