¿Qué es la pubalgia y por qué es tan temida por los deportistas?
La pubalgia tiene diversos sÃntomas localizados a nivel del pubis, con algunas irradiaciones dolorosas hacia los aductores, abdominales y arcos crurales, pero no son constantes y se producen según la gravedad de la lesión.
Hay lesiones o molestias que complican la vida de un deportista de alto rendimiento porque pueden llegar a ser crónicas o tardar mucho tiempo en sanarse. Una de estas temidas “enemigas†es la pubalgia, que es más frecuente en los hombres que en las mujeres y es más habitual entre los futbolistas.
Esta reconocida patologÃa tiene una expresión de sÃntomas localizados a nivel del pubis, con irradiaciones dolorosas hacia aductores, abdominales y arcos crurales, aunque estas irradiaciones no son constantes y se producen de acuerdo con la gravedad de la lesión que sufra el deportista afectado.
Esta lesión puede ser clasificada en función del rango de su afección: alta, afecta a los rectos abdominales; baja, cuando la tendinopatÃa se produce en los aductores, afectan do con mayor frecuencia al aductor medio y mixta, cuando abarca a ambos grupos musculares.
En cuanto a las causas que pueden producirla pubalgia, los factores que predisponen a esta enferme dad son por desequilibrios posturales: hiperlordosis lumbar, dismetrÃas miembros inferiores. Por desequilibrios musculares: debilidad abdominal, acortamientos de aductores. Por factores externos: sobrecarga muscular causada por un sobreesfuerzo, movimientos repetitivos o continuos propios de la práctica diaria del deporte al máximo rendimiento; y/o factores alimentarios: errores en la nutrición o hidratación y cambios del calzado.
SÃntomas que presenta la pubalgiaHay que resaltar que la denominada osteopatÃa del pubis, entesitis pubiana, osteopatÃa dinámica del pubis o pubalgia, que es como más comúnmente se conoce a esta patologÃa, es una de las lesiones más comunes entre los deportistas que practican fútbol, baloncesto o y handball, deportes de raqueta como squash, tenis y pádel, corredores, atletas de distintas disciplinas, levantadores de peso y taekwondistas, entre otras actividades.
Entre los sÃntomas que presenta, el principal es la aparición de dolor en zona inguinal o la parte baja del abdomen, que se agudiza con el paso de los dÃas y se irradia hacia el músculo. En una primera fase, la pubalgia aparece después de entrenamiento o una actividad fÃsica intensa. Después, aparece en el transcurso de la propia actividad, o poco después de iniciarla. Se torna en un dolor continuo, hasta estar en reposo, impidiendo realizar movimientos simples como cruzar las piernas.
Realizar una consulta a tiempo y recibir un buen diagnóstico son la base de la pronta recuperación. La medicina convencional puede en ocasiones retrasar su identificación, al catalogarla como una inflamación local sin evaluar los factores desencadenantes y tratar solo con reposo y analgésicos.
El tratamiento habitual de la lesión incluye: reposo, antiinflamatorios para reducir el dolor y la inflamación del o los tendones afecta dos, rehabilitación, electroestimulación, masoterapia, etcétera, con calentamientos especÃficos con el fin de evitar que la pubalgia se cronifique y algunos deportistas requieren tratamiento quirúrgico, para reducir la presión excesiva que los abdominales y aductores ejercen sobre el pubis. Es por eso que ante cualquier molestia o sÃntoma que se presente en la zona, es importante consultar a un médico especialista.
Opción para operar la pubalgiaSi bien existen algunos métodos para tratar la pubalgia sin necesidad de algo más invasivo para el cuerpo, muchos deportistas prefieren operarse para acortar los plazos de baja deportiva (que en algunos casos puede extenderse a meses), pero se encuentran hoy en dÃa múltiples tratamientos que pueden mejorar esta patologÃa sin llegar a una intervención.
Algunos ejemplos a destacar son los factores de crecimiento PRP (plasma rico en plaquetas), ozono o EPI (electrólisis percutánea intratisular), sin embargo, el quirófano podrÃa evitarse con una recuperación activa. La lesión podrÃa durar hasta 8 semanas, según el momento en que se la detecte.