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El agua con gas gana terreno: por qué los expertos recomiendan incorporarla a la rutina diaria

Cada vez más personas eligen el agua con gas como alternativa saludable a las bebidas azucaradas. Un especialista explicó cuáles son sus verdaderos beneficios y qué precauciones hay que tener.

En los últimos años, el agua con gas pasó de ser una opción “de restaurante” a ocupar un lugar fijo en las heladeras de muchos hogares. Pero más allá de su sabor refrescante, los expertos coinciden en que puede ofrecer algunos beneficios reales para la salud, siempre que se consuma con moderación.

Según explican nutricionistas, el agua con gas hidrata igual que la común, ya que en esencia es agua mineral con dióxido de carbono añadido. La gran diferencia está en las burbujas, que pueden estimular la producción de ácidos gástricos y así favorecer la digestión, sobre todo después de comidas abundantes.

 

Otro punto a su favor es que no contiene azúcar ni calorías, lo que la convierte en una aliada ideal para quienes buscan dejar las gaseosas tradicionales. Además, genera una mayor sensación de saciedad, algo que puede ayudar a controlar la cantidad de comida que se ingiere, aunque no reemplaza una dieta equilibrada.

Sin embargo, los especialistas advierten que no todas las versiones son iguales. Algunas aguas con gas tienen alto contenido de sodio, por lo que las personas con hipertensión o retención de líquidos deben revisar las etiquetas y optar por opciones bajas en sal.

 

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