A 65 a帽os del sangriento bombardeo a la casa de Gobierno, el recuerdo en primera persona

El ataque deriv贸 en el golpe que derroc贸 a Juan Domingo Per贸n y dej贸 m谩s de 300 muertos. Roberto Di Sandro nos cuenta las vivencias de aquel d铆a.聽

Por聽Roberto Di Sandro聽
El Decano聽
72 A帽os en la Casa Rosada聽

Se cumplen 65 a帽os de uno de los hechos m谩s sangrientos de la historia argentina. El bombardeo de la Casa de Gobierno, el 16 de junio de 1955, para matar al entonces presidente Juan Domingo Per贸n. El terror铆fico instante dej贸 como saldo m谩s de 300 muertos y centenares de heridos.

En aquel suceso, 煤nico, quien escribe estuvo presente. Lo vi y lo viv铆 junto a otros tres colegas: Aulio Sila Almonacid, Guillermo Napp y Enrique Almonacid. Los a帽os fueron pasando y este cronista qued贸 como 煤nico sobreviviente de esa jornada en la Rosada. El relato es directo. Cuento lo que sucedi贸 dentro de la mayor objetividad.

Conflictos

Per贸n ten铆a frente a s铆 una serie de conflictos, no s贸lo con las Fuerzas Armadas sino con la Iglesia. Se hab铆a logrado dominar, en parte, el intento de golpe que produjo el general Benjam铆n Men茅ndez, cuando una marcha de Corpus Christi que reuni贸 a una verdadera multitud en Plaza de Mayo constituy贸 otro elemento de rebeld铆a hacia el gobierno peronista.

Terribles escenas de la destrucci贸n y muerte que dejaron en la plaza de Mayo las fuerzas golp铆stas.聽

Pero esa ma帽ana del 16 de junio no se observaba nada anormal, por lo menos dentro de la Casa de Gobierno. El Presidente lleg贸 a la misma hora de siempre, a las 6.20, y se sent贸 con algunos ministros. Hab铆a despedido a su canciller, Ger贸nimo Remorino, que part铆a a una reuni贸n de la Unesco. Este cronista se traslad贸 hasta Ezeiza para participar de una conferencia de prensa del canciller.

"Si pod茅s entrar, ven铆"

De regreso a la capital nos comunicamos con la Sala de Periodistas de la Casa de Gobierno. All铆, con cierto temblor en la voz pero con claridad, Willy Napp me dijo: "Si pod茅s entrar, ven铆". Cort贸 y salimos con Sila Almonacid a la carrera hacia el edificio de Balcarce 50. Hab铆amos tomado un caf茅 en las cercan铆as.

Terribles escenas de la destrucci贸n y muerte que dejaron en la plaza de Mayo las fuerzas golp铆stas.聽

Entramos, y en ese mismo instante -eran las 12.40- un custodia cerr贸 las puertas y grit贸: "Hay que defender la Casa de Gobierno". El personal se deslizaba de una oficina a otra y en medio de los corredores las voces angustiadas revelaban: "Van a atacar el edificio".

La primera bomba

En la escalera que da sobre la Sala de Periodistas nos arrojamos al suelo. Una bomba descargada por un avi贸n Catalina de la Marina cay贸 sobre una gran claraboya y derrumb贸 parte de la pared donde estaba instalada la cafeter铆a y mat贸 al cafetero. Impresionante. Con Almonacid llegamos a la sala y all铆 aguardaban Napp y Enrique Almonacid.

En el tel茅fono directo intentamos comunicarnos con T茅lam. S贸lo pude decir: "Est谩n bombardeando". Se cortaron todos los tel茅fonos. Ingres贸 un granadero para anunciar: "Aqu铆 se van a instalar las armas, porque es el centro de la Casa de Gobierno".聽Luego, arrastr谩ndonos por el piso ve铆amos pasar por el Patio de las Palmeras los aviones de la Fuerza A茅rea -los Gloster- a vuelo rasante, que arrojaban bombas y ametrallaban lugares de la sede del Poder Ejecutivo.

