Rafael Correa: "Si uno pudiera adivinar quién es traidor no habrÃa traiciones"
En una entrevista exclusiva con Crónica en su visita a Argentina, el ex presidente de Ecuador se refirió a la situación de América Latina. La nota completa.
Por Horacio Embón @embonh y Fedra Abagianos @TrinityFlux
El ex presidente de Ecuador, Rafael Vicente Correa Delgado, no sólo estuvo presente en la asunción de Alberto Fernández como nuevo presidente el martes pasado, sino que en su paso por la Argentina tuvo una amplia agenda de actividades. Una de las más destacadas fue su visita a la Universidad Nacional de Lanús (UNLA), quien lo nombró, de la mano de su rectora, Ana Jaramillo, Doctor Honoris Causa. El máximo prestigio académico se le habÃa otorgado en 2014 pero recién se le pudo hacer entrega el pasado jueves. Acompañado por Estela de Carlotto, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Correa visitó la universidad, presenció un concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica de la UNLA y realizó una conferencia académica en el Aula Magna Bicentenario, sobre "Un sistema latinoamericano para el desarrollo".
El economista y polÃtico, quien después de sus diez años de presidencia no sólo retomó su carrera como catedrático,  sino que también conduce un ciclo de entrevistas en el primer canal en español de la televisión rusa, RT,  llamado "Conversaciones con Correa", en el que mantiene profundas charlas con importantes protagonistas del mundo como lo hizo con el director Oliver Stone, quien será el invitado de uno de sus próximos episodios, brindó en exclusiva, una entrevista para Crónica HD y Diario Crónica, horas antes de su regreso a Bélgica, donde actualmente reside con su familia.
-H.E: Usted se ha referido en esta exposición a una América desigual. ¿Por qué en diferentes polìticas no gobernadas por nosotros los latinoamericanos, sino de poderes que vienen desde muy lejos, la propuesta es la desigualdad?
-R.C: No es culpa del exterior, contribuye, pero la principal culpa es nuestra. Y son las instituciones, las estructuras de poder y la cultura que nos acompaña desde la época de la colonia, donde tuvimos un orden social vertical y el estatus se daba por el color de la piel, donde los españoles nacidos en España y viviendo en américa latina, estaban en la cúspide. Luego venÃan los criollos, los mestizos, y los indÃgenas. Lamentablemente con la independencia eso no cambió. Esas estructuras de poder, concretadas en unas elites, son el poder real que mantienen la desigualdad. A eso se suma esa cultura que se implantó a partir de la cual aceptamos esa verticalidad, lo que Alain Rouquié, un autor francés, llama "El Pacto de Dominación". Las elites lo asumen como natural, se creen superiores y lamentablemente los dominados creen que asà debe ser,  y el que trata de cambiar eso es un loco. Como nosotros,  a los que nos llaman los "divisionistas", los que “rompimos la paz social”. Es intolerable esa inequidad, esa injusticia, somos el continente más desigual del planeta, donde hay un pacto de dominación aceptado por los que dominan y los dominados.  Se necesita una gran coalición polÃtica y persistencia a través del tiempo para poder ser cambiado.Â
-F.A: ¿De quién es ese poder real, que apela a la violación de los derechos humanos en Latinoamérica, como sucede hoy en Chile o Bolivia?
-R.C: Las cosas están cambiando, hay avances,  pero lo que digo es la esencia de eso. ¿Por qué dos siglos en el subdesarrollo con un continente tan desigual teniendo todo para ser desarrollado? Toda esa exclusión es fruto del desarrollo de esas élites que ni siquiera tienen el espÃritu del capitalismo. Si tu les propones a esas élites ser el doble de prósperas pero iguales de ricos,  prefieren ser más pobres pero desiguales porque en eso centran su bienestar y su forma de vida. Pero el neoliberalismo que tratan de implementar ahora es diferente al de los 90' donde no habÃa con qué comparar. Y nos dijeron "asà debe ser, no hay otro remedio", pero ahora sabe nuestra gente que asà no tiene que ser. Vivieron épocas aquà con el kirchnerismo, en Ecuador con la Revolución Ciudadana, como en Bolivia con Evo Morales, en que se demostró que puede haber dignidad, que los pobres no necesitan caridad,  que necesitan justicia, que necesitan oportunidades, que los recursos sociales pueden ser correctamente distribuidos. Una prensa, que es el nuevo opio de nuestros pueblos, va a adormecer a nuestros pueblos durante un tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.Â
-H.E: Ahora el famoso lawfare, el poder judicial con los monopolios mediáticos, apuran, gestionan y desbarrancan...
