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Adiestradores de mascotas: claves para entrenar a tu perro y mejorar el vínculo

Especialistas en adiestramiento canino comparten sus secretos para solucionar problemas de conducta, abordar fobias y establecer una buena relación con los animales domésticos. El furor por los cursos de entrenamiento y cómo abordar los casos más complejos

El 75% de los argentinos convive con un animal en su hogar, de los cuales un 81% elige a los perros. La pandemia hizo que más personas busquen la compañía de mascotas, aunque el interés se mantiene hasta la actualidad. Con más animales domésticos por habitante que nunca antes en la historia, también creció la demanda de los productos y servicios relacionados, como el adiestramiento canino. Las consultas a instructores subieron hasta un 400% en relación con los años prepandemia, según informaron a cronica.com.ar trabajadores del sector.

Un relevamiento de la consultora Kantar detectó que 3 de cada 4 argentinos convive con un animal y más de 4 de cada 5 hogares alojan a un perro. El aislamiento social provocado por el Covid-19 y la implementación total o parcial del teletrabajo hizo que muchas personas aprovecharan esta etapa para sumar una mascota a sus vidas. Es así que los refugios de animales vieron un crecimiento notable en 2020 y 2021 en la cantidad de adoptantes. Las solicitudes también se mantuvieron en niveles similares durante el último año.

Este escenario impulsó la demanda de adiestradores caninos y la incrementó "entre un 300 y un 400%", de acuerdo a Pablo Capra, director de Selva Escuela Canina. "Con la pandemia aumentaron las adopciones de mascotas y eso promovió el interés en los adiestradores, pero es una profesión que desde hace unos años, incluso antes del 2020, está creciendo mucho", explica el instructor que cuenta con más de 20 años de experiencia trabajando con perros.

"Antes era raro que personas con un cachorro se interesaran en aprender herramientas para educarlo. Ahora hay más conciencia de las responsabilidades que requiere un perro, hay más responsabilidad social", señala el adiestrador.

Su colega, Juan Manuel Liquindoli, afirma que "hubo un cambio cultural en donde el lugar que ocupa el animal de compañía hoy, ya no es un lugar de mascota, sino que es un lugar de miembro de la familia". A su vez, las personas "están más informadas en relación a los beneficios que puede tener la educación canina sobre el comportamiento de los perros", todo esto, sumado al incremento en las adopciones, hizo que la escuela que dirige, Filosofía Animal, registrara "un aumento considerable de consultas, tanto durante la pandemia en formato online, un formato que se mantiene hasta la actualidad, como presencial de manera individual o grupal", detalla Liquindoli, quien además es Licenciado en psicología y etólogo.

El adiestramiento ayuda a fortalecer el vínculo con el humano, a la vez que aporta beneficios a la salud del can.
Aprender de a dos

La educación canina consiste en indagar el origen de las acciones del perro y utilizar esa información para mejorar la conducta del animal. Los aprendizajes básicos van desde la indicación para sentarse, echarse y quedarse quieto, hasta los más avanzados que les permiten desempeñarse como canino guía, por ejemplo.

El proceso, más allá de su nivel de dificultad, ayuda a marcar la jerarquía en el hogar y fortalecer el vínculo con el humano, a la vez que aporta beneficios a la salud del can, lo mantiene estimulado y potencia su inteligencia.

La tendencia actual se inclina hacia el adiestramiento positivo, basado en el conocimiento profundo de las necesidades caninas, en el refuerzo de comportamientos que se espera que se repitan, y no en la reacción negativa ante la mala conducta.

El entrenamiento puede ser individual o en grupos reducidos.

La mayoría de las personas que eligen realizar un curso de capacitación conviven con perros y buscan "entenderlos más, solucionar problemas de conducta, mejorar la convivencia o simplemente potenciar el vínculo que los une", asegura Liquindoli.

En cuanto a las dificultades más habituales que presentan los animales, el instructor Capra revela que son "los problemas de reactividad, casi 1 de cada 3 perros tienen reacciones ante ruidos fuertes, estímulos o fobias". "Los perros "pandemials", es decir aquellos que fueron criados durante la pandemia, tienen mayor tendencia a sufrir un déficit en su capacidad para adaptarse a los entornos", agrega.

