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"La memoria tiene que ser una fuerza activa": identidad, dolor y lucha en la voz de un nieto restituido

Andr茅s La Blunda, nieto recuperado, reconstruy贸 su historia y analiz贸 el impacto de la dictadura, la apropiaci贸n de beb茅s y los juicios por delitos de lesa humanidad en Argentina.

A 50 a帽os del golpe de Estado, la historia de Andr茅s La Blunda vuelve a ponerle cuerpo a una de las heridas m谩s profundas de la Argentina. Nieto restituido, apropiado cuando ten铆a apenas tres meses de vida, tras el secuestro de sus padres, su voz no llega desde la distancia sino desde la experiencia. Hoy, como legislador porte帽o, transforma ese pasado en una intervenci贸n en el presente y plantea un desaf铆o: que la memoria deje de ser solo recuerdo y se convierta en acci贸n. "La identidad no es solamente un nombre. Es una historia, un derecho, una verdad que nos constituye. Tambi茅n es un territorio de lucha y una conquista colectiva", dijo a este medio.

La trayectoria personal de Andr茅s est谩 directamente marcada por el terrorismo de Estado. El 20 de abril de 1977, un grupo de tareas del Ej茅rcito irrumpi贸 en un departamento de San Fernando y secuestr贸 a sus padres, Pedro La Blunda y Mabel Fontana, militantes peronistas. Seg煤n testimonios, su pap谩 fue asesinado en ese momento, mientras que Mabel fue trasladada al centro clandestino de Campo de Mayo, desde ese d铆a permanece desaparecida.

 Pedro La Blunda y Mabel Fontana,  pap谩 y mam谩 de Andr茅s. 

"La memoria del golpe no se construy贸 solo desde el dolor, sino tambi茅n desde la resistencia, la organizaci贸n y la lucha del pueblo. La memoria es un bien p煤blico, no tiene due帽o ni pertenencia partidaria", explica La Blunda, que ten铆a apenas tres meses de vida cuando el  Ej茅rcito lo entreg贸 a una pareja que viv铆a en el departamento de enfrente. Creci贸 sin conocer su origen, bajo el nombre de Mauro Gabriel Cabral.

El plan para infundir terror

El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de Isabel Per贸n e instauraron una dictadura que se extendi贸 hasta 1983. Durante ese per铆odo, el Estado despleg贸 un plan sistem谩tico de represi贸n ilegal que incluy贸 secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas. Organismos de derechos humanos estiman en 30.000 las personas desaparecidas.

La apropiaci贸n de menores form贸 parte de ese plan. En el caso de La Blunda, su apropiaci贸n fue luego "legalizada" por la Justicia. La pareja que lo cri贸 inici贸 los tr谩mites de adopci贸n sin conocer su origen, y un juzgado de menores de San Isidro otorg贸 la guarda tras una investigaci贸n deficiente. La adopci贸n plena se concret贸 en 1983.

Su caso mostr贸 el rol que tambi茅n tuvo el sistema judicial en la consolidaci贸n de apropiaciones durante la dictadura. En paralelo, en 1977, un grupo de mujeres comenz贸 a buscar a los beb茅s robados a sus hijos e hijas desaparecidos o nacidos en cautiverio. Esa organizaci贸n  dio origen a Abuelas de Plaza de Mayo.

Se estima que unos 510 ni帽os fueron apropiados durante esos a帽os. Hasta hoy, 140 recuperaron su identidad, mientras que 252 contin煤an siendo buscados y en 118 casos no hay informaci贸n.

El proceso de restituci贸n de identidad en la Argentina marc贸 un precedente mundial. El desarrollo del 铆ndice de abuelidad, impulsado por la cient铆fica Mary-Claire King, permiti贸 determinar v铆nculos familiares aun sin contar con los padres biol贸gicos.

En 1987, el Estado cre贸 el Banco Nacional de Datos Gen茅ticos, que conserva muestras de familiares de desaparecidos y sigue siendo clave para quienes dudan sobre su identidad.

"Las huellas de la dictadura no quedaron atr谩s. Persisten en el ocultamiento del destino de los desaparecidos, en estructuras econ贸micas y en discursos que buscan naturalizar pr谩cticas autoritarias", asegura La Blunda, sus palabras repiten el temor de muchas otras victimas, de los m谩s de 600 centros clandestinos de detenci贸n en todo el pa铆s. Lugares como la ESMA, El Vesubio o La Perla operaron como engranajes de un sistema represivo que actu贸 por fuera de la ley, pero con estructura estatal.

Juicios y condenas

Tras el retorno de la democracia en 1983, el Estado argentino avanz贸 en el juzgamiento de los responsables. El Juicio a las Juntas marc贸 un hito internacional. D茅cadas m谩s tarde, la anulaci贸n de las leyes de impunidad permiti贸 reactivar los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad.

A medio siglo del golpe de Estado, los procesos judiciales contin煤an activos. Desde 2006, la Justicia dict贸 361 sentencias y conden贸 a 1.231 personas por cr铆menes de lesa humanidad.

"En la Argentina no hubo venganza: hubo justicia. Y eso demuestra que una sociedad puede enfrentar sus peores heridas dentro del Estado de derecho", asegura La Blunda sobre el argumento que ahora esgrimen algunos sectores de la sociedad para pedir la liberaci贸n de los represores.

Sus palabras llegan en una coyuntura activa: hay 12 juicios en tr谩mite en distintas provincias y 282 causas en etapa de investigaci贸n preliminar, con casi 300 procesados. La distribuci贸n refleja tanto el alcance de las investigaciones como sus l铆mites, atravesados por el paso del tiempo.

En muchos casos, la Justicia lleg贸 tarde o no lleg贸. Cientos de imputados murieron antes de ser juzgados y otros fallecieron mientras cumpl铆an sus condenas.

En el presente, el nieto recuperado alert贸 sobre nuevas tensiones en torno a la memoria. "El negacionismo no solo busca relativizar los cr铆menes del pasado. Tambi茅n intenta justificar pr谩cticas represivas en el presente para sostener modelos que perjudican a las mayor铆as", destac贸.

"Hay que organizar la memoria como una fuerza viva, llevarla a las escuelas, a los barrios y a los lugares de trabajo para construir un horizonte de justicia, igualdad y democracia", insiste Andr茅s, y dej贸 un mensaje abierto a quienes dudan sobre su propio or铆gen: "no dejen de buscarse. Su identidad es un derecho individual, pero tambi茅n una verdad indispensable para toda la sociedad. Cada identidad recuperada repara una herida colectiva. Cada restituci贸n confirma que la lucha vali贸 la pena".

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