-R.C: Un año, dos años, han engañado a Argentina pero cuatro años no lo engañaron. De la misma manera en Chile que les dijeron "asà tiene que ser" hasta que los jóvenes dijeron "asà no tiene que ser" y fue como un efecto dominó donde dijeron "me dicen que estamos bien pero a mi no me alcanza para fin de mes, no puedo pagarle a mi hijo la escuela, ni la salud", algo similar pasa en Ecuador. Están destruyendo todo lo hecho diciendo que van a hacer algo nuevo y mejor pero no hicieron nada. Y ajuste,  tras ajuste hasta que la gente dijo "¡basta!". Entonces, el fenómeno se puede explicar porque ya la gente tiene con qué comparar.
"Somos el continente más desigual del planeta, donde hay un pacto de dominación aceptado por los que dominan y los dominados"
-H.E: ¿Cómo es esto de las lealtades y las traiciones? Usted lo vivió en primera persona…
-R.C: Es la historia de la humanidad. Lo tiene a Judas, Efialtes contra el Rey Leonidas, en nuestra historia Plaza Gutierrez contra Eloy Alfaro. Es la historia de la humanidad, si uno pudiera adivinar quién es traidor no habrÃa traiciones.
-F.A: Usted ha sido muy critico con los medios de todos los paÃses de Latinoamérica. ¿Cómo surge "Conversaciones con Correa" para la televisión rusa?
-R.C: Para pagarle a mi abogado, (se rÃe). SÃ, yo soy muy crÃtico con los medios, creo que es uno de los problemas cruciales. Nos han robado la democracia. Los medios hegemónicos que han dicho que son los guardianes de la democracia, nos la han robado porque son los guardianes del estatus quo, y mientras está ese poder sin un contrapoder,  que además es el encargado de dar información, algo que es un derecho, mientras manipulen ese derecho,  nos están robando la democracia. Han reemplazado el estado de derecho por el estado de opinión. Y mientras América Latina no enfrente la cuestión mediática, que es muy grave, no tendremos verdadera democracia,  y no tendremos si quiera desarrollo. Esto no significa que estoy contra la libertad de prensa, estoy contra el mal periodismo.Â
-H.E: Usted en su paÃs reformó la constitución para darle un impulso a la educación. ¿Por qué aquellos que tienen el poder no quieren un pueblo educado?
-R.C: Porque asà nos han dominado y es la lógica de las élites. Por ejemplo,  sus colegios carÃsimos no corresponden a la calidad de la educación, pagan por la exclusividad, para que sus hijos establezcan relaciones con hijos de la misma clase social y tengan un buen matrimonio, un buen casamiento, y no se junten  con niños de "color extraño". Pero incluso,  tolerarÃan a un presidente que les de mejores colegios a los hijos de sus empleadas domésticas pero matarÃan a ese mismo presidente si trata de darles la misma escuela que a sus hijos. No quieren igualdad, en la verticalidad de las relaciones sociales fundamentan su bienestar, su modo de vida y su poder. Entonces, no van a permitir nunca esa igualdad de oportunidades y esa equidad. Es un problema polÃtico.
-F.A: ¿Usted ha presenciado en los últimos años, las asunciones de varios presidentes argentinos. ¿Cómo se siente hoy con la de Alberto Fernández?