Por su parte, el entrenador canino de Filosofía Animal asegura que la mayoría de las consultas están relacionadas a dificultades emocionales: "Son perros que tienen problemas de miedos y fobias, problemas de agresividad o que sufren de ansiedad, por ejemplo canes que cuando se quedan solos se ponen muy ansiosos y lloran, ladran. Otros perros tienen problemas de agresividad, puede que se crucen con otro animal y se quiere pelear". "Termina siendo un limitante de la vida cotidiana y nos llaman para ayudarlos a resolver estas cuestiones que sirven para mejorar la calidad de vida del perro, evitar que se estrese y por otro lado, para mejorar cuestiones de la convivencia", aclara el experto.

Los adiestradores aseguran que la demanda de cursos creció hasta un 400%.
Cursos completos

Los establecimientos educativos de adiestramiento registran una gran demanda de personas que quieren comprender mejor a sus mascotas y poder corregir ciertas conductas, pero también asisten paseadores y alumnos interesados en desarrollarse profesionalmente como entrenadores caninos, la cifra se incrementa cada año.

Capra cuenta que "hay un boom de cursos online y capacitaciones para ser adiestrador. Tenemos entre 70 y 100 alumnos por mes, de ellos la mitad viene a formarse buscando una salida laboral. Suelen venir paseadores de perros, es una herramienta que complementa su trabajo", detalla, aunque "la mayor demanda es de personas que conviven con perros y quieren entender más a su perro, solucionar problemas de conducta o simplemente mejorar la convivencia y mejorar el vínculo", revela.

Por su parte, el instructor de Filosofía Animal asegura que "la mayor demanda viene de parte de personas que viven con sus perros y quieren entenderlos más, comprenderlos, aprender a comunicarse con ellos y mejorar su calidad de vida y en algunos casos resolver el problema de comportamiento".

La tendencia actual se inclina hacia el adiestramiento positivo y no en la reacción negativa ante la mala conducta.

"Tenemos una convocatoria de entre 200 y 300 alumnos mensuales. Estimamos que en nuestra escuela pasan más de 3.000 personas por año y vemos una tendencia creciente, cada año vamos aumentando la cantidad de alumnos", agrega el experto en canes.

Una clase de adiestramiento promedio en Argentina puede costar entre 5 mil y 15 mil pesos. "Esto va a variar según la experiencia del profesional, de las especializaciones que haya realizado, de cuántos años hace que están en el rubro, pero en promedio suelen variar entre esos valores", explica Linquindoli.

También se puede recurrir a las clases grupales en plazas, por un costo de 20 mil pesos que incluye cuatro clases realizadas los fines de semana, en las que participan varios adiestradores.

Los casos más complejos -coinciden los adiestradores consultados- conviene abordarlos con sesiones individuales, semanales o quincenales, en las que se va evaluando los avances y corrigiendo conductas.

Los perros rescatados por el refugio de Los Hermanos Paticorti.
"Los perros adoptados también pueden aprender"

El aumento de la demanda de adiestradores tiene como protagonistas -en su mayoría- a los caninos rescatados. "Existe el prejuicio de que un perro que ya está criado no puede adaptarse, pero eso es totalmente falso. Cualquier perrito se puede adaptar, siempre y cuando haya paciencia, predisposición y buena energía en enfocarse para que lo logre", sugiere Alén Gutiérrez, educador canino y creador del refugio Los Hermanos Paticorti, responsables de rescatar y entregar en adopción más de 5.000 animales.

"Obviamente hay perros que vienen con pasados, con historias, con miedos, con fobias, siempre sugerimos  que tengan paciencia. Un animal que no sabe estar solo o que no se lleva con otros perros también puede aprender", insiste el adiestrador.

"Adoptar también es involucrarse con una historia en la que vos sos el responsable de que se revierta. La sobrepoblación de animales no es solo por una falta de recursos, sino por ignorancia. Hay adiestradores, etólogos, paseadores. Hoy tenemos al alcance herramientas para poder ayudarlos, pero si uno no se involucra con esa historia, es muy difícil que el animal pueda cambiar. Rehabilitarlos es lo más hermoso y mágico que te puede pasar", sostiene el rescatista.

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