Libertad de prensa o democracia desmedrada
Estas l铆neas se basan en el pensamiento del mayor defensor de la libertad de prensa de la historia argentina y uno de los dos m谩s grandes juristas del siglo XX: el doctor Carlos Fayt.
Recordar a Carlos Santiago Fayt es rememorar la obra de uno de los m谩s grandes defensores de las libertades p煤blicas que haya dado la historia argentina. Y en esa defensa de las libertades (algo que uno podr铆a creer, corresponde a un liberal), Fayt se transform贸 en el autor de los m谩s memorables fallos sobre libertad de prensa desde la Corte Suprema de Justicia.
Designado como Ministro del Alto Tribunal en la primavera democr谩tica por el presidente Ra煤l Alfons铆n, en los pasillos del cuarto piso del Palacio de Justicia se contaba una an茅cdota del d铆a de su asunci贸n. Alfons铆n lo propuso y claro, fue quien le tom贸 juramento. El d铆a que esto ocurri贸, el ex presidente tomo su mano con firmeza y con una gran sonrisa y le pregunt贸 si "estaba contento" por la responsabilidad que le hab铆a conferido. Fayt respondi贸 con cierta pesadumbre: "lo 煤nico que lamento es que en virtud del cargo para el que me ha propuesto, esta es la 煤ltima vez que usted y yo hablamos". Y as铆 fue hasta que el ex presidente dej贸 su cargo.
El doctor Fayt fue, durante su extensa estad铆a en la Corte Suprema el principal palad铆n de la libertad de prensa. "Entre las libertades que la Constituci贸n Nacional establece, la de prensa es una de las que posee mayor entidad, al extremo de que sin su debido resguardo existir铆a tan s贸lo una democracia desmedrada o puramente nominal.", explicaba en su voto de la causa "Costa, H茅ctor Rub茅n c/ Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires" (Fallos 310:508).
El debate constitucional sobre el alcance de la libertad de prensa atraves贸 el Palacio de Justicia muchas veces a lo largo de los a帽os, y siempre existi贸 una grave tensi贸n entre esa libertad y el pretendido derecho de los funcionarios p煤blicos a resguardar sus actividades, a priori, no p煤blicas. Fayt dijo al respecto: "Trat谩ndose de funcionarios p煤blicos, el umbral de protecci贸n del honor debe ser m谩s bajo, pues quienes desempe帽an cargos de esa naturaleza se exponen voluntariamente al escrutinio y la cr铆tica de la sociedad", sentenciaba el magistrado en "Pandolfi, Oscar Rodolfo c/ Ediciones La Urraca S.A." (Fallos 321:2552 ).
Fayt fue el mayor impulsor de la incorporaci贸n a la jurisprudencia de la Corte de la doctrina de la real malicia originada en el precedente estadounidense New York Times vs. Sullivan (1964). El n煤cleo t茅cnico de esta doctrina establece que, cuando se trata de informaciones referidas a funcionarios p煤blicos o figuras p煤blicas en temas de inter茅s general, el afectado debe demostrar no solo que la noticia es falsa, sino que el autor actu贸 con conocimiento de esa falsedad o con "temerario desinter茅s" por la verdad.
Fayt justificaba esta protecci贸n especial argumentando que: "El error no puede ser motivo de sanci贸n cuando se trata de informaciones que se refieren a temas de inter茅s p煤blico, pues de lo contrario se crear铆a un clima de autocensura que afectar铆a el debate libre, esencial en un sistema republicano".
En el caso "Morales Sol谩, Joaqu铆n c/ de la R煤a" (1996), Fayt profundiz贸 en el concepto de "error tolerable". El magistrado entend铆a que la labor period铆stica ocurre en tiempo real y bajo presiones que pueden conducir a imprecisiones menores. Por ende, sostuvo en su voto: "La protecci贸n constitucional de la libertad de prensa no se limita a las declaraciones verdaderas, sino que alcanza tambi茅n a aquellas que pueden ser err贸neas, siempre que no haya mediado mala fe". (Fallos 319:2111).
Esta distinci贸n es clave: para Fayt, exigir una exactitud matem谩tica a la prensa conducir铆a al "chilling effect" o efecto de enfriamiento, donde el miedo a la demanda judicial silencia investigaciones de inter茅s p煤blico, conduce a la autocensura.
Es indispensable mencionar que Fayt fue coautor de la doctrina establecida en "Campillay c/ La Raz贸n" (1986). Cuando no se puede probar la verdad de un hecho, el periodista queda exento de responsabilidad si cumple con los est谩ndares t茅cnicos que Fayt defend铆a:
La visi贸n de Carlos Fayt sobre la libertad de prensa puede resumirse en su convicci贸n de que el riesgo de la libertad es preferible al orden de la censura. Su jurisprudencia t茅cnica transform贸 la responsabilidad civil y penal de los periodistas en Argentina.
Fayt fue un maestro antes que un magistrado. Un intelectual previo a ser un juez. Un pensador de la rep煤blica, un emblema de la democracia. Un inclaudicable defensor de las libertades p煤blicas y un referente de sobriedad, moralidad, humildad y austeridad, navegando en un mundo de individuos que carecen de casi todas esas virtudes. "No hay libertad sin libertad de expresi贸n... El derecho a la informaci贸n es un derecho de doble v铆a: es el derecho de informar y, por sobre todo, el derecho de la sociedad a ser informada", escribi贸. Gracias maestro por tanto. Por la estatura intelectual y por su ofensiva decencia. Se lo quiere y se lo extra帽a. Perd贸n por estos tiempos vulgares.
En memoria de Carlos Santiago Fayt, en el D铆a de la Libertad de Prensa.