Terribles escenas de la destrucci贸n y muerte que dejaron en la plaza de Mayo las fuerzas golp铆stas.聽

En medio de la violencia el miedo invadi贸 a todo el mundo all铆 arrinconado. S贸lo los granaderos con sus fusiles y su valent铆a defend铆an el lugar. El operativo, manejado por el coronel Goulu, buscaba salvar vidas y defender lo que pod铆a.

Enfrentamiento

En el patio se escuch贸 la voz del embajador Ildefonso Cavagna Mart铆nez: "Es un enfrentamiento entre la Marina y el Ej茅rcito". La ca铆da de las bombas fue constante, pero no explotaron todas. Se dijo luego que a algunas se les hab铆a sacado la espoleta para que no estallaran "en defensa del gobierno".

Terribles escenas de la destrucci贸n y muerte que dejaron en la plaza de Mayo las fuerzas golp铆stas.聽

Tambi茅n los pilotos, al no haber plaf贸n, tuvieron problemas para establecer "blancos" para arrojarlas. En el interior de la Casa de Gobierno estaban todos cuerpo a tierra.

Per贸n pide evacuar

En un momento dado y en medio de la confusi贸n, uno de los funcionarios de la Presidencia intercambi贸 palabras con estos cuatro periodistas y revel贸 que Per贸n hab铆a hablado poco antes de las 12 con el embajador de los Estados Unidos y no cre铆a que pod铆an bombardear una ciudad abierta.

Sin embargo se convenci贸 de que no hab铆a escr煤pulos en los rebeldes y advirti贸 saliendo al pasillo, a todos los presentes, casi a los gritos: "Evacuen la Casa. Lo m谩s r谩pido posible".Dec铆a una fuente que Per贸n estaba desencajado y a la vez masticando una ira imparable. Lo fue a buscar Sosa Molina, que era el ministro de Defensa, y en autom贸vil que sali贸 por la explanada lo llev贸 hasta el lugar donde estaba el Comando de Defensa, en el Ministerio de Ej茅rcito.

All铆, Franklin Lucero y el equipo de generales intercambiaban criterios sobre las futuras acciones. Mirando el combate en el aire de aviones leales y rebeldes de la Fuerza A茅rea, cuentan que Per贸n lanzaba comentarios como este: "Es un asesinato al pueblo. Es una ciudad abierta". "No puede ser", recalcaba el general Per贸n a cada momento.

Fin del espanto

Los cuatro periodistas fuimos enviados a los s贸tanos. All铆 m谩s de cien personas se hab铆an juntado para cubrirse. Continuaban los ruidos de metralla y la ca铆da de algunas bombas, que al no explotar romp铆an todo lo que aparec铆a en el sector del edificio. Los muertos sumaron m谩s de 300 en toda la zona, la residencia de la avenida Alvear y otros lugares cercanos, con la inclusi贸n tambi茅n de cientos de heridos.

En el s贸tano -all铆 hab铆a un t煤nel que fue tapiado y sal铆a a la Aduana- se juntaban todos los requechos de la Casa Rosada. Eran casi las cinco y media y se cort贸 el gas. El jefe de Granaderos invit贸 a salir del lugar, "si lo quieren hacer".聽Casi todos fuimos abandonando ese s贸tano donde hoy est谩 el gran Sal贸n del Bicentenario, en medio de la metralla. Ya en la calle, los dos Almonacid, Willy Napp y este periodista vimos con horror el troleb煤s calcinado donde muri贸 una gran cantidad de escolares.

Per贸n renunci贸 el 16 de septiembre, tres meses despu茅s del bombardeo, y dijo ante el pueblo: "Antes que la sangre, el tiempo". Volvi贸 18 a帽os m谩s tarde y gan贸 por el 62 por ciento de los votos.

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