Por qu茅 s贸lo es posible entender a Evita si se la entiende junto a Per贸n
Analista pol铆tico y justicialista, Julio B谩rbaro describe c贸mo聽la figura de "la abanderada de los humildes" marc贸 profundamente tanto a su familia como al resto de la sociedad.
Por Julio B谩rbaro
@JulioBarbaro
Muri贸 cuando yo ten铆a diez a帽os. Mi padre ten铆a siete hermanos, mi t铆a Francisca, la m谩s humilde y la 煤nica peronista apareci贸 con el cresp贸n negro de duelo al cumplea帽os de mi abuela Vicenta. Mi padre la increp贸: 驴Qui茅n se te muri贸?.聽Mi abuela no era feminista pero ten铆a el poder absoluto y orden贸 silencio, sus ocho hijos casados con sus c贸nyuges y nietos obedecieron. Muchos usaban el cresp贸n negro del luto, los hombres una faja en la manga, un poco arriba del codo. Ese luto era el escudo peronista, el velatorio fue largo y el duelo mucho m谩s. Las radios desde ese d铆a y hasta el golpe marcar铆an a las veinte y veinticinco como la “hora en que聽Eva Per贸n entr贸 en la inmortalidad”.
Todas las radios todos los d铆as, esa radio instalada en la cocina donde cenaba la familia, escuchando a “Los Perez Garc铆a”. La televisi贸n apenas asomaba en el mundo de los ricos. Luego ser铆a un logro familiar y una muestra de ascenso social como la heladera o el lavarropas, inventos recientes que causaban asombro. Luto en mucha gente, hombres y mujeres, dolor de lealtad u obligaci贸n de empleado p煤blico. El luto marcaba aquella grieta.
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Cuando intent茅 militar en los barrios, me asombr茅 en cada aniversario, llamaba la atenci贸n la foto de Evita en los balcones de las casas bajas, como la estampita de una santa, y dos velas que acompa帽aban. Miles, una se帽al de pertenencia, de rebeld铆a, de lealtad a la causa. En el anochecer de los barrios humildes esas velas reflejaban la imagen de un velatorio colectivo. En m谩s de una casa o en alguna pieza de conventillo me mostraron un reloj de pared detenido a esa hora, hasta alguno supo explicarme que se hab铆a detenido solo. Evita era una de ellos, hija natural hecha en la lucha por la vida, de abajo en serio, esencial a la imagen de Per贸n. Polea de transmisi贸n entre el Jefe y su pueblo, due帽a de una causa y plena de pasi贸n, leal a Per贸n, ellos dos eran uno.
Entender a Evita sin Per贸n es no entender nada, ni el machismo ni el feminismo, la pareja era la s铆ntesis y la expresi贸n de la causa. El lujo y la envidia. Ella ten铆a todo aquello que los ricos odiaban, era la m谩s pura expresi贸n de los de abajo, de aquellos que hab铆an dicho basta, que pudieron ser uno y dijeron presente. Mi General. Su pueblo la quer铆a vestida de lujo, de ese lujo de los ricos que festejaban lo usurpara uno de ellos. El siglo veinte parec铆a ser el de las ideolog铆as y termin贸 siendo el de los hombres. Gandhi era la India, Mao era China, Nasser el mundo 谩rabe, Stalin el comunismo y Hitler el nazismo. Dif铆cil entender Inglaterra sin Churchill como a Francia sin De Gaulle. Per贸n era una nueva reivindicaci贸n de la identidad nacional, una continuaci贸n del radicalismo, un nuevo paso hacia una patria consolidada. Eran Per贸n y Evita, una pareja como reflejo del encuentro entre el pueblo y su ej茅rcito.
El golpe secuestr贸 su cad谩ver, su recorrido es parte de los recovecos del alma de los represores. Enemiga de la beneficencia, s贸lo luchaba por la dignidad. Vendr铆an m谩s golpes y traiciones, exilios y persecuciones, todos en nombre de la democracia y la libertad, esos s铆mbolos que utilizaban sus enemigos para mentir con descaro, esa oligarqu铆a gorila que siempre derroc贸 a la democracia y s贸lo ahora pareciera que lleg贸 por las urnas. De derechas o de izquierdas, vanguardia iluminada que estuvo siempre despreciando a los humildes. La pretensi贸n de los cultos de volverse gobierno y educar a los trabajadores. Sue帽o que suele terminar en pesadilla, siempre, no aprenden, pura soberbia, hay riesgo de que les pase de nuevo.
Algunos llegaron a cantar: “Si Evita viviera ser铆a Montonera”, algunos le supimos responder: “Si Evita viviera ser铆a peronista”. Un viejo y elegante oligarca que hab铆a sido comando civil me dijo arrepentido: “Nosotros cre铆amos que hab铆a que darles ideales a los ricos y dinero a los pobres, Per贸n, que era sabio, se dio cuenta de que era todo al rev茅s, le dio ideales a los pobres e instal贸 su causa para siempre”. Evita era la mejor de los de abajo, la imagen en la que ellos se sent铆an reflejados. Como supo hace mucho decirme un obrero, “despu茅s de Per贸n y Evita nunca m谩s tuve que bajar la vista frente al patr贸n o al polic铆a”. Me dijo todo.