AN脕LISIS

La pol铆tica Meme: un camino de no retorno

El regreso a la pol铆tica desde el rid铆culo ha sido objeto de an谩lisis de diversos l铆deres y pensadores. Nadie encontr贸 que hubiese un camino habilitado para que eso ocurra.

El an谩lisis del fen贸meno del rid铆culo en pol铆tica no es una novedad. Por el contrario, los estrategas, l铆deres y analistas, han desentra帽ado la problem谩tica a lo largo de los a帽os y han llegado siempre a la misma conclusi贸n: es probablemente, el 煤nico camino de no retorno.

Napole贸n Bonaparte dej贸 un frase interesante al respecto: "De lo sublime a lo rid铆culo no hay m谩s que un paso". Lo dijo sobre s铆 mismo, tras la desastrosa retirada de Rusia en 1812. Para Napole贸n, el rid铆culo era el mayor peligro para un gobernante, mucho m谩s que una derrota militar o un error pol铆tico. No le falt贸 raz贸n. Perdi贸 luego el poder, regres贸 y dur贸 100 d铆as hasta su ocaso definitivo en Waterloo.

Por cierto el peque帽o gigante de C贸rcega no fue el 煤nico que se refiri贸 al fen贸meno. Maquiavelo en El Pr铆ncipe, sostiene que un gobernante debe evitar a toda costa ser visto como voluble, fr铆volo o pusil谩nime. Si el pueblo deja de respetarlo y empieza a despreciarlo (la antesala del rid铆culo), el poder se desmorona. Tambi茅n se ha referido al tema Arthur Schopenhauer en su obra El arte de tener raz贸n (Dial茅ctica er铆stica), donde propone el uso del rid铆culo como una t茅cnica para ganar discusiones. 

Tambi茅n el soci贸logo Erving Goffman lo ha descripto como un "Deterioro de la Identidad". En su obra La presentaci贸n de la persona en la vida cotidiana, analiza la pol铆tica como un teatro. Los pol铆ticos act煤an un rol para convencer a la audiencia de que son competentes y dignos de confianza. El rid铆culo ocurre cuando hay un "incidente" que rompe esa actuaci贸n (un error, un gesto fuera de lugar, una contradicci贸n evidente) y el impacto es lo que llama una p茅rdida de "cara". Si el pol铆tico no logra "salvar la cara" r谩pidamente, la audiencia deja de verlo como el personaje poderoso y empieza a verlo como un impostor.

Es ocioso seguir enumerando, pero s铆 vale la pena un repaso de los pol铆ticos argentinos que han sufrido una suerte de capitis diminutio en base al rid铆culo. Fernando De la R煤a, especialmente despu茅s de su visita al programa de Marcelo Tinelli, Videomatch, se transform贸 en un Meme ambulante; Alberto Fern谩ndez, desde Garganta Profunda hasta el tema de los barcos, la selva y los indios y "decime algo lindo"; y algunos personajes menores como Alberto Lestelle y el "nariguetazo" o el diputado Juan Ameri, que en plena pandemia apareci贸 en c谩mara besando un pecho de su pareja. Ninguno tiene retorno, del rid铆culo no se vuelve.

Hoy, cuando la sociedad asume a cierto personaje como rid铆culo lo materializa en un Meme o cientos de memes. Y cuando un personaje p煤blico es un Meme, no tiene retorno. Puede volverse incluso de la corrupci贸n, pero no se vuelve del Meme. Puede haber un hecho puntual por el cual se desarrollen memes sobre alguien, pero cuando el personaje es de por s铆 un Meme, el camino no vuelve a mostrar la se帽al de vuelta en "U" para regresar.

El contexto actual hace dif铆cil ser EL Meme del momento. Porque hay colecci贸n de memes. Diputadas que mandan mensajes de a帽o nuevo en dudoso estado de coherencia, otras que se disfrazan o desarrollan teor铆as ininteligibles, referencias a pa铆ses que no existen hace 40 a帽os, e infinidad de hechos ridiculizables, con lo que, transformarse EL Meme es un logr贸 para el libro Guiness.

Y cuando ese Meme lo encarna un funcionario central de cualquier administraci贸n, el que lleva sobre sus hombros la narrativa del espacio porque habla y debate, o quien es responsable de la administraci贸n general del pa铆s, o peor, quien es ambas cosas, pone al gobierno en un intr铆ngulis complejo, que hace que, de no tomarse medidas urgentes, suba a toda la gesti贸n a su tren arrollador hacia la nada.