Una nueva etapa en pol铆ticas de equidad de g茅nero y diversidad

Por Dora Barrancos,聽investigadora, soci贸loga y historiadora feminista argentina. Form贸 parte del ministerio del CONICET.

El nuevo ciclo gubernamental se inicia de manera muy promisoria, especialmente en orden a ampliar los derechos para las mujeres y las personas identificadas en el arco de la diversidad socio sexual. La Argentina se constituy贸 en un pa铆s pionero en el reconocimiento de la disidencia sexual y gen茅rica cuando sancion贸 en 1912 la Ley de Identidad de g茅nero, norma que permite que las personas adopten, y no s贸lo registralmente, la identidad auto percibida. La jerarquizaci贸n definitiva de las cuestiones referidas a la situaci贸n de las mujeres y de las otredades sexo gen茅ricas, con la constituci贸n del Ministerio especializado, es un paso notable.

Resumir茅 algunas propuestas que seguramente ser谩n tenidas en cuenta. Deber铆an contemplarse pol铆ticas decisivas para prevenir centralmente la violencia, flagelo constitutivo del sistema patriarcal que articula de base a las sociedades. Es imprescindible llevar adelante acuerdos con todas las jurisdicciones para transformar la formaci贸n docente, para alterar la malla curricular, para modificar las actitudes y las conductas en todo el sistema educativo de modo que se extirpen los condicionantes que autorizan las ominosas diferencias de g茅nero y fomentan la violencia. Creo que deber铆a creare un sistema no judicial que sostuviera Institutos P煤blicos de Prevenci贸n de la Violencia de proximidad con las comunidades, tal vez dependientes del Ministerio P煤blico Fiscal, para actuar en tiempo y forma frente a las violencias que no constituyen – todav铆a- formas delictivas.

El Estado debe intervenir en el mercado laboral a fin de aumentar las oportunidades laborales de las mujeres y de las personas trans. Puede actuar a trav茅s de incentivos fiscales para incrementar la contrataci贸n de ingenieras mec谩nicas, civiles, electr贸nicas, el茅ctricas, especialistas en petr贸leo – para citar s贸lo algunos rubros en las que mujeres y las personas trans son especialmente discriminadas. Finalmente, deber谩n impulsarse pol铆ticas tendientes a una mayor obligaci贸n del Estado para coadyuvar en el gravitante problema de los cuidados. Hay tres segmentos fundamentales a atender, ni帽ez-adolescencia, personas con discapacidad y adultos mayores, y el agotador esfuerzo de cuidar no puede recaer en la abnegada entrega de los cuerpos femeninos.

Con certeza el nuevo ciclo ser谩 recordado por empe帽os decisivos en estas pol铆ticas.

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