SALUD

Qué es la miastenia gravis, la enfermedad que ataca los músculos y tarda años en diagnosticarse

Cada 2 de junio se conmemora el Día Internacional de la Miastenia Gravis para visibilizar una patología autoinmune que afecta la comunicación entre los nervios y los músculos y suele confundirse con otros trastornos.

Cada 2 de junio se conmemora el Día Internacional de la Miastenia Gravis, una fecha impulsada por organizaciones de pacientes de todo el mundo para visibilizar una enfermedad que, pese a ser crónica y potencialmente grave, sigue siendo poco conocida fuera del ámbito médico especializado.

La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune que afecta la unión neuromuscular, es decir, el punto de comunicación entre los nervios y los músculos. En condiciones normales, las señales nerviosas activan los receptores musculares para generar movimiento. En las personas con miastenia gravis, el propio sistema inmune produce anticuerpos que bloquean o destruyen esos receptores, lo que impide que el músculo responda correctamente.

El resultado es una debilidad muscular que se agrava con el esfuerzo y mejora con el descanso, un patrón que la distingue de otras patologías neuromusculares.

Cuáles son los síntomas y por qué es difícil de diagnosticar

Los primeros síntomas suelen ser sutiles y fáciles de confundir con el cansancio cotidiano o con otras enfermedades. La caída de uno o ambos párpados (ptosis), la visión doble, la dificultad para masticar o tragar y el cambio en la voz son algunas de las manifestaciones más frecuentes. En los casos más avanzados, la debilidad puede comprometer los músculos respiratorios y derivar en una crisis miasténica, una emergencia médica que requiere internación.

Uno de los mayores problemas de la enfermedad es la demora diagnóstica. Dado que sus síntomas son variables, fluctuantes y comparten características con otras patologías neurológicas, tiroideas o psiquiátricas, el tiempo promedio entre la aparición de los primeros síntomas y el diagnóstico correcto puede extenderse entre uno y tres años.

Quiénes la padecen y qué tratamientos existen

La miastenia gravis puede presentarse a cualquier edad, aunque muestra dos picos de incidencia: uno en mujeres jóvenes de entre 20 y 40 años y otro en hombres mayores de 60. Se estima que afecta a entre 15 y 20 personas por cada 100.000 habitantes, aunque los especialistas advierten que la prevalencia real podría ser mayor debido al subdiagnóstico.

Si bien no tiene cura, la enfermedad es tratable. Los abordajes disponibles incluyen medicamentos que mejoran la transmisión neuromuscular, terapias inmunosupresoras para reducir la respuesta autoinmune y, en algunos casos, la extirpación del timo, una glándula que en muchos pacientes aparece asociada al desarrollo de la enfermedad. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes puede llevar una vida normal o con limitaciones mínimas.