DURO CONTEXTO

Inflaci贸n: crece el consumo de segundas marcas, con el fin de llegar a fin de mes

Frente a la actual situaci贸n econ贸mica, mucha gente redobla sus esfuerzos para poder "estirar el sueldo". "Cr贸nica"dialog贸 con distintas personas, que contaron las聽batallas que dan en el d铆a a d铆a para lograr sobrellevar los gastos cotidianos.

El ascenso de los precios en los comercios precipit贸 a miles de argentinos a incursionar en el tedioso arte de llegar a fin de mes. Algunos tienen la suerte de lograrlo, otros lo ara帽an, y muchos tantos ni siquiera alcanzan a culminar un per铆odo mensual con un dinero en el bolsillo. Raz贸n por la cual los ingenios de subsistencia son infinitamente variados y pueden constar en reducir la cantidad de productos a comprar, sacrificar alg煤n 鈥渓ujo鈥 o lo que resulta peor a煤n: hay quienes optan por comer una vez al d铆a.

En los 煤ltimos d铆as el Centro de Estudios Econ贸micos y Sociales Scalabrini Ortiz brind贸 un informe detallado respecto de las variaciones que experimentaron los costos de los productos esenciales en la semana del 16 al 23 de mayo.

En ella se registr贸 un 0,9%, en tanto que en el mes, un 4%. En materia de alimentos, en los secos, por ejemplo galletitas, y en las pastas se cristalizaci贸n, las subas fueron m谩s marcadas: en los primeros, 2,2%, y en las segundas 1,6%, en siete d铆as.

Al respecto, Celina Calore, economista del CESO, se帽al贸 que dicho incremento es desencadenante del 鈥渋mpacto externo que genera el conflicto ruso-ucraniano, el cual impacta en el trigo鈥.

Por su parte, la carne ascendi贸 en 1% en su valor, y los l谩cteos 0,3%. En este sentido, Calore detall贸 que 鈥渓a causa de ello radica en un aumento del ma铆z, que es el alimento de los animales鈥.

Seg煤n la especialista, crece 鈥渓a inclinaci贸n a segundas y terceras marcas, o acudir a mayoristas, o los que hacen changas van comprando lo que necesitan en el d铆a鈥. Un nuevo accionar de los consumidores, del cual Marcela puede dar fe al estar de los dos lados del mostrador, puesto que es due帽a de una verduler铆a en la ciudad de C贸rdoba.

La mujer revel贸 que 鈥渃uando vas al mercado de abasto para comprar la mercader铆a, ya no te alcanza para traer mucha variedad. Llev谩s la misma plata que hace unos meses atr谩s y tra茅s la mitad de la mercader铆a de aquel entonces鈥. En ese contexto, la comerciante reconoci贸 que 鈥渓as ventas est谩n flojas y sacamos para el d铆a a d铆a. Somos una familia de tres integrantes y compramos lo esencial. La carne se volvi贸 un lujo que consumimos cada vez menos鈥.

Por su parte, Karina es el sost茅n de sus dos hijos, cuidando a personas doce horas diarias. Ella dej贸 en claro que en su situaci贸n 鈥渆s muy dif铆cil. Ir al s煤per muchas veces y traer la mitad, porque todo subi贸 de la 煤ltima vez que fui, que fue hace dos d铆as. Por eso voy cambiando de marcas, y otras cosas, como perfumes para pisos y cositas que eran gustos, los deje de comprar. Las salidas ya son m谩s controladas鈥.

En ese af谩n de 鈥渆stirar el sueldo鈥, la joven confes贸 que 鈥渆n todo lo que puedo achico, desde sacar el abono del celular, hasta consumir leche en polvo para las nenas, porque rinde m谩s y nos la dan en la escuela. Despu茅s, para viajar, uso la Sube de mi mam谩, que es jubilada y tiene descuento, s茅 que est谩 mal y no se debe, pero, si no, gasto $130 por d铆a para viajar ida y vuelta al trabajo. Adem谩s, ropa nueva no les puedo comprar a mis hijas, por eso busco usadas en buen estado en las ferias鈥.

Por si fuera poco, existen realidades m谩s extremas y crudas, como, en primer lugar, la de Claudia. Ella es madre de tres hijos, dos de los cuales son mayores de edad, y junto con ellos y su esposo reci茅n se sientan a la mesa a la hora de la cena para comer. La mujer trabaja bajo el Programa Potenciar Trabajo, pintando escuelas, calles y clubes, entre otras tareas. A su vez, elabora productos de panader铆a para venderlos. En tanto, sus seres queridos recolectan cartones, y cuando surge una oportunidad su marido realiza tareas de alba帽iler铆a.

A pesar de semejante esfuerzo, la madre de familia reconoce que 鈥渓legamos ara帽ando a fin de mes鈥. En su caso, Milagros prepara con harina y agua las tortillas que, acompa帽adas con mate cocido, almuerza, y tambi茅n hacen lo propio su mam谩, su hermana y su sobrino, en el barrio Arg眉ello, en C贸rdoba. La cena es a las 19, y comprende un guiso de arroz o fideos. En este sentido, Mili reflej贸 que 鈥渓a mitad de la pensi贸n de mam谩 es para medicamentos, con la otra mitad pagamos la luz, el agua, la cuota de la casa, y tenemos que elegir entre comer o pagarlos鈥.

Cada odisea econ贸mica relatada constituye diferentes caras de un mismo cristal, que es la complejidad de llegar a fin de mes, a pesar del esfuerzo diario que ni siquiera logra alcanzar la corrida de los precios de los bienes m谩s necesarios.

Solidaridad para quienes m谩s lo necesitan

En el barrio Los Aromos, en La Matanza, entre mate y mate, que representan su almuerzo, Claudia redobla sus energ铆as para cocinar y distribuir las 150 raciones de cena, y la merienda, que se entrega diariamente en su comedor, llamado Corazones Solidarios, que funciona en la vivienda de su creadora.

Claudia tiene un comedor en el barrio Los Aromos, en La Matanza.

En dicha propiedad, Claudia toma conocimiento de situaciones indeseables, como la que padece un matrimonio, padres de una nena discapacitada. Ellos debieron mudarse a una casa m谩s peque帽a por no poder costear el alquiler del inmueble en el que resid铆an. La morada actual no cuenta con los servicios de agua y luz. Por estas razones, Claudia y quienes colaboran en su espacio solidario recorren las calles preguntando qu茅 necesidades no pueden satisfacer muchos de sus vecinos.

Posteriormente, buscan donaciones y entregan frazadas, vestimenta, estufas y dem谩s bienes de primera necesidad. No obstante, les cuesta mucho satisfacer a todos, y necesitan ayuda, la cual puede suministrarse al 11-2676-0400.

Por M.R.

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