Autobronceantes: una forma saludable de lucir la piel en verano

Especialistas en dermatología comparten sus recomendaciones para obtener un color natural sin exponer la piel a los peligrosos rayos UV. ¿Cómo se deben aplicar?

Cuando llegan los días calurosos comienza la época en que todos desean lucir una piel bronceada. Sin embargo, para adquirir un color dorado que se vea natural ya no es necesario poner en peligro la salud cutánea.

Gracias a los autobronceantes es posible obtener el tono deseado de una manera más práctica y sin necesidad de correr riesgos de arrugas prematuras, manchas y cáncer de piel. El único problema es que muchas veces, estos productos no se aplican correctamente, obteniendo malos resultados.

Desde hace algunos años existe una amplia gama de autobronceantes que pueden contener filtros UV, humectantes y componentes aceleradores de bronceado como vitaminas y aminoácidos específicos.

 

"Son una alternativa muy buena a la exposición de rayos ultravioletas" asegura la dermatóloga Carolina Castiñeira (M.N. 109.429). "En Argentina se sigue relacionando el bronceado con la belleza y con un aspecto saludable. Aunque esto no es verdad, el autobronceante es una alternativa saludable para obtener un color veraniego sin exponerse", agrega.

"El aumento del uso de autobronceantes en los últimos años tiene que ver con que hoy existe una mayor conciencia sobre la prevención del daño solar, tanto del fotodaño que provoca envejecimiento cutáneo acelerado como por el riesgo de desarrollar cáncer de piel", explica su colega, Antonella Dallaglio (M.N. 134.681).

Aplicación

El primer paso es elegir el producto adecuado para la piel. Los hay en textura cremosa, en mousse y en spray. Cada una tiene sus ventajas: la crema otorga un color uniforme y más intenso, pero hay que tener más cuidado para no manchar la piel, la ropa y las manos.

El mousse, en cambio, se distribuye con más facilidad. En tanto, el spray es muy sencillo de utilizar, evita manchas en las manos y se seca más rápido. Aunque requiere de ciertos cuidados para cubrir todas las áreas.

"Debe aplicarse sobre una piel sana, sin ningún tipo de lesión cutánea y es aconsejable primero hacer una prueba en una zona pequeña del cuerpo para comprobar que no produzca una alergia o sensibilización", advierte Dallaglio.

El siguiente paso consiste en exfoliar la piel un día antes a la aplicación del autobronceante, así se obtiene un color más parejo y duradero. Es recomendable exfoliar bien las áreas de piel más gruesa (rodillas, codos y tobillos) para que el producto se adhiera.

Al momento de aplicarlo, la piel debe estar bien limpia e hidratada (los autobronceantes suelen resecarla). Esto es fundamental para obtener un resultado más parejo.

"Aplicar primero en brazos y piernas, luego en el resto del cuerpo y masajear con movimientos circulares. Las áreas donde la piel es más gruesa (rodillas, codos y tobillos) absorben más producto, por lo que conviene diluirlo o aplicar una capa delgada de crema sobre el autobronceador", añade Castiñeira.

Por último, lavarse bien las manos para evitar manchas y esperar el tiempo correspondiente de secado antes de vestirse. Una vez seco se pueden usar desodorantes, perfumes o maquillaje. Durante las siguientes tres horas, se recomienda evitar hacer deporte u otra actividad que produzca transpiración.

Composición

El principal activo de los productos autobronceantes es la dihidroxiacetona, un componente que se obtiene de la caña de azúcar y se encuentra en un 3 a 5%, según la fórmula de cada producto.

Este interactúa con los aminoácidos presentes en los queratinocitos (células predominantes de la capa más superficial de la piel), “lo que produce que se pigmenten estas células con diferentes tonos amarronados. Pero como los queratinocitos están en continua descamación, el color logrado con el autobronceante se va en 5 a 7 díasâ€, afirma Castiñeira.

Esta sustancia se utiliza en cosmética desde hace muchos años y no presenta efectos nocivos.

Hay formulas de autobronceantes que contienen otros ingredientes activos como la juglona que se obtiene de las cáscaras de nuez y la lawsona, la cuál proviene del Henna.

J.G.

 

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