Jorge Julio L贸pez, el hombre que desapareci贸 dos veces: "Lo que m谩s duele son los nietos que no le dejaron conocer"
Fue testigo clave contra Miguel Etchecolatz sali贸 de su casa en Los Hornos y nunca regres贸. El recuerdo y la lucha de hijo para llegar a la verdad.
Jorge Julio L贸pez, el alba帽il y militante que sobrevivi贸 a la 煤ltima dictadura militar, desapareci贸 por segunda vez el 18 de septiembre de 2006 en La Plata, tras brindar un testimonio fundamental para condenar al represor Miguel Etchecolatz. Desde entonces no se supo nada m谩s de 茅l.
"Estos d铆as siento una rara sensaci贸n, m谩s ahora que se cumplen 50 a帽os del golpe, es revivir todo lo que pasamos en aquella 茅poca y pensar que el plan econ贸mico que los militares buscaron imponer este gobierno lo quiere retomar. El negacionismo del gobierno de Milei, los comentarios fascistas en las redes de distintas personas a favor de la dictadura, nos llevan a preguntarnos 驴qu茅 hicimos mal?", dice a Cronica.com.ar Rub茅n, uno de los dos hijos de Julio L贸pez.
"En septiembre se cumplen 20 a帽os de la segunda desaparici贸n de mi viejo. En seis meses, en plena dictadura, 茅l logr贸 hacernos llegar que estaba vivo. En casi 20 a帽os de democracia no sabemos d贸nde est谩, ni qu茅 pas贸 con 茅l", afirma Rub茅n y resalta: "En democracia supon铆amos que esto no iba a volver a pasar. Desapariciones forzadas ac谩 en La Plata tambi茅n est谩 Miguel Bru".
-驴Conf铆as en la Justicia?
-En su momento cre铆 que la Justicia hab铆a hecho todo lo posible por mi viejo. Pero la muestra clara de que no fue as铆 es que hoy no sabemos d贸nde est谩 ni qu茅 le pas贸. No s茅 si no lo hicieron porque no saben, porque no los dejan, o porque son burros. Yo no soy qui茅n para juzgarlo, pero s铆 para reclamar respuestas.
-驴Se va a llegar a la verdad?
-Alg煤n d铆a alguien de nuestra familia va a saber qu茅 pas贸. Mis sobrinos y mis nietos del coraz贸n van a seguir luchando, reclamando. Como dice Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo, "la 煤nica lucha que se pierde es la que se abandona". Y nosotros no lo vamos a hacer. Tengo la esperanza de que se va a saber lo que pas贸 con mi viejo.
-驴Qu茅 har铆a hoy tu pap谩?
-Estar铆a acompa帽ando a la marcha, seguir铆a apoyando a sus compa帽eros a los que se animaron y a los que no, a declarar contra Etchecolatz. Estar铆a apoyando a los jubilados. Accionado con el ejemplo como fue todo lo que hizo.
-驴Ustedes sab铆an lo que hab铆a pasado tu pap谩 mientras estuvo secuestrado?
-Nos contaba muy poquito para cuidarnos. Supimos todo lo que pas贸 el d铆a que lo acompa帽amos a declarar. Ah铆 entendimos su compromiso, su militancia. Salimos de ah铆, lo esperamos un rato mientras lo tranquilizaban. Le dijimos: "vamos a tomar un caf茅"; 茅l nos respondi贸: "Vamos para casa que tenemos que comer". Lo estaba esperando mi vieja.
-驴Y c贸mo fue para vos cuando volvi贸 a ser un desaparecido?
-Varios meses nos cost贸 asumir que estaba desaparecido. Lo buscamos en los hospitales creyendo que se hab铆a desorientado o perdido la memoria. En eso la justicia tambi茅n fall贸, en no advertir r谩pidamente lo que estaba pasando.
-驴C贸mo era tu pap谩?
-Era un tipo de pocas palabras. De hacer m谩s que decir. Tipo de su casa. La casa de Los Hornos, en la que vivi贸 con mi vieja hasta que desapareci贸, 茅l mismo la arregl贸. Siempre ayudaba a los dem谩s. Hac铆a changas para llegar a fin de mes.
-驴Qu茅 extra帽as m谩s de 茅l?
-Se extra帽a a la ma帽ana cuando ven铆a al taller a tomar mate y fumar un cigarrillo escondido de mi mam谩 que no lo dejaba. Pero sobre todo duele los nietos que no pudo, que no le dejaron, conocer.
-驴Qu茅 cambi贸 la segunda desaparici贸n?
-Cambi贸 todo, la forma de pensar, empezamos a militar, recordar las luchas que llev贸 adelante mi viejo, mantener su memoria, que se lo siga nombrando, que no desaparezca por tercera vez.
L贸pez hab铆a sido secuestrado en 1976, torturado en centros clandestinos y liberado en 1979.
El 28 de junio de 2006, L贸pez habl贸. Y su hijo estuvo ah铆. Fue una declaraci贸n clave, cargada de memoria y dolor, que aport贸 pruebas decisivas para la condena del excomisario.El 18 de septiembre de 2006, L贸pez sali贸 de su casa rumbo a una audiencia judicial y nunca lleg贸.
Los testimonios grabados de L贸pez se siguieron usando en los juicios de lesa humanidad.