-R.C: He venido como presidente en ejercicio a las distintas asunciones, como también he venido a la de Mauricio Macri, que conmigo se portó muy bien, tengo que decirlo. En ese momento era presidente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y tenÃa más razones aún para estar presente en esa toma de mando, pero por supuesto ahora no soy presidente y ha sido una deferencia de Alberto Fernández invitarme porque me ha honrado.También me ha llenado de alegrÃa, ver la alegrÃa del pueblo, ver la energÃa positiva que se siente en cada calle, en cada esquina, eso también nos llena de energÃa a nosotros. Yo estoy profundamente agradecido por esta invitación y profundamente esperanzado por lo que está sucediendo en Argentina.Â
-H.E: Usted sabe mucho de economÃa ¿Por qué solamente América tiene recursos estratégicos? ¿Cómo podemos dar un salto alentador para no ser solamente exportadores de recursos estratégicos?
-R.C: Algunos dicen "la maldición de los recursos naturales no renovables", y yo creo que es una barbaridad. Ahà la maldición es ganarse la loterÃa, hay gente que se gana la loterÃa, no sabe manejarla, quiebra a los pocos años y queda peor que antes. Pero la respuesta no es decir "no quiero ganar más la loterÃa" sino saber utilizar la loterÃa. La respuesta no es decir no quiero recursos naturales. ¿Cuánto darÃa Israel, Corea del Sur, la propia Cuba por tener nuestros recursos naturales? La cuestión es saber manejarlo y paradójicamente hay que utilizar ese extractivismo para salir de él, movilizando esos recursos a otros sectores para un desarrollo sostenido, en turismo, en industria pero sobretodo en el conocimiento. La riqueza de las naciones del siglo XXI es el conocimiento y es el talento humano, que son dos cosas diferentes. El conocimiento puedes transferirlo, el talento humano no. El talento humano viene de la educación sobretodo,  y es el nudo gordiano. Como no hay buena educación no tienes el talento humano y por lo tanto no tienes desarrollo. Hay que romper ese nudo gordiano que es un problema polÃtico, pero una gran oportunidad es poseer esos recursos naturales.Â
-H.E: Formó parte importante de una ola de la historia contemporánea. Lula Da Silva, Néstor Kirchner, Cristina Fernández... Todo ocurrÃa y de pronto,  ¿qué pasó?
-R.C: Nos mal acostumbramos. Si usted ve en el largo plazo, compara con el 2002, 2014, la época de oro y del progresismo de América Latina, en América del Sur de diez paÃses ocho tenÃan gobiernos de izquierda, entonces dices "caramba, ¿cómo retrocedimos?. Si compara con los 90", ¿cuántos gobiernos de izquierda habÃa? En Ecuador todas las elecciones presidenciales de los noventa, siempre la segunda vuelta fue derecha contra derecha. Entonces,  nos mal acostumbramos un poco. Nos duele ese retroceso pero véalo en perspectiva. Hay que luchar para recuperar esos espacios,  pero algo se ha sembrado. Asà son los procesos históricos, se avanza y se retrocede pero no se vuelve al punto original. Lo que sà ha sido sorprendente es la brutalidad de esa reacción conservadora, que no respeta democracias, ni derechos humanos, ni la constitución, ni la integración, nada. Eso significa que debemos resistir de mejor manera y nuestros pueblos deben estar más presentes.
-H.E: ¿Un mensaje que le quiera brindar al público de Crónica?
-R:C: A no perder la esperanza, son momentos duros, aunque no para Argentina que está viviendo un momento de mucha felicidad. Pero miren lo que está pasando en Bolivia, y la represión en Chile, en Colombia. Son momentos duros pero como decÃa Arturo Jauretche "la tristeza no nos lleva a nada". Con tristeza no se construye,  y pese a ese dolor, y pese a tener compañeros presos, aunque claro es fácil hablar desde lejos y desde  la libertad, y pese a que están destruyendo lo que costó tanto esfuerzo hacer, no hay que perder la alegrÃa. Nuestra revolución debe ser la revolución de la alegrÃa. A no perder la esperanza. Resistiremos y venceremos.