MALA IMAGEN

Se le complica al Gobierno derogar las PASO

La ca铆da del gobierno en las encuestas envalenton贸 a la oposici贸n dialoguista y amenaza con desbaratar los planes electorales del oficialismo.

Director de Relaciones Institucionales de Grupo Cr贸nica
Agreg谩 Cr贸nica - Firme junto al pueblo como fuente preferida

Lo que ven铆a tan f谩cil, se puso dif铆cil. Lo anunci贸 el propio Presidente de la Naci贸n en la apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso. Superficialmente claro, pero las palabras del mandatario encerraban una reforma pol铆tica en la que el gobierno trabajaba ansiosamente y que inclu铆a dos aristas sustanciales para su voluntad reeleccionista: derogaci贸n de las PASO y cambio en el sistema de financiamiento electoral de las agrupaciones pol铆ticas.

Encargado de los tanteos pol铆ticos, de tomar las primeras impresiones, de buscar aliados, Mart铆n Menem llev贸 una noticia que el gobierno no hubiese querido escuchar: no est谩n los n煤meros para la reforma pol铆tica, no est谩n los n煤meros para derogar las PASO. No al menos por ahora, como parec铆an estarlo durante las sesiones extraordinarias.

驴Qu茅 cambi贸 las cosas? La ca铆da abrupta de la imagen del gobierno en los 煤ltimos dos meses, fruto de una ruptura en su credibilidad por la crisis econ贸mica y, sustancialmente, por el Adornigate, los hechos de aparente corrupci贸n y la falta de voluntad del presidente de deshacerse del funcionario apuntado por la Justicia, que pegan en la banda de flotaci贸n de la narrativa oficial.

Los partidos de la oposici贸n, incluso la dialoguista, ven reverdecer sus expectativas electorales y se ponen firmes cuando se trata de derogar una herramienta que podr铆a ordenar sus diferencias internas para enfrentar a Javier Milei en la elecci贸n general.

Nadie esperaba claro que el peronismo aceptara esa modificaci贸n. Es quiz谩s, el espacio que mas necesita las PASO. Desordenado como est谩, ajeno a un liderazgo claro, muchos justicialistas piensan que las primarias ordenar铆an todo y que, habiendo ganado uno de ellos, el resto acompa帽ar铆a en el marco de un buen acuerdo de "distribuci贸n de responsabilidades", lo llaman.

En este contexto, tampoco cuenten con los radicales, ni con el PRO. Los herederos de Alfons铆n parecen saber que no tienen grandes chances de nada, pero aspiran a integrarse a una coalici贸n de partidos de mayor volumen, un espacio centro progresista que tampoco estar铆a en capacidad de definir pac铆ficamente candidaturas sin PASO.

Y, por el lado del PRO, podr铆a haber una proclividad mayor a aceptarlo, pero solamente si todos tuviesen la certeza de que el candidato ser谩 Mauricio Macri. En cualquier otro escenario, van a necesitar de una PASO. Incluso con el propio "Gato" liderando, tambi茅n piensan en la posibilidad de una alianza, una primaria y un resultado que obre como catapulta, como ocurri贸 en 2015.

Con el gobierno desfilando "con una rienda en cada mano" hacia su reelecci贸n como parec铆a ocurrir hace dos meses, nadie hubiese salido a discutir nada, especialmente considerando el argumento fiscalista del Ejecutivo, consistente en que, eliminar una elecci贸n elimina mucho gasto que llam贸 "superfluo". De hecho, los tanteos legislativos, el poroteo, indicaba en febrero que la reforma sal铆a. Pero la taba vir贸. Los tiburones huelen sangre y ahora, el gobierno parece tener que atragantarse una reforma que ten铆a lista para enviar al Parlamento.

Es que encima, la cosa es mas compleja que con otras reformas. De hecho los cambios en materia electoral requieren, por mandato constitucional, mayor铆as especiales. El gobierno deber铆a tener el apoyo de la mitad mas uno de los miembros de cada C谩mara. Sus 95 diputados, una potencia considerable, quedan a 34 de los 129 votos indispensables, ya no para el quorum, sino para aprobar la reforma electoral.

Cierto es que la Argentina es una monta帽a rusa, y que, aunque parezca dif铆cil, ma帽ana el gobierno puede recuperar los apoyos perdidos con un par de movimientos de piezas y dos o tres papirolas bien ejecutadas, caso en el cual, la oposici贸n volver铆a a considerar el apoyo. Pero si eso no ocurre, La Libertad Avanza deber谩 competir con la ley vigente: primarias mediante y con el financiamiento estatal a las agrupaciones inc贸lume. El deterioro de la confianza social suele hacer estragos con la planificaci贸n pol铆tica.

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