El drama peronista de la narrativa incompleta
En tiempos en que el peronismo vuelve a estar en la agenda social y aparece en las encuestas disputando palmo a palmo con el oficialismo, podr铆a tener que enfrentar un ballotage sin suficiente discurso.
La tan circular pol铆tica argentina parece abrir nuevamente las puertas para el regreso de opciones que parec铆an estar sepultadas, al menos por un plazo mas prolongado. Las encuestas, empiezan a mostrar al peronismo, otra vez, como una opci贸n de poder.
Merced a la falta de respuestas del plan econ贸mico del gobierno, mal que le pese al presidente, incluso cuando promocione la poca cantidad de sueldos necesaria para adquirir un veh铆culo cero kil贸metro y otras irrelevancias, en el marco del alto grado de deterioro del poder adquisitivo y la imposibilidad de buena parte de la sociedad de comprar cien gramos de paleta; y en el medio de la siempre irritante corrupci贸n administrativa que regresa al top tres entre las preocupaciones sociales cada vez que la econom铆a no funciona; vuelve a aparecer el peronismo.
Tiene su l贸gica, es la 煤nica oposici贸n. La alternativa "republicana" se ha desvanecido. Mauricio Macri convoc贸 a un relanzamiento del PRO el d铆a 19 de marzo pasado, pero all铆 refrend贸 que "no somos oposici贸n". Pues bien, si no lo son, tampoco son alternativa. Y si la sociedad pretend铆a ir a la b煤squeda de una opci贸n menos brusca de este mismo rumbo, en esa frase perdi贸 la expectativa.
Es as铆 entonces que los 煤nicos que se postulan como opositores son el peronismo y la izquierda y ya sabemos bien cual de ambos tiene chance de acceder al poder, incluso tras la hecatombe de Alberto Fern谩ndez.
Ahora bien, salvo una tragedia social, hoy el Movimiento del General, no gana como siempre ha necesitado hacerlo, en una primera vuelta electoral. No tiene como. Los libertarios han horadado su hist贸rica base social con eficiencia, y si bien pueden perder muchos votos de ac谩 a las elecciones de entre esos electores "hurtados" al PJ, muchos van a permanecer en virtud de la construcci贸n del discurso 茅pico-religioso que envuelve al presidente Javier Milei.
El gobierno s铆 tiene una narrativa y acorde con los tiempos que corren. Ha creado un movimiento pol铆tico con aristas (muchas) de car谩cter religioso, que convencen en base a la fe y no a la propuesta o la idea. Generan ac贸litos y no partidarios, ap贸stoles y no militantes. Puede perder muchos, pero muchos permanecer谩n tras su mes铆as.
De modo tal que la expectativa del peronismo, por primera vez en su historia, es ganar en segunda vuelta. Desde la reforma constitucional de 1994 cuando se instaur贸 la segunda vuelta, jam谩s el justicialismo pudo vencer en esa instancia. Sabedores de que esa posibilidad era casi imposible, siempre se han esforzado por evitarla con las herramientas que da la Constituci贸n: sacar m谩s de 45% o 40% mas diez puntos porcentuales de diferencia con el segundo. As铆 gan贸 Carlos Menem su segundo mandato, Cristina su primer y segundo mandato y Alberto Fern谩ndez.
Pero esta vez, todo indica que los peronistas sin duda, ir谩n a segunda vuelta y tienen chances ciertas de ganarla. La Libertad Avanza construy贸 una base que le permite pensar que no puede sacar menos de 30 puntos y la dispersi贸n justicialista de mini l铆deres sin demasiado peso, no le permitir铆a a ninguno juntar mucho mas que eso mismo. Escenario de ballotage: cualquier peronista contra la reelecci贸n de Milei y viceversa.
Ahora bien, el partido del General se encuentra all铆 con una limitante. Esas segundas vueltas las define el elector de clase media, ese que nunca es propiedad de nadie, ese que hoy sufre severamente la pol铆tica econ贸mica, pero que padece el "miedo Kuka". Y no ha podido, no ha sabido, armar una narrativa para ese votante.
En 2019 lo hizo. El "Alberto moderado" fue un canto de sirenas para la clase media. Sin ser una segunda vuelta, donde quien sabe que hubiese pasado en virtud de la remontada de Macri entre las PASO y las generales, decepcionados por la 煤ltima parte del gobierno de "El Gato", los votantes "Mabeles" se dejaron convencer por el hombre de frondoso bigote que amagaba con doblegar a una Cristina Kirchner que apenas ser铆a vicepresidente. Y lo votaron.
Hoy, no se vislumbra una narrativa desde ning煤n candidato peronista que abarque, que incluya, a los sectores de la clase media y sin eso, no hay para铆so, sin ese discurso inclusivo, a煤n en el peor desastre econ贸mico, La Libertad Avanza podr铆a reelegir.
Quien sea que termine siendo el candidato del peronismo, deber谩 entender esta l贸gica. Una narrativa social tradicional pero inclusiva de los sectores que definen el desempate garantiza una victoria, y lo contrario garantiza una derrota. La definici贸n por penales es un hecho, y depende de uno solo de los equipos, porque el actual campe贸n tiene sus cartas jugadas. El desafiante debe construir, no solo pol铆tica, no solamente liderazgos, debe construir discurso, le es perentorio.